Alerta Climática. Recientemente 11.000 científicos de 153 países han firmado una declaración de emergencia climática, mientras Estados Unidos se desmarca del Acuerdo de París contra el cambio climático, alcanzado en 2015. Solo Estados Unidos contribuye al 15% de las emisiones de carbono y este porcentaje seguirán creciendo en los próximos años. Y aunque el acuerdo de París está ratificado por 185 países es muy insuficiente, pues ya no queda tiempo para más acuerdos globales, imponiéndose una acción individual, pues está claro que los gobiernos tienen otros intereses y que son lentos en los acuerdos e ineficaces en aportar soluciones inmediatas. Así que la responsabilidad real y eficaz reside en nosotros, en nuestras acciones y decisiones de forma individual.

El Cambio Climático ha pasado de ser una posibilidad a un echo. La teoría o la profecía apocalíptica, según se mire, es una realidad. Y las consecuencias ya son evidentes: gota fría, ciclones, terremotos, erupciones, epidemias, daños en los cultivos y acuíferos, déficit hídrico en aumento, incapacidad del suelo para retener agua, serios problemas de polinización, elevadas tasas de erosión, desaparición de especies, reducción de la biodiversidad y ruptura del delicado equilibrio que mantiene la vida en el planeta…

Estos fenómenos pueden ayudarnos a reconocer, junto a la contaminación del agua, del aire y de la tierra (de cultivo), que estamos ante una situación de emergencia global y que, además, en el caso de España de desertización progresiva, pues ya nuestro país se está convirtiendo en un desierto.

España agricultura y ganadería. En pocos años se preve que en nuestro país la temperatura media au- mente entre 2,1 y 5,8o C, oscilando la temperatura mínima media entre 1,6 a 4,3o C, y como consecuencia el agua de pantanos y acuíferos se evapore antes y en mayor cantidad.

Las olas de calor se alargarán aún más y las precipitaciones se reducirán en frecuencia y se incrementarán en intensidad, debido a la gota fría. Este estrés hídrico no solo va a afectar al sector agrícola y ganadero en forma de pérdida de suelo fértil, también a nuestra alimentación, pues corren serio peligro las cosechas de cereales y los pastos para la ganadería. Llegará un momento no muy lejano, en el que tendremos que elegir entre cereales, verduras, hortalizas, etc… y la carne obtenida de la ganadería, pues en la situación actual son incompatibles, al verse el rendimiento agrícola amenazado.

Las tasas de erosión en cultivos se sitúan por encima de las 10 toneladas por hectárea en gran parte del sur de Europa y pueden llagar a las 200 toneladas en terrenos con mayor pendiente, al no poder ser tener el agua. También el consumo de fertilizantes está en alza: España va a superar el 5,2%, 17,4% en Francia y el 26,5% en Austria. Esta situación hace que las tasas de erosión del suelo sean de 40 toneladas por hectárea y, si lo vemos desde la economía unos 2.600 euros por hectárea y año, algo inasumible para un agricultor.

Con el abuso de la fertilización, que reduce el contenido de carbono y materia orgánica del terreno de labor, el agua contaminada de fertilizan- tes y pesticidas que se filtra en el subsuelo, y que reduce drásticamente las tasas de polinización, nos deberían llevar a un replanteamiento de la gestión del suelo de cultivo y de las consecuencias del modelo actual, y por muchos motivos no solo por una cuestión de rentabilidad, también por la reducción de la seguridad alimentaria (cada vez hay más intolerancia al gluten), el empobrecimiento de nuestro patrimonio natural y la pérdida de la biodiversidad.

En este aspecto hay soluciones:

Además de la reducción del uso fertilizantes y plagicidas, están la rotación de cultivos (diversificación de cultivos) que ayudan a reducir la degradación del terreno, el uso de técnicas de agricultura dinámica que faciliten la fertilidad del suelo a nivel químico y biológico, incrementar el contenido en carbono y materia orgánica, reduciendo la infiltración de agua y el incremento de la retención de ésta, la implementación de cubiertas vegetales, siendo la agricultura biológica fundamental en este proceso.

Puesto que los ciudadanos influimos en la oferta y la demanda a través del consumo, tendremos que empezar a implicarnos en comprar pro- ductos ecológicos y que respeten el suelo y el medio ambiente.

Ganadería y CO2. La actividad ganadera se encuentra entre los sectores más perjudiciales para los ya escasos recursos hídricos, contribuyendo a la contaminación del agua, la eutrofización (proliferación de biomasa vegetal debido a la escasa presencia de nutrientes) y de rebote, la destrucción de arrecifes de coral, debido a la contaminación por fósforo y nitrógeno, pues no olvidemos que en la naturaleza todo funciona en conjunto. De los 24 tipos de ecosistemas importantes, 15 se encuentran amenazados por los productores de car- ne y leche (FAO 2006).

Los principales agentes contaminantes son

los desechos animales, los antibióticos y hormonas, los productos químicos utilizados para teñir las pieles, así como los fertilizantes y pesticidas que se usan para fumigar los cultivos forrajeros.

Los pastizales ocupan más del 30% de la superficie terrestre del planeta y un 33% de la superficie cultivable, destinada a producir forraje. Esto conlleva tala de árboles para crear pastos generando deforestación; debido a esto, más del 70% de los bosques en el Amazonas han desaparecido.

También los rebaños provocan daños en el suelo a gran escala, que llegan a degradar más del 20% de pastizales a causa del sobrepastoreo, la compactación y la erosión, siendo este porcentaje aún mayor en tierras áridas.

Sabemos que el efecto invernadero tiene una estrecha relación con las emisiones de CO2, sien- do la superior las emisiones que producen la ganadería (19%) que las del sector del transporte, siendo también una de las principales causas de degradación del suelo y de los recursos hídricos. iniciación Las previsiones de crecimiento del sector cárnico para el 2050 es de 465 millones de toneladas y para la producción de leche de 1043 toneladas. Ya la FAO en 2005 estimó que el consumo de carne y lácteos habría que reducirlo al 50% para impedir que la situación empeore, no que se solucione, y no por cuestiones de salud, sino medio ambientales.

Entre los gases nocivos que produce la ganadería están: Oxido nitroso (65%) procedente del estiércol; Metano (37%) 23 veces más perjudicial que el CO2 y Amoníaco (entre otros), que contribuye a la formación de lluvia ácida.

Soluciones:

Es necesario reducir el consumo de carnes y de lácteos un 50% e incrementar el de vegetales y frutas, más allá de un planteamiento ético o animalista, ya es una cuestión de supervivencia.

Transgénicos. Un OMG es un organismo modificado genéticamente, entramos en el mundo de los agrotóxicos.

Los alimentos transgénicos se desarrollan a partir de semillas modificadas genéticamente. Y se venden sin haberse realizado estudios del impacto que los transgénicos ocasionan en el medio ambiente y en la salud de quienes los consumen. ¿Que puede ocurrir en nuestra genética y en nuestra salud, si consumimos alimentos modificados genéticamente?

El sistema de consumo propone el uso de transgénicos para abaratar los costes del agricultor y que obtenga beneficios, así como también un incremento de la productividad al reducirse el daño que le produce a los cultivos las plagas y los cambios de temperatura. También manipulan la información diciendo que es una forma de poder «alimentar a todo el mundo». Pretextos que ocultan la verdad.

Los intereses reales de las empresas que desarrollan y comercializan semillas transgénicas no son la salud ni el bienestar de la humanidad, su objetivo es monopolizar el mercado de las semillas para so- meter al agricultor y hacerlo dependiente de semillas registradas, creando un mercado en el que tienen el control absoluto sobre éstas, privatizando las semillas y su uso. Para ello, es necesario acabar con las semillas locales y antiguas del mundo rural, que son competencia de las semillas híbridas y transgénicas, llegando a realizar demandas legales contra los agricultores que han intentado conservar y usar semillas locales. Ojo: Si patentan las semillas se hacen dueños de los que comemos.

El impacto medioambiental que tienen las plantaciones de transgénicos y de cómo afecta a los cultivos colindantes que usan semillas autóctonas. España concentra el 95% de los cultivos transgénicos de Europa, principalmente en Aragón, Cataluña, Andalucía y Extremadura.

Soluciones:

No consumir productos transgénicos y movilizar a la ciudadanía para que el gobierno español prohiba su uso en nuestro país.

Cambiar nuestros hábitos en la alimentación reduciendo los alimentos de ganadería en un 50% y no consumir alimentos transgénicos (maíz, soja, cártamo, patata, alfalfa…) puede ayudar a que se reduzca el efecto invernadero, se dejen de talar árboles (los pulmones del planeta) y se reduzca la contaminación del aire, del agua y de la tierra de cultivo.

Consumo responsable. También está nuestra responsabilidad a la hora de consumir, ese es nuestro mayor poder, salvo que perdamos el derecho a elegir lo que queremos comer o no haya otra cosa que co- mer.

Elegir que compramos y comemos en nuestra casa es una manera de hacer fuerza para debilitar a las empresas que usan transgénicos, contaminan el planeta o hacen juego sucio comercial. Los consumidores tenemos poder, al disponer de la capacidad de elegir.

Soluciones:

Si un país extorsiona legalmente al nuestro o a otro, mediante cualquier tipo de sanciones, incremento en los aranceles… Dejar de consumir sus productos. Lo mismo es aplicable para empresas que mal usan el agua y la contaminan, como es el caso de todas las que producen refrescos, tengan o no azúcar, que además es un asunto de salud pública.

La propuesta es comprar productos locales y de temprada para favorecer la economía de tu provincia, después mejor productos nacionales que internacionales. Después optar por consumir alimentos biológicos dentro de lo posible.

Aprender a gestionar. A partir de la propuesta del consumo responsable, entramos en un espacio íntimo, desde el que cambiando nuestro estilo de vida pueden surgir posibilidades para evitar más daño al planeta que permite que sigamos vivos. No es un planteamiento ecológico, es una cuestión de vida o muerte, y se nos está avisando de ello desde hace años.

El primer paso es comprender la situación. ¿Has visto en las noticias las consecuencias del cambio climático? ¿Crees que vamos a peor o a mejor? ¿Son más largos los veranos? ¿Llueve igual que antes? ¿Llueve de forma normal? ¿Hay más huracanes? ¿Ha subido el nivel del mar? ¿Se están derritiendo los glaciares? ¿Están contaminadas las aguas, los océanos, el aire y la tierra de cultivo? ¿Tiene el ser humano capacidad para parar este desastre?

Segundo paso hasta donde te puedes comprometer de verdad. Es tu implicación la fuerza compensadora de esta locura del consumo desmedido y de un estilo de vida depredador que mal usa y agota los recursos del planeta, además de contaminarlo.

Tercer paso asumir responsabilidades. La responsabilidad es la capacidad de responder ante algo, lo que requiere cierta madurez. Somos (o no) responsables de cambiar hábitos y estilo de vida, de dejar de contaminar, de reciclar, de consumir por consumir…

Cuarto paso aprender a gestionar. Los recurso que tenemos: agua, electricidad, gas, carburantes, alimentos, no son ilimitados, hace años se inició la guerra del petróleo y de los recursos del planeta (gas, mine- rales para tecnología, diamantes, oro…), próximamente empezarán las guerras del agua. Es fundamental empezar a gestionar los recursos que estén en nuestras manos, principalmente reduciendo el consumo de agua y electricidad, así como el correcto reciclaje de residuos.

Gestión de reciclaje. Además de separar los diferentes residuos (plásticos, cristales, orgánico, papel…), va parejo reducir en lo posible el consumo de plásticos y papel principalmente, así como en lo posible su reutilización.

Gestión del agua. Reducir el consumo de agua en los hogares es fundamental para darle tiempo a los pantanos y acuíferos que se llenen, al igual que es urgente reducir el gasto inútil de agua en sistemas de canalización (por pérdida, debido a roturas y malos ensambles en la canalización) y riego, lo que requiere de renovar y optimizar los sistemas de regadío. También se hace necesaria la recuperación del agua de lluvia y reducir su utilización en el hogar.

Ahorrar en la cocina. Cuando laves frutas y verduras, en vez de hacerlo bajo el grifo, hazlo en un recipiente y ese agua úsala para regar, esto mis- mo se puede hacer cuando se descongelan alimentos. Remojar ollas, sartenes y platos, cerrando el grifo mientras se enjabonan. Utiliza el lavavajillas sólo cuando esté lleno, usando un programa economizador de agua.

Ahorrar en el baño. Cierra el grifo mientras te afeitas o te lavas los dientes. Sustituye la ducha por el baño, reduciendo el tiempo de ducha. Mientras te lavas el pelo, cierra el agua de la ducha. Instalar un difusor en la alcachofa de la ducha reduce a la mitad el consumo de agua. En el inodoro, usa la opción de vaciado parcial siempre que sea posible. No tires papel higiénico, compresas o tampones al inodoro, tirándolos a una papelera.

En todos los casos, arreglar los grifos que goteen o las pérdidas en el inodoro.

Ahorrar en el jardín. Revisa fugas de agua en grifos y mangueras. Riega por la noche o a primera hora de la mañana, evitando así la evaporación del agua. Usa una escoba en lugar de la manguera para limpiar los exteriores. Riega a mano las pequeñas zonas y usa solo los aspersores para zonas más amplias.

Ahorrar en la piscina. Cubrir la piscina evita la evaporación de agua y además evita que se ensucie.

Gestión de la electricidad. Utilizar focos de bajo consumo tipo LED, se puede ahorrar hasta un 75% de energía. Apagar la luz siempre que no sea necesaria, priorizando la luz natural. Limpia periódicamente los focos y lámparas, para disponer de mejor iluminación. Pinta techos y paredes de la vivienda con colores claros que faciliten la iluminación.

Graduar el termostato de calefacción/aire acondicionado a 20 oC como máximo, recuerda que cada grado suplementario representa un 7% más de consumo energético.

Usa la lavadora con carga completa, así ahorrarás agua y electricidad. Descongela el frigorífico, ya que la escarcha crea un aislamiento que puede acarrear un consumo eléctrico extra del 20%. Cierra bien la puerta del refrigerador para reducir la pérdida de frío y energía.

Sustituye las estufas eléctricas por las de gas. No uses planchas y cafeteras en exceso. Sustituye en lo posible los electrodomésticos antiguos por modernos que además de ser más eficientes, consumen menos con más potencia y liberan menos CO2 (ver las etiquetas de clasificación de eficiencia energética clase A+++).

Apaga los aparatos electrónicos/eléctricos que no estés utilizando: computadora, televisor, equipo HIFI, ya que el estado de espera puede re- presentar hasta un 70% de consumo diario. Sustituye los aparatos viejos por nuevos, ya que consumen menos energía.

Cambia los filtros sucios y limpia los depósitos de polvo y basura de la aspiradora, esto hace que trabaje con mayor eficacia. Una aspiradora consume unos 1.200 w por hora. Lo mismo es aplicable al filtro del aire acondicionado.

A ser posible, usa energías alternativas para la producción de electricidad, como celdas foto-voltaicas para utilizar energía solar o de generado- res eólicos.

Energías renovables. España va camino de ser un desierto, sobretodo en el sur. Un país como el nuestro cada vez con menos industria, con una tasa de paro preocupante, con más personas jubiladas que trabajando tiene que replantearse su futuro, algo que parece ser que los políticos no con- templan, ya que no se puede depender solo del turismo, teniendo además en cuenta que la Comunidad Económica Europea puede pinchar en cualquier momento y desaparecer, con lo que el turismo dejaría de ser una fuente de ingresos.

Energía verde. Las energías renovables es la que se obtiene a través de recursos naturales, normal- mente inagotables, siendo consideradas energías limpias. Estas energías son la solar, la eólica, la biomasa y la hidráulica.

España y la luz solar. En agosto de 2019, la producción de electricidad de origen solar ha crecido un 28%, superando por primera vez los mil gigavatios hora. Estas cifras y la situación geográfica de España, debería hacer pensar a nuestros políticos el convertirnos en productores de energías renovables para toda Europa, en vez de seguir «acomodados» con el turismo.

Mientras que en la zona del Cantábrico, Galicia yAlto Ebro se alcanzan entre 1.600-2.000 horas de sol al año, en Andalucía y Badajoz se superan las 2.800 horas.

Autoconsumo. En un país con esta cantidad de horas de luz solar, todos podemos ser productores de energía solar, y aunque esto no le guste a Endesa y demás compañías carroñeras, y nuestros gobiernos hayan «saboteado» ayudas y la posibilidad del auto-consumo, podemos hacer presión para que tanto empresas, como políticos empiecen a ceder algo que es incoherente ante la situación climática que estamos viviendo.

Es perfectamente viable que cada hogar pueda producir la energía que necesita y el sobrante sea volcado a la red y si no es suficiente la puede obtener de su compañía de luz, sin los abusos de los que se han beneficiado hasta ahora las compañías eléctricas y algunos políticos.

Sanciones. Igual que los Estados Unidos sancionan a otros países para desgastarlos y dominarlos, nosotros como consumidores responsables también podemos hacer presión sobre ellos.

Los presidentes de E.E.U.U., China, Rusia, Brasil, Alemania o Reino Unido no han acudido a la Cumbre del Clima de Madrid. China el país que más contamina (29% de las emisiones mundiales de CO2), seguido de E.E.U.U. que emite casi el 15% de dioxido de carbono.

Nosotros desde el consumo responsable podemos presionar sobre los países que se des- entienden de la Cumbre de Madrid. Cualquier producto que tenga origen de alguno de estos países NO SED CONSUME, NO SE COMPRA.

Igual que algunos de ellos castigan a otros países por intereses económicos o por explotación de recursos, nosotros ejercemos el poder de los consumidores y dejamos de comprar productos de estos países, como muestra de desacuerdo a su falta de implicación en colaborar con la reducción de CO2, de reciclaje, etc…

Mientras que los países que asisten a la Cumbre se ponen de acuerdo, se preve que más de 140 millones de personas serán desplazadas como con- secuencia del cambio climático para 2.050, avanzan- do progresivamente hacia un aumento de temperaturas de 3,2 oC, lo que se traduce en más sequías, más incendios, más inundaciones y un evidente clima extremo.

Está claro que lo que se acuerde o no en la Cumbre será «papel mojado», y lo que no hagan los gobiernos lo tendremos que hacer nosotros. ¿Contamos contigo para hacer algo por este planeta?

¡Despierta!

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