Las enzimas son proteínas que actúan como catalizadores a nivel metabólico, dependiendo del tipo que sean, cumplen con diferentes funciones. Aunque existen unos 20 tipos de enzimas, estás están clasificadas en tres grupos:

Lipasas: secretadas por el páncreas, que rompen las estructuras de los lípidos en ácidos grasos que puedan ser asimilados por nuestro organismo.

Peptidasas: también llamadas proteasas, responsables de descomponer las proteínas en aminoácidos. 

Amilasas: también llamadas ptialinas, desestructuran los azúcares para su asimilación. Algunas de estas enzimas digestivas, también actúan como precursores metabólicos.

¿Dieta sana? Cuando nuestra dieta es pobre en verduras crudas y frutas, o es incompatible (ver revista nº 15pag. 42-43), tendemos al empobrecimiento enzimático, lo que origina malas digestiones, gases, flatulencia, alteraciones metabólicas, sobrepeso, incremento de la sensibilidad e intolerancia a determinados alimentos…

Funciones de las enzimas digestivas: 

1. Favorecer la biodisponibilidad de los nutrientes que aportan los alimentos, para que puedan ser absorbidos y nos alimenten. 

2. Evitan el paso de alimentos mal digeridos al torrente sanguíneo. El déficit de enzimas impide que el alimento sea completamente digerido, y en vez de quedar reducidos para poder ser asimilados, quedan en unidades más grandes que al pasar al torrente sanguíneo; el organismo no las reconoce, siendo rechazadas (sensibilidad e intolerancia alimentaria), siendo esto causa de muchas afecciones inflamatorias y autoinmunes.

3. Evitan el daño de la pared intestinal. Los alimentos sin digerir por déficit enzimático, son reconocidos como extraños por el sistema inmune, ocasionando inflamación a nivel intestinal; si este proceso se cronifica el intestino se hace más permeable, ocasionando que la pared intestinal se dañe. 

4. Evitan el crecimiento y la fermentación bacteriana. Cuando los alimentos no son digeridos adecuadamente, los restos que quedan de alimentos en el intestino son un terreno perfecto para las bacterias malas. Estas se alimentan de ese resto de alimento, crecen y producen putrefacción, toxinas y gases.

5. Contribuir con la pérdida de peso. Hay una estrecha relación entre la obesidad y la sensación de hambre, incluso después de comer. Aunque hay un factor relacionado con el exceso de azúcares en la dieta, también existe una relación con la dificultad para digerir y asimilar los nutrientes por déficit de enzimas.

Enzimas proteolíticas. En 1885, Max Wolf, en Viena, demostró el efecto beneficioso de las enzimas, dando lugar a la enzimoterapia sistémica que se desarrolló en Alemania y en Austria, apoyando el proceso enzimático digestivo, con la toma de proteasas de origen vegetal: principalmente la papaína (extracto de la papaya) y la bromelaina (extracto de piña). 

Propiedades de la enzimoterapia sistémica:

1. Modulación de la reacción inflamatoria.

2. Aumento de la fluidez de la sangre.

3. Acción sobre el sistema inmunitario.

4. Mejora de los procesos digestivos y de asimilación, reduciendo las sensibilidades e intolerencias, gases, etc…

Aplicaciones de la enzimoterapia sistémica:

1. En todo tipo de procesos inflamatorios del sistema osteo-articular: inflamación articular, artrosis, afecciones reumáticas, esgüince, tendinitis, edemas; inflamaciónes del área buco-dental: gingivitis; inflamaciones del área respiratoria: bronquitis crónica; inflamaciones veno-linfáticas: varices, úlceras varicosas; en hepatitis viral y cirrosis; en fibromas uterinos y prostatitis…

2. Colaboración con el sistema inmunológico contra las afecciones degenerativas, al debilitar las células tumorales y aumentar la eficacia de los tratamientos, tanto naturales como químicos.

3. Prevención del daño cardiovascular. Las enzimas fluidifican la sangre reduciendo el riesgo de trombosis. Si se orienta el tratamiento a reducir el riesgo de ACV es conveniente asociarlo con flavonoides (fresa, naranja, uva negra, remolacha, espinaca, aguacate, brócli, coliflor, pimiento, cebolla…).

4. Incremento del metabolismo. Al optimizar la descomposición de nutrientes y su posterior asimilación, es de ayuda en muchas afecciones metabólicas, mejora la digestión y la eliminación de detritus metabólicos. 

PRECAUCIONES: Debido a que es un fluidificante de la sangre, esto reduce el factor de coagulación, por lo que debemos tener en cuenta tanto a personas que estén tomando anticoagulantes como a personas que tengan algún síndrome hemorrágico, así como a mujeres con una fuerte pérdida menstrual.

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