La vida, como un camino a recorrer… ¿hacia donde? Cualquier camino te llevará a algún lugar, si no sabes a donde ir o que camino escoger… ¿Estás dispuest@ a andarlo? ¿Eres de los que quieren llegar a algún sitio o de los que se conforman con andarlo? Decía el poeta: «Caminante no hay camino, se hace camino al andar…».

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Hace mucho, mucho tiempo, cuando el tiempo aún era joven, en un reino perdido en las memorias de la historia, hubo una reina muy sabia que viendo el el acomodamiento de una parte de la población y el sobreesfuerzo de la otra, optó por colocar dificultades y obstáculos, en los diferentes accesos a la ciudad principal, con el objetivo de poner a prueba a los caminantes y ver, cuanta sabiduría sacaban de la experiencia. Además de estos caminos complicados, dejó abierto un camino de fácil acceso que atravesaba los vertederos, donde vaciaban las cloacas al mar.

En uno de los caminos, por donde transitaban más caminates, colocó una enorme piedra, que dificultaba el paso de carromatos, lo que hacía que se desviasen al camino fácil… Con esta prueba esperaba ver si alguien hacia el esfuerzo por quitar la piedra… En otro camino dejó caer grandes árboles que cerraban el paso… También dejó un camino de fácil acceso que requería pagar un peaje…

Este último camino era el muy transitado, sobre todo por aquellos que podían pagar el peaje, tanto los terratenientes, como los comerciantes y cortesanos… Muchos caminantes responsa- bilizaban a la reina de no tener los caminos en condiciones, aunque ella sabía el porqué de su estrategia: rocas, árboles, pestilencia o peaje.

El camino cortado por los árboles hacía que muchos caminantes cogieran el camino de la roca y aunque muchos evitaban la roca rodeándola, otros optaban por el camino pestilente o preferían pagar. Muchos protestaban de esta situación, aunque entraban en duda cuando protestaban, pues reconocían la sabiduría de su reina, así pues con el tiempo la queja y la culpa perdieron fuerza debido a su inutilidad…

Un día, un ganadero que pasaba por el camino de la roca con sus bueyes, en vez de evitarla amarró a varios bueyes alrededor de ésta, moviéndola y llevándola a un lado del camino… Para su sorpresa, encontró en el lugar donde estaba apoyada la roca una bolsa con monedas de oro, y un escrito de la reina dándole las gracias por su esfuerzo y facilitar el paso a otros caminantes. Le rogó que no hablase de lo ocurrido.

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Otro día, un agricultor que llegó al camino de los árboles, habló con su amigo leñador y entre los dos cortaron los árboles que obstruían el camino, convirtiéndolos en leña. Recibieron una carta de la reina agradeciéndoles su trabajo y pidiéndoles que no hablaran de lo ocurrido.

Los caminantes que se esforzaron en facilitar el tránsito por los caminos, aprendieron gracias a las dificultades y obstáculos, que el esfuerzo siempre tiene una recompensa y que lo fácil, a veces no aporta nada o cuesta… Los que movían la piedra encontraban un pequeño tesoro por su esfuerzo, los que cortaron los árboles obtuvieron leña. Y los que pagaron el peaje, ayudaron de esta forma a las familias pobres de la ciudad.

En nuestro corto paseo por la vida, al igual que por estos caminos con obstáculos, encontramos dificultades, inconvenientes e incomodidades, que podemos usarlos como un desafío para superarnos a nosotros mismos. Aprendemos y crecemos en la medida en la que en vez de evitar las dificultades, quejarnos o buscar culpables, nos ponemos manos a la obra con el inconveniente, y crecemos con el aprendizaje de la experiencia, de los errores y de los aciertos.

En tu caso: ¿eres evitativo, quejica, acusador o resolutivo?

LAS BARREREAS QUE NOS LIMITAN

Somos pájaros enjaulados en las rejas enclaustrados de volar…. imposibilitados.

Esas rejas férreas…. de las tradiciones de la educación y la cultura, de la doma sin fisuras…

Ciegos más allá de nuestros linderos, incapaces de superar nuestra ignorancia, nuestros miedos,

Igual que los pájaros, prisioneros de las cárceles no sabrían vivir si lo sueltan a su vuelo…

Luis Barea

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