Dicen los Sufies que cada uno de nosotros es una nota en la Sinfonía del Multiverso y que mientras no la encontremos, estamos desafinando en nuestra existencia, estando fuera de tono, de lugar. Cada uno puede encontrar su tono (su punto, su sintonía) usando diferentes técnicas, en este artículo te propongo que conozcas los beneficios del cuenco tibetano, un medio que te puede ayudar a sintonizarte y a armonizar tu entorno.

Tocar el cuenco es fácil, solo requiere aprender algunas técnicas que te ayuden a «sacarle» las diferentes vibraciones que contiene, frecuencias que facilitaran tu sintonización interna, paso fundamental para poder posteriormente aprovechar los múltiples beneficios que aporta con tu medio ambiente. Todo empieza y termina en ti, tu exterior es el reflejo de tu interior.

Todo vibra. El organismo humano vibra constantemente. Las diferentes estructuras (células, tejidos, órganos…) que lo conforman, tienen un coeficiente vibratorio definido, al igual que nuestros Chakras (vórtices) y el Aura o Campo Electromagnético (C.E.M. o «huevo luminoso», que es el resultado de nuestro estado interior y del flujo energético. Si sentimos este índice vibratorio podemos saber como estamos, y disponemos de diferentes referencias: más ligeros o densos, rígidos o flexibles, tranquilos o nerviosos, preocupados o distendidos… Tanto nuestro estado corporal, como nuestro estado de ánimo y psicoemocional influyen en el movimiento de la energía, y si ésta se bloquea entonces la zona donde ha dejado de fluir se condensa y se torna rígida, llega menos sangre, menos oxígeno, menos nutrientes, menos energía y la vibración se enlentece, dando lugar a un estado de disarmonía que en occidente llamamos enfermedad.

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Cuando nuestro organismo enferma presenta un desequilibrio vibratorio es debido a que una parte que ha dejado de vibrar en armonía con el resto del organismo y posiblemente con su entorno. Si somos capaces de generar la vibración o sonido adecuado podemos restituir el índice vibratorio original de la parte desequilibrada y en conflicto. El origen de este desequilibrio es multifactorial, sea por cuestiones dietéticas, tóxicas, energéticas y/o psicoemocionales. Tanto en Acupuntura, como en Bioenergética, se considera como causas de enfermedad tanto el desequilibrio en el flujo de la energía, como la pérdida de armonía en los cambios de polaridad (Yin/Yang). Cada persona tiene su frecuencia armónica propia, y cuando ésta está es- table se traduce en salud, el flujo de energía a través del sistema de chakras y canales está en movimiento y los planos físico, energético y psicoemocional se encuentran en equilibrio.

Este equilibrio y la capacidad de autorregulación (homeostasis) se pueden ver perturbados por intoxicación (alimentos en mal estado, exceso de tabaco o alcohol, espacios contaminados, medicamentos, ver la televisión), déficit o excesos en la alimentación, cambios de ánimo (la tristeza produce una bajada de energía, el miedo la bloquea), alteraciones energéticas (exceso de exposición a la pantalla del ordenador, abuso del móvil…), y además de corregir la causa, lo podemos armonizar y fortalecer con determinados sonidos o vibraciones (siempre acompañado de la intención), convirtiendo el sonido en un instrumento para la sanación y el crecimiento interior.

Se puede comprender este fenómeno gracias al principio físico de Resonancia: «cualquier objeto vibrante produce una vibración acompasada en otro objeto con capacidad para vibrar, llegando a igualarse sus índices vibratorios.» Sabemos que la voz es capaz de influir más en el nivel físico de nuestro ser, así como el canto de armónicos, los cuencos, las campanas o el didjeridoo, pues todos influyen en nuestros niveles electromagnéticos (Chakras, Aura, cuerpos sutiles…), al aportar una vibración armónica que sustituye a la mala vibración.

Si escuchas una canción melancólica, tu estado de ánimo se ve afectado (tristeza) al igual que el flujo de energía se ve disminuido. Si escuchas una canción alegre el flujo de energía se ve estimulado, en otro nivel, esto es lo que ocurre con los instrumentos orientados a la Sintonía Interior, aportan vibraciones que favorecen la interiorización, la relajación, la quietud, la calma, favoreciendo la respiración pausada y el flujo de energía. Así pues, si te das cuenta de tu estado, puedes cambiarlo sustituyendo las malas vibraciones por las buenas («El que canta sus males espanta»).

Intención. La intención es el encuentro de nuestra atención y de nuestra voluntad. Cuando se trabaja con los instrumentos de Sintonía Interior en fundamental focalizar nuestra atención, emitir una vibración adecuada y mantenernos en este enfoque desde nuestra voluntad. Sin atención ni voluntad hay dispersión y sin intención no hay sanación, solo hay una «actuación New Age», queda muy bonita, con total ausencia de vibración armonizadora, todo se queda en la «fachada» (el hábito no hace al monje).

Tanto la atención, como la voluntad se entrenan igual que un músculo, y poco a poco va apareciendo desde nuestro interior la intención. Después nos centramos en estar presentes tocando el instrumento y el resto es por añadidura, ocurre sin necesidad de esforzarnos, dejando que acontezca el efecto armonizador, sustituyéndose las malas vibraciones por buenas.

VIBRACION + INTENCION = SANACIÓN

Cuenco tibetano. Su antigüedad se remonta a la época del Buddha histórico Shakyamuni (560-480 A. JC). Los cuencos y campanas proceden del Tibet, Nepal y Bután, estando orientados tanto a las prácticas meditativas, como a los rituales budistas y tibetanos, provocando una frecuencia que se denomina canto, por lo que también se le llama cuenco cantor. El Bodhisattava tibetano Gwalwa Karmaza dice que los cuencos canto- res emiten el sonido del vacío, es el sonido del Multiverso manifestándose y que esta vibración está relacionada con su aleación. El cuenco es una herramienta fundamental para la técnica vibracional y el trabajo contemplativo. Es un «masaje sonoro» o de frecuencias que va armonizándonos con el UniVerso, con la vida, con lo que Es y nosotros somos también Eso.

Originalmente se fabricaban con una aleación de 7 metales que se corresponden a los 7 planetas clásicos y una baqueta o mazo de madera. También existe una relación entre los 7 metales (oro, plata, mercurio, cobre, hierro, estaño y plomo), emitiendo 7 vibraciones diferentes relacionadas con las 7 frecuencias de los chakras y de las glándulas endocrinas (pineal, hipófisis, tiroides, timo, páncreas, gónadas y suprarrenales). Esto nos permi- te armonizar un chakra, y nunca abrirlo o elevarlo, pues esto depende de la vibración obtenida a través de nuestro trabajo personal, y nadie puede hacer esto por ti.

Es importante al comprar el cuenco saber que tipo de aleación tiene y si resuena con nosotros (con nuestra nota). Es un sentir que es necesario experimentar. La aleación del cuenco, su dimensión, el estado de quién lo toca, el intento con el que se toca y su correcto manejo pueden hacer cantar al cuenco de una forma armónica o disarmónica. En base a su tamaño podemos hablar de tonos agudos (en los más pequeños) y con respecto va aumentando su diámetro el sonido es más grave.

Medio interior. Cuando hablo de vibraciones, también estoy hablando de ondas, de lo que emitimos y recibimos a través del lenguaje corporal (actitudes reflejadas en determinadas posturas), de lo que decimos, pensamos y sentimos. Y lo que emitimos, además de ir hacia el exterior, se refleja también en nuestro interior, en nuestro «océano interior» o medio extracelular. Somos entre un 70- 80% de agua.

Los estudios de Masaru Emoto sobre la capacidad de reestructuración del agua en base al sonido y otros tipos de ondas, son fundamentales para comprender las consecuencias de las malas y las buenas vibraciones en la salud. El experimento de Emoto consistió en exponer al agua ante ondas mentales, música o palabras, tanto verbalizadas como escritas, y ver la «reacción» del agua ante estas frecuencias, concluyendo que el agua tiene capacidad de memorizar y que se re-estructura en base al tipo de vibración que recibe, sean negativas o positivas.

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Si a lo largo del día emitimos ma- las palabras, así como pensamientos y sentimientos negativos, vamos cargando nuestra «agua interior» con malas vibraciones. Si somos conscientes de ello, además de cambiar lo que emitimos, podemos ayudar a repolarizar las frecuencias negativas en positivas usando instrumentos que nos ayuden a cambiarlas.

Las consecuencias es son evidentes, si a lo largo del día has estado con una «buena onda o vibración» el 80% de tu medio extracelular (donde viven tus células), se bañan en un medio agradable, óptimo y que favorecen la salud, y si estás todo el día refunfuñando, triste, preocupad@, tus células recibirán esta información y su respuesta estará más orientada al decaimiento y a medio plazo a la enfermedad. Con los cuencos tibetanos podemos ir reduciendo progresivamente la carga negativa que subyace en el medio extracelular e ir polarizando este medio hacia un estado más óptimo y saludable.

Aclarar que el tratamiento vibracional por resonancia no excluye el tratamiento médico si éste existe, al igual que no es incompatible con el mismo ni con ninguna otra técnica vibracional (Homeopatía, Esencias Florales, Acupuntura…), más bien las potencia.

Beneficios de tocar cuencos tibetanos:

Nivel físico:

– ayuda en la relajación, – reduce el estrés y la ansiedad,

– colabora en la regulación de las glándulas endocrinas,

– aporta vibraciones armónicas al medio extracelular.

Nivel mental:

– incrementa la concentración y la creatividad, – equilibra los dos hemisferios cerebrales,

– calma el flujo de pensamientos,

– baja la frecuencia cerebral pasando de ondas betha a alpha,

– favorece la atención y la meditación.

Nivel energético:

– armoniza el movimiento de los chakras,

– limpia el aura,

– limpia y aporta buenas vibraciones al entorno,

– facilita la intuición y los estados de conciencia superiores.

Talleres de Sintonía Interior: El taller de cuencos tibetanos es el primer taller de tres, orientado a sintonizar con tu estado interno y a favorecer su armonización. En este taller aprenderás a conectar más contigo, a regular y armonizar tus centros energéticos (Chakras) y la de tus familiares y pacientes, a limpiar espacios, así como a usarlo para meditar y adquirir una consciencia más centrada y clara que te permita tomar conciencia de ti y del sentido de tu vida. Te puedes descargar de la web la presentación del taller en pdf, para disponer de más información, y del blog diferentes artículos sobre cuencos tibetanos.

Antonio Ruiz

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