Almanecer Toma Conciencia Sevilla Dos Hermanas Darse Cuenta Acecho y Eneagrama Conocimiento Tolteca La Vida es Teatro

La vida es como un escenario, lleno de personajes que van y vienen, con los que nos cruzamos, con los que hablamos, con los que peleamos y a los que amamos… Cada uno aporta una posible experiencia, que podemos vivir como un drama, una comedia y en algunos casos como una tragedia.

Que la experiencia sea un conflicto o un aprendizaje, depende exclusivamente de nosotros, de nuestro estado de consciencia, de nuestra actitud ante la vida (escenario)

El elemento clave está en darnos cuenta de si estamos en el “personaje”, totalmente identificados con el papel que estamos interpretando o mantenemos la atención en que somos un actor/actriz que está ejecutando un determinado rol. Cada un@ está en lo suyo, muchas veces sin tomar consciencia de lo que hace, ni de las repercusiones que esto tiene en su entorno. Estamos en el automatismo y somos egoístas.

Podemos estar en la experiencia que ofrece el entorno más o menos identificados, a mayor identificación con el personaje, menos consciencia y más posibilidades de conflictos, de vivir la vida como un drama o como una tragedia. Sentirnos importantes hace que el foco se centre en uno, porque queremos que todos estén pendientes de nosotros. 

La luz hace que nuestra sombra se manifieste, lo que rechazamos de nosotros, lo que obviamos, lo que no queremos ver, siempre está acompañándonos, y hasta que no es aceptada, es causa de conflicto, porque es lo que los demás nos hacen ver nuestra parte oscura; estos pinches tiranos que tanto nos “joden” son nuestros maestros de paciencia, de tolerancia, de compasión. Así pues, los demás son un espejo de nosotros y no podemos cambiar el reflejo del espejo, de nada sirve intentar cambiar a los demás, el único cambio factible es el que hacemos en nosotros. Es necesario desidentificarnos del personaje, deshacer el automatismo inconsciente, salir del estado hipnótico y dejar de narcotizarnos para afrontar el dolor que produce aquello que rechazamos de nosotros.

La desidentificación nos aporta distancia, ayuda a dejar de tomarnos las cosas como algo personal, entonces podemos jugar al juego de la vida, aprender de las experiencias, crecer, madurar y disfrutar de la vida (actualizarnos), siendo nosotros mismos y no el personaje que creemos ser. ¡Ser o no ser!

Cuando termina la obra, cada personaje desaparece tras el telón, se sueltan disfraces y roles, cada uno retorna a lo que Es, a su Esencia, nada nos llevamos de esta vida salvo los logros, y esto requiere SER, y reirte mucho de tu personaje.  

¡Despierta!

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