Todo lo que está vivo (y no), tiende a un determinado tipo de desarrollo, que puede ir desde lo personal a lo transpersonal, en algunos casos, y en otros hay una mayor tendencia al contra desarrollo a costa de seguir nutriendo y entregándole nuestra vida al «personaje». Llegados a un punto nos damos cuenta de que existen grandes dos posibilidades: 

(a) seguir en el área de confort, identificados con nuestro «personaje», con el foco de atención puesto en el exterior (consumo). Esto seria el Viejo Mundo, el mundo de la esclavitud, del que se habla en el Antiguo testamento.

(b) iniciar un trabajo personal que permita el  autoconocimiento, la desidentificación del personaje y en reorientar el foco hacia el interior, para vivir desde el Ser. El Nuevo Mundo, un mundo con una Nueva Conciencia, del que habla el Nuevo Testamento.

El salto del «muerto en vida», amnésico, inconsciente, preocupado, distraído, narcotizado, al Nuevo Hombre requiere despertarse del «sueño», de la ilusión o falsa realidad en la que vivimos, de Maya, y solo se puede salir de Matrix a través de la meditación o de la muerte, y no en todos los casos, pues el exceso de identificación con el personaje nos puede dejar anclados en esta dimensión. Cuando te das cuenta de que la vida es un reflejo de tu estado interior, que no la puedes cambiar por más que lo intentes o creas controlarla, y recuerdas que el exterior es un reflejo de tu interior, entonces tienes una pequeña iluminación, la habitación a oscuras (tu estado de inconsciencia) se ilumina y empiezas a armonizarte con tu interior, empiezas a escucharte, a sentirte, a vivirte y a vivir, pues solo siendo se puede Ser. Estar en el Mundo sin ser del mundo.

El paso de un mundo a otro depende de tu forma de vivir el día a día, de vivirla como un autómata, manejado por el sistema o como un ser progresivamente libre. Ser libre requiere vivir la vida como un guerrero, diría Castaneda, ser impecable, leal a tu corazón, sin error… Y convertirnos en un Ser Libre requiere de un trabajo personal. 

SEMILLAS y TALENTOS. Todos nacemos con semillas o «talentos», que requieren ser desadesarrolladas, siendo además, el sentido de esta existencia, al igual que el karma o enseñanza que aún está pendiente, y saber sobre el conocimiento a adquirir y el desarrollo de nuestras potencialidades requiere prestarnos atención interna, algo que es imposible ante el constante parloteo de nuestra mente y la sobre estimulación que sufren nuestros órganos de percepción. La meditación es un medio muy útil para aprender a observar la mente sin identificarnos con ella, y así poder enfocarnos hacia nuestro interior.

La mayor parte de la humanidad no tiene desarrollados sus talentos, sea porque la semilla ha caído en tierra estéril, en roca o en el agua. Esto conlleva la falta de recursos para el manejo de conflictos existenciales, potenciando el «personaje» que nos permite sobrevivir y a la vez, nos impide vivir. Los mecanismos de defensa sustituyen los recursos que surgen de nuestras semillas. Las fijaciones, las pasiones, las creencias, nos suplantando la «chispa intuitiva » y la espontaneidad, por cualquier forma que nos haga creer que controlamos la situación o que nos mantenga en nuestra «celda de confort». Permanecemos en la celda porque la vivimos como nuestro hogar, y la vivimos así porque no nos sentimos esclavos, esclavos de nosotros mismos, de nuestra mente, de nuestros apegos y deseos, y de un sistema que nos mantiene anclados en el consumo y en el adormecimiento de un mundo relativamente feliz.

Hay un desarrollo horizontal o existencial, que se orienta al desarrollo del «personaje» y hay un desarrollo vertical o esencial, orientado al desarrollo personal (que no de la personalidad). La Espiritualidad bien entendida (no confundir con religión), ayuda al desarrollo de las semillas y talentos, otorgándole al ser humano la responsabilidad de su desarrollo sin depender de ninguna religión, salvo de su honestidad y dignidad. Así pues, un ser humano madura en la medida en la que se responsabiliza de su vida y desarrolla sus potencialidades, algo que es inviable cuando se depende de intermediarios. 

A más se desarrolla lo horizontal, más nos alejamos de nuestro Ser, del Alma o semilla, más desarrollamos el «personaje», pues estamos identificados con él. Así la mente, se convierte en la dueña de nuestra existencia, y hay un problema en segundo plano, la mente es fácilmente manipulable (marketing = condicionamiento). 

Entonces tengo que darme cuenta de que soy un esclavo de mi mente, que dependo de ella y de las propuestas de un sistema que me trata como un esclavo y que me automatiza, me estresa, me hace vivir con miedo y preocupación y todo esto es lo que me han dicho que es la vida. Las «sombras» del Mito de la Caverna.

 

Tu existencia es un campo de entrenamiento para desarrollar tus talentos, te puedes quedar en tu área de confort, limitada por los condicionamientos de tu mente y vivir tu vida como un conflicto, o sales del «sueño» a la realidad y vives desde tu Ser. Así que dentro de las elecciones conscientes, también habrá un momento en el que tendrás que decidir vivir las circunstancias del día a día como un aprendizaje (desarrollo vertical -subir chakra a chakra-) o como un conflicto (desarrollo horizontal). 

Con esto quiero decir que podemos usar la vida para sobrevivir, actuando, usando diferentes papeles, roles… o podemos vivir desde lo que ya somos, sustituyendo los mecanismos de defensa del «personaje» por los talentos que se encuentran a nuestra total disposición en nuestro interior. El tesoro no está fuera.

Claro está, esto requiere de mucha confianza en la vida para poder vivirla desde la plenitud que ya somos, pues también somos vida, y la Vida no puede ir en contra nuestra, pues iría en contra de sí misma y eso solo lo hacen los humanos en estado inconsciente, debido a esto, existe la providencia, la vida nos sustenta y protege siempre y cuando estemos conectados con nuestro interior, pues insisto en esto, la vida siempre será un reflejo de nuestro estado interior. 

Confiar es permitir que el río de la vida nos lleve y en las diferentes circunstancias que aparezcan, aprender a usar los talentos. Lo normal es que remamos en contra de la corriente de la vida, en vez de vivirla como conflicto. Descubrir que nos impide fluir, cuales son nuestros miedos e inseguridades forma parte del trabajo personal. 

Esto de lo que os hablo, sería como un video juego en el que usamos un avatar con sus talentos y vamos subiendo de nivel. Por cierto en el desarrollo vertical hay 7 chakras y por tanto 7 niveles de juego, que nos permiten desarrollar diferentes potencialidades.

TRABAJO PERSONAL. La palabra trabajo asusta mucho, ya que en estado inconsciente el compromiso es algo difícil porque requiere voluntad. Y una característica del esclav@ es la dificultad para ser dueños de pensamientos, sentimientos y reacciones. Recuerda, de momento la dueña es la mente y está condicionada desde tu infancia, y reprogramada por la sociedad en la que vives. 

Si logramos comprometernos con nosotros mismos, aún queda lidiar con el entorno inmediato (pareja, hijos, familia, amigos, compañeros de trabajo…), que ven como empiezas a actuar de forma diferente y eso, en algunos casos «mosquea », aunque lo más habitual es que al no cumplirse las expectativas del entorno este tienda a volverse más hostil, ya que vamos dejando de «actuar» para ser reconocidos, aprobados, caer bien y mantener segura la relación, pues descubrimos dos cosas, el miedo al rechazo y la vulnerabilidad.

Cuando lo prioritario deja de ser sobrevivir, y lo que prevalece es Ser, hay una fuerza, una convicción que hace que vivamos la vida con otra frecuencia, nos vamos quitando corazas, mecanismos de defensa, actitudes insanas, nos vamos decapando, quitando lo que sobra y que asfixia al Ser que habita este cuerpo. Cuando nos deshacemos, nos desapegamos de lo innecesario, de lo superfluo, de las pretensiones, de las apariencias, de las máscaras, encontraremos detrás en segundo plano lo que Es, en sí mismo lo Esencial y lo principal. 

HERRAMIENTAS. Todo trabajo, dependiendo de sus objetivos, requiere de herramientas, más o menos especializadas, y en todos los casos se requiere de tiempo para aprender a manejarlas. 

En la primera fase, la del autoconocimiento, hay una herramienta que se llama la atención o el acecho orientada ha ayudarnos a descubrir y observar los mecanismos de defensa y como funciona nuestro personaje, permitiéndonos posteriormente transformarlos. Esta primera parte del trabajo está relacionada con aprender a parar e ir pasando del automatismo inconsciente al observador consciente. 

Este proceso de autoobservación y autoconocimiento, nos permite saber en que parte del desarrollo horizontal esta uno (cuan distanciado está uno del ser y cuan identificado con el personaje), y que elementos (mecanismos, fijaciones, pasiones) requieren se transformados, así pues hay un trabajo profundo es eliminar lo ajeno y desarrollar lo propio. La consecuencia de este trabajo, es cambiar el sentido de nuestro desarrollo horizontal, el camino de retorno, de vuelta a la Esencia, desde donde podemos iniciar el desarrollo vertical o potenciar nuestras semillas.

Es importante considerar a los mecanismos de defensa y al personaje, como creaciones válidas en su momento que nos han ayudado a sobrevivir y que han terminado por delimitarnos, al ser sustituido el Ser por el «personaje ». También quiero insistir en esto, lo que ha permitido al niñ@ sobrevivir, cuando es adulto le incapacita para vivir. Esto requiere sanar al «personaje» y poner a la mente en su sitio, es sirvienta no dueña. 

Todo estos acontecimientos van parejos al desarrollo de las semillas, pues el recorrido de distanciamiento esencial es proporcional a la necesidad de trabajar determinados aspectos implícitos en el recorrido inverso.

Cada chakra es una semilla, y dispone de soluciones para conflictos concretos, por ejemplo la fuerza para sobrevivir, radica en el chakra 1, que está conectado con el cerebro reptil o instintivo. Si vives con miedo, esa fuerza está reprimida y no se desarrolla. Por tanto, cada chakra es un potencial, una semilla, que contiene un aprendizaje o desafio que lo compromete y lo desarrolla. 

Este es el fundamento del desarrollo vertical, subir desde el chakra raíz hasta la coronilla, superando las pruebas que cada centro energético tiene para su desarrollo, un desafío como el de los 12 Trabajos de Hércules, que por cierto el segundo desafío fue cortar las 9 cabezas de Hidra, una «coincidencia» con los 9 Eneatipos o «personajes». Antes se tuvo que enfrentar al León (a la fuerza que su ego le ha robado) para recuperar su poder personal. 

Llegados a este punto, es importante tener en cuenta que cuando un chakra se bloquea, sus funciones bioenergéticas se inhiben, dando lugar a un desequilibrio en el flujo de energía, que afectará al sistema de canales o meridianos y a los órganos correspondientes, produciéndose una afección psicosomática, como resultado del conflicto biológico. Podemos encontrar por tanto en toda «enfermedad» la metáfora necesaria para el retorno a la Esencia, el encuentro con el Ser.

Transformar el plomo en Oro. Desandar el camino, desaprender, aceptar, perdonar, transmutar el defecto en virtud… 

Auto-observación = Auto-conocimiento 

El observador influye en lo observado, lo observado se empieza a percibir como lo que no soy, y el saber que quitar, permite que del interior se manifieste la luz de la conciencia, la voz de la sabiduría. 

El trabajo de la integración comienza, parar el diálogo interno, parar y observar pensamientos, ideas, imágenes, preocupaciones, anticipaciones, recuerdos amargos, resentimientos… Todo se para y del silencio surge lo que Es. Y empieza la conexión. Después hay que aprender a conectar con los diferentes centros, diafragmas que movilizan e interconexionan lo mental, lo emocional, la acción… y para ello hace falta un Yoga, sea Hatha, Qi Gong, es necesario una herramienta integrativa, es el fuego que moviliza y transforma la energía, desbloquea los canales y pone en equilibrio los chakras… La transmutación requiere su tiempo y mucha atención, mucho darse cuenta… 

Desde la quietud y el reposo de la meditación, vamos tomando consciencia de que el trabajo real no consiste en pretender ser algo o alguien, más bien está orientado a transformar aquello que nos impide Ser. Entonces, además de reconocer mis errores y defectos, es vital aceptarlos para poder empezar la transformación interna.

¡Despierta!

Ayuda a tus contactos a tomar conciencia. :)