Al manecer centro holistico Bodhidharma espiritualidad budismo zen

Aunque existen referencias por los cronistas de la dinastía Han, que hacen referencia a monjes que venían de la India a predicar el budismo ya por los tiempos del emperador Huang-Ti (246-209 a.C.), hubo un monje hindú, que desde el sur de la India llegó a China durante el reinado del emperador Wu del Liang (502-549 d.C), con el firme propósito de transmitir el budismo en China.

Este monje llamado Bodhi-dharma (Da Mo en chino, Damura en japonés), vigésimo octavo patriarca del budismo, fue el que ayudó a que se instaurara a partir de la fusión con el taoísmo.

Bodhidharma nació alrededor del año 440 en la ciudad de Kanchi, capital del reino Pallava (sur de la India). Era el tercer hijo del rey Simhavarman y brahmín por nacimiento. Convertido desde joven al budismo, recibió instrucción de Prajnatara, que había sido llamado desde Maghada por su padre, siendo quien le incita a ir hacia China. Cerrada la ruta comercial por las invasiones de los hunos, Bodhidharma se embarca en el cercano puerto de Mahabalipuram, recorriendo el sur de la India y la península maláyica; tarda unos tres años en llegar al puerto de Nanhai, en el sur de China, por el año 475.

Al inicio, el budismo tropezó con algunas dificultades al asentarse en este nuevo territorio por sus propias características, que chocaron de un modo inconveniente con el pensamiento social imperante y no se adaptaron fácilmente a las doctrinas de Confucio. En primer lugar, el desarraigo familiar y político del budismo no era compatible con el sentimiento más acendrado del pensamiento confuciano: la piedad filial, el culto a los antepasados y el ajuste a las normas y procedimientos sociales estrictos, entre los que se contaba la autosuficiencia y la responsabilidad político-social. Si el budismo logró simpatizantes, fue porque se asemejaba bastante más –al menos en lo doctrinal– al taoísmo, mucho más liberal y alejado del mundo de las normas.

Debido a que China se hallaba dividida en las dinas- tías Wei en el norte y Liu Sung en el sur, existían algunas diferencias en la asimilación del budismo por parte de los norteños y sureños, siendo estos últimos de corte más intelectual y erudito y poco dados a la práctica. Se entrevista con el emperador Wu, de la dinastía Liang, en la cual Bodhidharma predicó el origen de su misión expresado en los siguientes términos: «Una transmisión especial fuera de las escrituras, con ninguna dependencia de las palabras o de las letras, dirigiéndose directamente hacia el alma del hombre, contemplar su propia naturaleza y realizar el estado de Buda» a través de la práctica contemplativa, una propuesta que termina perfilando el estilo de meditación Chang (Zen en japones), convirtiéndose en el primer patriarca de este linaje. Debido a la falta de empatía con el emperador, decide dirigirse al norte, donde hay más templos y monjes budistas, instalándose en el monasterio de Shaolin, en la provincia de Honan, donde inicia sus enseñanzas.

Da Mo solía escalar la montaña durante el día y sentarse en la cueva frente a la pared en estado de chana (meditación Chang) y durante las tardes bajaba al monasterio a conversar de budismo con los otros monjes. Una vez terminada su transmisión o enseñanza, se quedó sentado frente a la pared, concentrado en lo fundamental. Así pasaron los años, y cuando se cansaba se ponía de pie y comenzaba a hacer ejercicios, algunos imitando a los movimientos y estrategias de defensa de los animales que observaba a su alrededor, desarrollando lo que después se conocería como Gong Fu Shaolin (mal traducido en occidente como Kung Fu Shaolin). Una vez que el entumecimiento había desaparecido, volvía a la cueva, se sentaba, se deshacía de todo pensamiento y guardaba silencio.

Se le otorga la autoría sobre un pergamino denominado el I-Chin-Ching, tratado que contendría instrucciones formativas de carácter psicofísico que se interpretarían como la base –y única relación– con ejercicios de artes marciales, ya que estaban destinados a fortalecer física y psíquicamente con el objeto de facilitar la ascesis hacia los estados de conciencia superiores; sin embargo, estas últimas referencias no se encuentran contenidas en las biografías tradicionales.

Da Mo meditó durante un total de nueve años. Se dice que después de tres mil días mirando la pared, su sombra se marcó en la piedra y en ésta se puede ver la figura de un hombre sentado con las piernas cruzadas y las manos en posición (mudra) de meditación.

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En el 528 y poco después de haber transmitido su doctrina a Hui-k’o, muere envenenado por un monje celoso. Según Tao-Yuan, los restos de Bodhidharma fueron enterrados en el templo de Tinglin, en la montaña de la Oreja del Oso, cerca de Loyang. A partir de la transmisión a su alumno más próximo (Hui-k’o) , se va desarrollando la forma Chang, estructurándose, principalmente a partir del sexto patriarca Hui-Neng. La Transmisión de la doctrina se realizó en línea directa hasta el quinto patriarca, siendo sucedido por Hui-Neng , reconocido como el sexto patriarca del budismo zen y el verdadero iniciador de esta escuela, que se caracteriza por sus res- puestas y conducta paradójicas, propias de todos los maestros del Zen.

Existen buenas razones para creer que los antecedentes contemplativos de Bodhidharma transmitieron los principios fundamentales del Sunyata, o «contemplación de la vacuidad del mundo», que enseña el Mahayana y que deriva en el Wu-wei-che-jen o estado de «verdadero hombre sin posición», el estado de Buda; y se los suele simbolizar en el cojín de la meditación o las prácticas relacionadas con el tantrismo que dieron origen a escuelas chinas y japonesas de Budismo Zen.

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Bodhidharma es la fuente de la que emanan la meditación Zen, así como de Qi Gong y las artes marciales de Shaolin. Damura se encontró con monjes débiles tras tantas horas de meditación, y propuso diferentes ejercicios para tonificar el cuerpo y estirar los canales de energía, tras tantas horas de meditación; y les enseñó artes marciales con el objetivo de capacitar a los monjes de técnicas de defensa ante bandidos, ladrones y animales feroces. Algunos relatos dicen que el maestro transformó brazos y piernas en eficaces armas de combate, otorgándole un prestigio sin igual al naciente estilo del Shaolin-Shu (Kung Fu). Posteriormente, esta fama creció de un modo extraordinario, y muchos militares que huían de los manchúes se refugiaron en el templo aportando su propia experiencia al estilo Shaolin e incrementando la complejidad de su prácticas.

Las propuestas del enfoque Zen son breves, escuetas, pues su sentido está orientado a la práctica (ZaZen) y al darte cuenta a través de la presencia. Atención pura. El darse cuenta se desarrolla a través de las cuatro prácticas: (1) sufrir la injusticia o aceptación del Karma; (2) adaptarse a los condicionamientos de la existencia; (3) no buscar nada o matar el deseo; y (4) practicar el Dharma (protegernos del sufrimiento mediante el aprendizaje existencial). Acceder al Nirvana (estado de iluminación) requiere el desapego total de las apariencias de este mundo, que generan en nosotros la sensación de lo agradable y lo desagradable, median- te lo cual se condiciona el Karma (aprendizaje pendiente). Desde Zen se contempla como un estado de vida en la que se permanece inalterable, descondicionado y despierto, y a la vez entregado a la caridad sin ningún tipo de pesar, renunciando a los frutos de dicho estado.

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