Antes de «etiquetar» e identificarnos con el «personaje» y decir yo soy tal número o tal eneatipo, es fundamental darnos cuenta de que ese prototipo corresponde al «personaje» que no somos, y que sin embargo estamos identificados con él. Evitar reafirmar yo soy este o aquel, facilita el trabajo con esta herramienta de autoconocimiento que es el Eneagrama, y que en principio nos ayuda a saber lo que no somos, y creemos ser.

 

PARAR y OBSERVARNOS. Cuando nos observamos con atención, empezamos a conocer como funcionamos a través del «personaje», este fenómeno nos permite darnos cuenta de nuestros mecanismos, cuando y cómo los usamos, sus consecuencias, entre ellas, la de una satisfacción relativa y/o la sensación de insatisfacción con lo que nos ofrece el exterior. 

Lo habitual es la que atención esté enfocada hacia el exterior y acapara gran cantidad de energía y recursos en la percepción a través de los sentidos…Esto es un hábito que ha terminado por convertirse en un automatismo. El automatismo: hacer, pensar y sentir sin consciencia, además de facilitar nuestra condición de esclavos (nos impide ver nuestro estado de dependencia e inseguridad), nos hace más fácilmente programables, y el sistema que sabe esto, se apoya en la propaganda política, el marketing y los medios de comunicación para mantenernos en semejante estado de inconsciencia.

Estamos tan absortos en nuestros pensamientos (dialogo interno), preocupaciones, necesidades (reales o implantadas), inseguridades y miedos, que gran parte de todo lo que está ocurriendo en el presente nos lo estamos perdiendo. O vives en la mente o en la realidad. 

A parte de estar perdiéndonos la vida real, muchos de los acontecimientos del día a día, son evitados porque comprometen nuestra área de confort, cuando en realidad son circunstancias que aunque incomodan al «personaje» forman parte de nuestro desarrollo interior, mal gestionadas por nuestro eneatipo al vivirlas como conflicto en vez de como aprendizaje, y así perdemos grandes oportunidades de ponernos a prueba desde lo que somos, en vez de seguir haciéndolo desde lo que pretendemos ser. En esta forma de vivir hay mucha neurosis (obviar la realidad) y por ende, mucha inconsciencia, que es a lo que se refieren los maestros cuando dicen que estamos dormidos. 

Por tanto, esto solo se puede arreglar mediante la toma de consciencia, desde el darnos cuenta, y este proceso requiere mucha atención hacia nosotros mismos. 

Entonces la atención puede estar dirigida hacia el exterior, hacia nuestro interior (requiere estar presentes) y finalmente hacia la fantasía, que nos saca de la presencia y nos lleva a lo que podría ocurrir, a las preocupaciones (futuro) o a la amargura de lo que ocurrió (pasado). La solución está en orientar el foco de atención hacia nuestro interior, y desde el observador, empezar a reconocer cómo funcionamos y que mecanismos usamos, esto facilitará mucho el trabajo posterior con el Eneatipo que utiliza nuestro personaje, pues nosotros no somos un Eneatipo, nosotros somos Ser.

Podemos ver modalidades estandar, como la de compensar nuestras carencias mediante la demanda a los demás, sea dando pena, siendo ayudadores compulsivos o imponiéndolo, el caso es que las expectativas que ponemos en los demás, son en realidad un reflejo de nuestras carencias y a la vez, una forma de autoincapacitarnos para hacernos responsables de nuestro reconocimiento, valoración, validación… Para superar la baja autoestima, hay que salir de este círculo vicioso. Y lo peor, cuando no se cumplen nuestras expectativas, todo lo bueno del otro, es anulado por el dolor, por el rechazo, por el abandono, haciendo un conflicto del aprendizaje , quedando solo lo peor de la persona, y aquí hay mucha importancia personal, mucha inmadurez. El «niño» se enfada y patalea, pues no sabe ser independiente. 

Precisamente, lo sano es ver que las expectativas que pongo en el otro, si las pongo en mi, me hago responsable de lo mío, dejo de culpar a los demás y este pequeño esfuerzo o trabajo personal nos lleva a madurar y a ser más un@ mism@.

La distancia del observador, nos permite nos permite no identificarnos con los acontecimientos, no tomárnoslo como algo personal, así evitamos caer en error y conflicto, y disponemos de más consciencia para ver el aprendizaje. Lo que ocurre en tiempo real (en el presente), nunca es casualidad (Dios no juega a los dados -Einstein-), es causalidad, pues todo lo que acontece en nuestra vida es consecuencia de nuestra actitud, de los pensamientos y emociones que emitimos, pues la vida responde a nuestra emisión.

Si emitimos tensión, miedo, desconfianza, enfado, desánimo, eso es lo que nos vamos a encontrar en nuestro día a día. Y si siempre manejamos las circunstancias desde el mismo mecanismos, siempre obtendremos lo mismo en nuestra vida. Para que nuestra vida cambie, es necesario cambiar en nosotros tanto lo que emitimos, como la actitud con la que nos relacionamos con nuestro entorno. 

El punto de partida de muchos de nuestros conflictos no es tanto lo que hacemos-pensamos-sentimos, como lo que decidimos hacerpensar-sentir, y esto requiere sumarle a la atención voluntad. Nuestras elecciones cuando no son internas, siempre crean un conflicto, que tarde o temprano requerirá aprender de él. Hay una cierta dificultad para elegir lo sano, lo que nos ayuda a Ser, pues lo habitual ante la falta de consciencia, es que se elija desde el automatismo lo más fácil o cómodo, evitando así determinadas experiencias, que pueden ser una oportunidad para salir del personaje y poner en juego nuevos recursos, evidentemente más sanos, más «nutritivos». 

«El Eneagrama es el ‘’movimiento perpetuo’’, es ese ‘’perpetuum mobile’’ que los hombres han buscado desde la más lejana antigüedad -siempre en vano-. Y no es difícil comprender por qué no podían encontrarlo. Buscaban fuera de sí mismos lo que se hallaba dentro de ellos…» GURDJIEFF

En la siguiente entrega, veremos el dinamismo del Eneagrama, tanto sus movimientos, como sus fijaciones… desidentificarnos desposeernos nos permite abrirnos y soltar 

Propuesta de Trabajo Personal: 

Para los que se den cuenta de sus tendencias, automatismos, mecanismos, actitudes… llegar a observarse sin juicio, sin prejuicios, sin identificación, tomando distancia, simplemente auto-observarse, solo ver el aprendizaje desde lo real y como vive el conflicto el personaje. 

Si te ves culpando a alguien, por un lado date cuenta de que no estás asumiendo tu responsabilidad y por otro, estás proyectando en esa persona lo tuyo. (¿Aceptación?) También te puedes coger intentando tener la razón. La importancia personal quiere tener siempre la razón en todo. 

Cuando te veas en tus rutinas, en tu autoengaño, acéchate y cámbiate, no le des más «cuartel » a lo que impider Ser.

 

¡Despierta!

Ayuda a tus contactos a tomar conciencia. :)