Este tercer artículo sobre alimentación coherente, hablaré sobre las consecuencias del abuso de los alimentos de origen animal (principalmente la carne), tanto en la salud, como a nivel ecológico (desforestación para que el ganado pueda comer) y moral (el sufrimiento que se le produce al animal) las PROTEINAS.

Este es el tercer paso hacia una alimentación coherente y progresiva, ya hemos visto como sustituir los azúcares y los lácteos. También veremos otros aspectos como son:

*  grupo sanguíneo (cada uno metaboliza de forma diferente)

*  combinación de los alimentos (evitar mezclar proteínas e hidratos de carbono)

*  nutrición para el mantenimiento de la salud (según las estaciones, clima...)

*  alimentación para recuperar la salud, nivel bioquímico y bioenergético (macrobiótica) (según estado: humoral -yang- o celular -yin-)

*  dieta de transición, monodieta y ayuno (adecuar el organismo y depurarlo)

También tener en cuenta, que cada persona, según su constitución física, su actividad laboral (física e intelectual), su edad y estado de salud, requieren una alimentación diferente, en base a las cantidad de proteínas, hidratos de carbono y grasas, así como de nutrientes específicos.

Proteínas. La palabra proteína viene del griego y significa primero, esto es, lo fundamental, pues sin aminoácidos no hay vida. La proporción en la dieta diaria del 15-25%, considerándose una dieta hiperproteica aquella en la que se ingieren más del 25% del total de la dieta.

Fuentes principales de proteínas:

* cereales (arroz, mijo, trigo, avena)

* legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, soja, azuki)

* setas y champiñones (reishi)

* frutos secos

* productos vegetales (soja: seitan, tofu)

* algas

* carnes y pescados

* subproductos animales.(huevos)

 

Las proteínas pueden ser de origen animal o vegetal.

Las proteínas de origen animal son completas (contienen todos los aminoácidos), se digieren y asimilan bien, salvo los lácteos (producen mucosidad debido a una respuesta inmunológica -> antigénica).

Inconvenientes:

* sobrecargan las funciones renales, de su metabolismo se produce urea (ácido úrico), y las hepáticas (indol y escatol),

* contienen purinas (xantina) excitantes cardíaca y cerebral,

* son acidificantes (lo que produce un déficit inmunológico y prolongan el tiempo del proceso inflamatorio),

* producen rigidez y endurecimiento en las estructuras corporales,

* se descomponen en los instestinos, dando lugar a putrefacciones que afectan al equilibrio de la flora instestinal (suben los bacillus coli y bajan los bacillus acidóphilus),

* aportan grasas saturadas, ricas en colesterol, y restos de medicamentos (antibióticos, vacunas, hormonas...),

* su aporte en vitaminas, minerales y antioxidantes es muy pequeño,

* es una proteína más cara y menos ecológica que las vegetales,

* muy pobres en fibra.

 

Entonces nos encontramos con que la ingesta de proteínas de origen animal se sobrecargan hígado, riñones e intestinos, que su metabolismo produce ácido úrico, amoníaco, purinas y putrefacciones, y que una de las bases de las afecciones artri-reumáticas (inflamación osteo-artricular y de la carne) está relacionada con estos desechos metabólicos. Y otro problema añadido, es que como consecuencia de la carencia de fibra, puede ocasionar estreñimiento.

Enfoques a considerar:

Nutricional. El metabolismo de las proteínas requiere de enzimas específicas que producen altos niveles de uratos y nitrógeno, que son eli- minados por los riñones. Debido a que para la producción de energía a partir de las proteínas se requiere de un metabolismo complejo y con muchos inconvenientes, es otro factor a considerar, para reducir su ingesta.

Insisto en la importancia que tiene saber que los antibióticos, vacunas y demás medicamentos que se usan en los animales pasan a nuestro organismo, de ahí que tanto judíos (shejitá kosher), como musulmanes (halal), tratan la carne para eliminar los restos de impurezas (nayäsa).

Ecológico. Hay un impacto medioambiental por la deforestación, debido a la tala de árboles que produce el sector ganadero, el consumo de agua por parte de los animales (desvío de aguas) y la contaminación por la eliminación de gases que produce el ganado. Todo esto daña tanto a la biodiversidad, como a la salud pública, por la transmisión de enfermedades causa- das por el ganado, tanto las propias del animal, como por los tratamientos que reciben los ani- males y que pasan a nosotros al consumirlos, principalmente antibióticos, vacunas y hormonas de crecimiento, usadas en vacunos, cerdos y pollos… La carne de caza es de las más tóxicas, tanto a nivel bioquímico (muy rico en uratos), como de salud (el animal puede estar enfermo), y bioenergético (estrés de la caza -> adrenalina), recomendándose un consumo muy reducido.

Moral. Considerar el sufrimiento del animal tan- to en espacios muy limitados, que lo inmovilizan, como en el sacrificio, pues la forma de morir, genera previamente altos niveles de hormonas, entre ellas la adrenalina, así el sufrimiento del animal pasa a nosotros si el sacrificio no ha sido respetuoso y agradecido. Este enfoque plantea una pregunta ¿Es necesario comer alimentos de origen animal?

Las proteínas de origen vegetal son más baratas, más respetuosas con el medio ambiente y con la vida animal.

La propuesta principal es ir sustituyendo progresivamente los alimentos de origen animal por fases, ir reduciendo la carne de vacuno, y sustituirla por la carne de ave y el pescado, e incrementando las legumbres (la soja, también produce purinas), las setas (reishi), frutos secos y semillas, así como las algas, a las que le dedicaremos un artículo.

La adecuación del organismo para hacerse vegetariano, requiere de entre 6 y 12 meses, para que los intestinos absorban el hierro. Este paso se hace mediante una dieta de transición.

Las proteínas de origen vegetal son más baratas, menos acidificantes (también aportan muchos más minerales), menos purinas, eliminándo- se mejor por el aporte de potasio y ser pobres en sodio, sobrecargando menos al hígado y a los riñones. Rica en fibra, fermentan en los intestinos, no produciendo putrefacción. Aportan vitaminas, minerales (oligoelementos) y antioxidantes. Contienen menos grasas y son insaturadas.

Inconvenientes:

* no son completas

* tienen más dificultad para ser digeridas,

* puede existir intolerancia al glutén,

* peor absorción del hierro, pues los derivados de la soja la inhiben,

* existen dudas en la asimilación de la soja si no está fermentada,

* de su metabolismo también se produce urea.

El problema de la asimilación del hierro se corrige con levadura de cerveza y polen, siendo de ayuda en la asimilación las enzimas digestivas (ver artículos anteriores).

Desequilibrios protéicos.

Exceso de proteínas: Sobrecarga hepato-renal. Acidificación de la sangre, pérdida de calcio, terreno artri-reumático. Rigidez corporal y contracturas. Piel seca.

En este caso, además del cambio del tipo de proteínas, es fundamental realizar un drenaje hepato-renal y una depuración de la sangre, para reducir los restos del metabolismo.

Déficit de proteínas: Alteraciones en la piel, pelo y uñas, así como falta de tono muscular. Mal crecimiento y desarrollo de tejidos.

En el próximo artículo, hablaré sobre las posibilidades que nos aportan las proteínas vegetales, sus beneficios y algunas consideraciones a tener en cuenta sea para llevar una dieta más sana o para la transición de carnívoro a vegano.

Equipo de Redacción

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