«Tan grande que no conozco mis límites, y tan pequeño que estoy en TODO…»

Estamos inmersos en energía, Eso que conforma la materia. 

La energía sabe, pues es Conciencia, tiene consciencia de ser, esto le permite formar parte del desarrollo de ésta. Es como un programa de ordenador que conforma la matriz del Uni y Verso (Unidad y Versatilidad), y lo que genera esa matriz universal es la Vida. 

Cuando decimos que tenemos conciencia, en realidad al decir esto no somos conscientes de nuestra inconsciencia. Nosotros, al igual que todo lo creado somos Conciencia materializada a partir de la Fuente Vacía que genera la creación, siendo ese Vacío insondable el origen de la Conciencia, que se manifiesta a través de todo lo creado al percatarse de sí misma. Cualquier entidad creada dispone de Conciencia y ser consciente de ella permite participa en mayor o menor medida en la Creación, ya sea armonizándola (al sumarnos armoniosamente a ella) o generando un desequilibrio o caos, al irrumpir en el flujo armónico de esta. 

Al no haber control posible sobre las variables de la Vida, pues es un programa dinámico que se está constantemente adaptando a todas las variables posibles, nuestra limitada percepción lo percibe como un caos, y esa visión parcial de inestabilidad nos genera angustia e intentamos controlar lo incontrolable.

En realidad esa inestabilidad produce armonía y la propia armonía demanda un caos para su propio sistema de homeostasis, y en medio de este proceso de autorregulación se encuentra todo lo creado, esté o no dentro del Orden Universal. Todo depende de ser/estar más o menos conscientes en medio de este caos ordenado, de fluir en vez de pretender controlar, en aceptar en vez de resignarse… Y todo va a depender de nuestro nivel de Conciencia y de como la usemos.

Llegados a este punto vamos a describir los diferentes estados de Conciencia 

(1) Sueño: Es nuestro estado de mínima consciencia, más conocido por Sueño o Inconscienciadormidos, despiertos y soñando… Buda hablaba de nuestro estado de sueño (Maya) e inconsciencia y del Despertar, como parte de un proceso de evolución. También Jesús hace referencia al estado de sueño en el Monte de los Olivos. Igualmente, en la película Matrix, Morfeo le habla a Neo de nuestro estado de adormecimiento y describe el mundo ilusorio o de ensoñación como Matrix (en la India: Maya), el mundo virtual (como si fuese un sueño). Platón describe las sombras proyectadas en la pared, en el Mito de la Caverna. Carlos Castaneda habla del sueño del planeta, de la Primera Atención y de como nosotros creamos y sustentamos esta realidad. ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son señales eléctricas interpretadas por tu cerebro (de la película Matrix). ¿Es real esta realidad o es un sueño? 

Calderón de la Barca: «¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda vida es sueño, y los sueños, sueños son.»

En los tiempos de la Grecia clásica, ya los filósofos hablaban de nuestro estado de inconsciencia. El paso del tiempo nos ha conducido a una progresiva parálisis de nuestra conciencia, pues le hemos ido dando la espalda a todo aquello que nos podría conducir a un estado de conciencia menos inconsciente. El deplorable estado mental en el que vivimos, nos está llevando al exterminio, pues cada vez somos menos conscientes en nuestra inconsciencia.

(2) Vigilia: Es el estado ordinario de conciencia, el que usamos para vivir el día a día, ocupados, preocupados y distraídos, consumiendo las 24 horas del día en consumirnos, sin darnos cuenta de la repetición de lo mismo, día tras día, mes tras mes, año tras año, hasta que agotamos nuestra la energía de vida y morimos sin haber despertado a la realidad. Al estado de inconsciencia descrito por los griegos clásicos, en vez de restarle inconsciencia, le tenemos que sumar nuevos estados de inconsciencia. 

Hipnotizados: Este estado de inconsciencia en el que estamos sumergidos nos hace fácilmente manipulables, habitualmente partiendo de una educación que nos programa para ser inconscientes, para pensar de forma errada, haciéndonos creer que estamos pensando. Somos más pensados de lo que pensamos. 

Nuestro estado inconsciente nos limita, a este estado tenemos que sumarle la educación que recibimos de tipo condicionante-castradora. Por ejemplo los medios de información-desinformación, principalmente la televisión por un lado nos hipnotiza-idiotiza, haciéndonos vivir la vida y situaciones de otros (dejando de vivir la nuestra), y por otro lado nos «come el coco», nos dice que comprar, como pensar, nos divide, nos enfrenta, nos miente, influyendo considerablemente en nuestras decisiones y estado de ánimo, afectando a nuestra salud, pues un estado de preocupación-miedo más o menos mantenido, hace que entremos en desánimo y que nuestro sistema inmunológico se decaiga.

Condicionados: Por otro lado, se nos educa para ser los mejores, para triunfar en la vida, determinando un estilo de vida estresado, con poco tiempo para pararnos a comprender que está ocurriendo en nuestra vida. 

El sistema nos propone un estilo de vida, y para poderlo satisfacer tenemos que estar trabajando más de 8 horas al día, ocupados en incrementar el patrimonio, en pagar facturas, préstamos, hipotecas, impuestos y la ayuda a la banca, disponemos de unas 7-8 horas aproximadas para dormir, entre la vigilia y el sueño, vivimos con estrés, con cierta ansiedad, preocupados por que no conseguimos objetivos, cuotas, por el estado del mundo, por la poca vergüenza de la corrupción política, y el tiempo que nos queda libre intentamos estar distraídos, lo que se conoce como «matar el tiempo», entretenidos mientras la vida pasa. 

Descentrados: Fuera del sistema, más o menos influenciado por este, está nuestra capacidad para estar centrados o en tiempo presente. Nuestra tendencia es a estar en el dolor, la culpa o el resentimiento del pasado o en la pre-ocupación por los acontecimientos futuros. Lo que ocurre es lo real, y está ocurriendo ahora. Lo que pasó ya no existe salvo en tu mente y lo que va a pasar depende de lo que hagas ahora. El resto no existe o no es real, es mente, es imaginario, no tiene consistencia.

Narcotizados: Tenemos serias dificultades para vivir aceptando que no podemos controlar la vida. Esto nos hace sentir diferentes grados de ansiedad y compensamos esa sensación de vértigo, de cierta falta de control sobre los acontecimientos descontrolándonos a través de hábitos que nos desconectan de aquello que nos «aprieta».

Hay muchas formas de narcotización, café, chocolate, azúcar, televisión, chat´s, alcohol, drogas, sexo real, virtual, video juegos, telenovelas, series… Cualquier cosa que nos desconecte de la irrealidad es válida, pero usando un medio que te lleva a experimentar otra irrealidad. En este estado cada vez es más difícil darte cuenta de lo que pasa. 

Esclavizados: Estamos muy mal educados, pues no hemos sido educados para vivir y ser libres, más bien nuestra educación está orientada al servilismo, a la esclavitud. La educación está orientada a impedir nuestro desarrollo, no a potenciarlo

Tenemos implantes en nuestro inconsciente que merman nuestra capacidad de hacernos responsables de nuestras vidas y madurar. Uno de estos programas es el miedoNos da miedo la vida y nos aterroriza la muerte y ésta es ineludible. Se nos enseña a vivir con miedo, y sabemos poco de vivir aceptando nuestra limitada existencia. 

Otro implante es la culpa, como una carga que debemos llevar por no haber sido buenos y obedientes. No existe culpa alguna cuando la Conciencia es Misericordia. Cuando activamos el programa Responsabilidad (asumir y aceptar lo que pensamos, sentimos y hacemos), la culpa se disipa y activamos una Conciencia que nos permite estar menos inconscientes. 

Existir: No se si ha vivir de esta forma se le puede llamar vida, más bien existimos mal viviendo. Andamos entre el sueño y la vigilia, ocupados, preocupados, distraídos, con un nivel de conciencia muy bajo o inconsciencia. 

En semejante estado existencial, somos esclavos de nuestras pasiones, de nuestras palabras, de nuestras elecciones y reacciones, apenas experimentamos la existencia, pues para ello hace falta darse cuenta de lo que estamos experimentando y los niveles de hipnosis, condicionamiento, descentramiento y narcotización nos invalidan para poder hacernos responsables de nuestras vidas. Y así nos va. 

Nos estamos desarrollando desde el inicio de esta humanidad, en Mesopotamia para satisfacer nuestras necesidades básicas: apetito -> comer; reproducción -> sexo. Aún en el 2015, predominan nuestros instintos básicos para sobrevivir como animales, no para vivir como seres humanos.

Podemos decir que como especie, hemos sobrevivido y subsistimos como depredadores, pero como humanos nos hemos desarrollado más bien poco. Aún siguen prevaleciendo los instintos de supervivencia instalados en el cerebro primitivo o reptil, aún nos pueden el miedo (seguimos siendo inconscientemente adictos a la adrenalina), y hemos desarrollado mucho más el hemisferio izquierdo que el derecho, lo que nos mantiene en la lógica y la razón, en el creer que pensamos, cuando una máquina pensante inconsciente apenas tiene capacidad de pensar, puede cotejar datos y los datos de los que disponemos son falsos o están alterados para seguir manteniéndonos en el estado de involución. 

Seguimos pretendiendo cambiar el mundo, nuestro entorno más inmediato, cambiamos de pareja, de trabajo, de aficiones, de amigos, de partido político, sin darnos cuenta de que esos cambios externos no nos conducen a nada real, pues el único cambio real empieza a partir de los cambios que realizamos en nosotros, y que pueden llegar a transformar nuestra biología, nuestro cuerpo, nuestras células, nuestra forma de pensar y sentir, así como las reacciones y acciones que llevamos a cabo conscientemente.

Es entonces, cuando empezamos a asumir nuestra vida, a hacernos responsables y a vivir con dignidad en vez de indignados, a ser nosotros mismos, en vez de imitar o compararnos con otros, a estar en agradecimiento, en vez de en la queja… Todo esto surge del tercer estado de Conciencia o Auto-Conciencia, pero mientras no damos este paso nos mantenemos en las creencias, las dependencias, las obligaciones, el apego, en definitiva en el sufrimiento, y el sistema que nos controla sabe sacar partido de nuestro estado inconsciente manteniéndonos en un estado de esclavitud haciéndonos creer que somos libres. 

(3) Auto-Conciencia: Es el estado donde se produce el paso del existir al estar. Empezamos a salir de la inconsciencia y a darnos cuenta de cosas que estaban ante nuestros ojos pero no podíamos ver, ya fuese porque no nos interesaban, porque ponían en peligro nuestra área de confort o (falsa) estabilidad o porque nos habían contado que eso era una mentira (la mentira que oculta la verdad). 

Uno de los primeros pasos en la Auto-Conciencia es aprender a PARAR. Continuaremos este escrito en la revista nº 17. Mientras tanto ve cambiando tus rutinas.

¡Despierta!

Ayuda a tus contactos a tomar conciencia. :)