No puede haber tanta distancia entre lo que demanda la sociedad española y lo que hace el gobierno español. 

Parto de una premisa muy básica: los políticos están para encontrar soluciones que cubran las necesidades y demandas de la sociedad que los ha votado, para crear y sustentar servicios de calidad y bienestar social, orientados a la salud, a la educación, al apoyo de los más necesitados, a todo ciudadano tenga un trabajo y un sueldo digno, y que nuestros mayores estén respaldados y cuidados. 

Esto no es una tarea fácil, pues además de los políticos y los ciudadanos está la banca internacional y la usura, las multinacionales y los tiburones que devoran mercados y agotan los recursos del planeta, contaminándolo y despreciando las llamadas de atención de los ecologistas. 

Ante este avasallamiento de la banca internacional y las multinacionales, los políticos no reaccionan, ni disponen de medios salvo el hacer lo que dicen los tecnócratas: sanear la banca (más beneficios para los que más tienen y que además han sido responsables de esta crisis). Esto está constando la ruina de países como Grecia, Portugal y España, pues los políticos no hacen otra cosa que apretar a los ciudadanos pidiéndonos trabajar más y ganar menos, privatizando en beneficio de ellos y de las multinacionales, y seguir con la corrupción y el enfrentamiento entre partidos, en vez de unirse en un frente común contra la globalización o los tratados como el TTIP.

No se puede hacer peor. Y si hay un intento de enfrentarse a este sistema de dictadura democrática, como han intentado en Grecia o proponen algunos partidos jóvenes, ¿Creen vds. que la banca internacional lo va a permitir?. 

Hemos recuperado un texto de hace unos años, dirigido al presidente del gobierno, que consideramos de interés:

UN DIAGNÓSTICO ATINADO…
José Carlos Díez

Carta de un economista a Rajoy:

Señor presidente: he decidido hacer pública esta carta al escuchar los datos que usted ha usado en su rueda de prensa de balance de 2013. Los parados registrados en el INEM no disminuyen por haber encontrando un empleo. Han tirado la toalla y han dejado de confiar en usted y en la recuperación. Muchos han dejado de buscar empleo y otros muchos han huido de España ante la incapacidad de encontrar empleo en nuestro país y al no tener expectativas de encontrarlo en el futuro.

La Seguridad Social no va bien. A su ministro de Hacienda se le escapó que cerrará el año con un déficit de 1,8% del PIB o sea 18.000 millones. Es debido a que acabaremos el año con casi 300.000 personas que han perdido su empleo
y han dejado de cotizar. Además, las empresas destruyen empleos estables de personas mayores de 45 años y los están sustituyendo por empleos a tiempo parcial y con salarios precarios de jóvenes. El resultado es menor recaudación. 

El déficit público tampoco va bien. La destrucción de empleo y la bajada de salarios ha reducido la recaudación del Impuesto sobre la Renta. El IVA ha subido por el aumento de los tipos el pasado año pero no por la mejora de actividad. Los ingresos fiscales están estancados en 2013 y eso supone 4.000 millones de euros menos de lo que usted estimó en los presupuestos y a eso hay que sumar otros 4.000 millones en la Seguridad Social.

En 2013 vamos a pagar más intereses por la deuda pública. La deuda aumenta unos 10.000 millones al mes que es lo mismo que costó el Plan E que usted tanto criticó. Entre enero y octubre el déficit reconocido por la Intervención General de la Administración Central es de 37.000 millones. Un 10% superior al de 2012 y un 15% superior al que usted heredó del Gobierno anterior. La deuda pública va a acabar el año próxima a un billón de euros, 100.000 millones por encima de 2012. 

La prima de riesgo no ha bajado fruto de sus reformas. La bajada ha sido generalizada en los países periféricos europeos y el país donde más ha caído es en Grecia. La banca española ha financiado la mitad del aumento de la deuda pública, mientras los inversores extranjeros sólo el 15%. Pero estos mismos inversores extranjeros han vendido bonos, acciones y préstamos a empresas y bancos españoles por más de 30.000 millones

Las exportaciones no van bien. Tuvieron dos meses excepcionalmente buenos la pasada primavera pero desde entonces se han frenado en seco. Nuestra competitividad no ha mejorado desde 2011. La bajada de salarios y el aumento de la productividad por la masiva destrucción de empleo ha sido compensado por la intensa apreciación del euro contra el dólar y contra las divisas de países emergentes.

La reforma bancaria no ha funcionado. Le recomiendo que vaya a cualquier bar y pregunte a pequeños empresarios y familias por la situación del crédito. Qué garantías les exigen y a qué tipo les prestan. Comprobará que las condiciones son peores que antes del rescate bancario de la Troika. 

Retrasar el ajuste fiscal nos ha permitido salir de la recesión, pero no compensa los efectos devastadores sobre el empleo y la deuda pública de su ajuste de 2012. EE UU ha demostrado que hay vida después de una crisis de deuda. Pero hace falta un buen diagnóstico y una política adecuada. Tras su discurso es evidente que tiene un error de diagnóstico y eso complica significativamente la salida de la crisis. 

Necesitamos crecer mucho más, depreciar el tipo de cambio, provocar inflación moderada, aumentar la inversión, incrementar la recaudación fiscal y reestructurar deudas de familias y empresas para estabilizar la restricción de crédito. A la vez habrá que resolver la tragedia griega, portuguesa, chipriota, eslovena, irlandesa, etcétera. Si su política económica y la europea no cambian radicalmente, despediremos 2014 con menos población, menos crédito, más deuda y más pobreza. 

Quedo a su entera disposición y le deseo que la fuerza le acompañe. 

José Carlos Díez, economista 

Fuente: “El País”

Ante el «pellizco» que me produce este artículo de hace unos años, y si hago una progresión del gasto y de la deuda desde entonces hasta finales del 2.015, me surgen algunas preguntas:

¿Cuanto estamos pagando por los errores de otros? ¿Qué tenemos que hacer los ciudadanos ante la torpeza y corrupción de los políticos? ¿Cuando dejarán de pelearse entre ellos y se pondrán a hacer política? ¿Dejamos de votar? ¿Creamos plataformas ciudadanas que permitan cambiar la Constitución y orientala hacia una democracia real? 

Nosotros somos mayoría absoluta, por encima de los votos de cualquier partido, los políticos no nos representan y ante esta ausencia hay que tomar una decisión ciudadana. Quizás dejar de colaborar y optar por tomar nosotros medidas más cercanas a nuestras necesidades que la imposición (a plazo fijo) de la banca o de las multinacionales. 

¿Qué podemos hacer para incapacitar el poder y el control tanto de la banca como de las multinacionales? ¿Qué ocurriría si sacamos nuestro dinero de los bancos? ¿Qué pasaría si apagamos todas las noches una hora el interruptor general de la luz? ¿Qué ocurriría si dejamos de comprar productos de multinacionales que están contaminando el planeta y agotando sus recursos?

Quizás la solución no sea política, sea ciudadana, pequeñas decisiones tomadas desde el control responsable.

¡Despierta!

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