En otros artículos he descrito la importancia de estar siempre centrados en lo que hacemos, en este caso al tocar el cuenco. El estado de presencia o de atención relajada nos permite estar en el aquí y ahora, estar alineados (en vez de alienados) y ajustados (en vez de asustados). Mantener esta actitud nos permite elegir conscientemente y emitir «buenas vibraciones».

Imagínate por unos instantes que has llegado a casa después de un día de estrés, tensión y ansiedad y lo único que quieres es «tirarte » en el sofá, te dejas caer como un «saco» con todas las malas energías del día, la cabeza dándote vueltas con preocupaciones, el cuerpo cargado de tensiones por el estrés, y todas esas malas vibraciones están de alguna forma, resonando en tus diferentes cuerpos: físico, mental, emocional y energético (los 4 cuerpos inferiores), influyendo en ellos y alterando tu salud física, mental, emocional…A lo largo del día has ido interactuando con más o menos eficacia con tu entorno, te has alterado electromagnéticamente con el ordenador, el móvil… A nivel psicoemocional con varios enfados, malas noticias, algunas decepciones, una discusión mientras conducías…A todo esto hay que sumarle la contaminación acústica, del aire, así que cuando te has tirado en el sofá llevabas diferentes tipos de distorsiones y una importante carga conflictiva a nivel psicoemocional: malas vibraciones que te desajustan y te alienean, y que te hacen perder energía al afectar a la trama de tu campo electromagnético (o aura). 

Como consecuencia de todo esto, puede que caigas en desánimo, por los disgustos, por tu forma de relacionarte con la vida y, por supuesto por las malas vibraciones de las noticias de la televisión, prensa, radio, etc…Es muy habitual que tengas una caída de defensas y te resfríes, que no duermas bien o profundamente, que te sientas cansad@, que estés tens@ y de mal humor, que cada vez tengas menos paciencia, tolerancia y respeto… y aunque esto es normal y habitual, no quiere decir que sea sano. 

Es muy importante antes de «dejarnos caer» que limpiemos nuestros cuerpos de malas vibraciones, impregnaciones, morbosidades…Seguramente, esto después de un día de trabajo es lo último que nos pueda apetecer, y a más tiempo estén estas energías en tu sistema bioenergético, más daño te van a hacer y más desequilibrad@ te vas a encontrar. En bioenergética lo primero es cambiar las malas vibraciones por buenas vibraciones, y después aprender a no estar más tiempo del necesario en contacto con las fuentes de irradiación de este tipo de energías, sean o no humanas.

Limpiar y restaurar: lo primero es darte una ducha para deshacerte del sudor y eliminar impregnaciones y morbosidades que son «terreno propicio» para determinadas formas de energías negativas, siendo muy importante la limpieza de las axilas y del cabello. Mientras te duchas es muy importante que estés en lo que hay que estar: «me estoy limpiando». Después es muy importante secarte bien, frotando intensamente la piel para que el aura que se ha desvanecido durante la ducha, vuelva a restablecerse. Inmediatamente después te echas spray áureo o un spray confeccionado por ti (aceite esencial de lavanda, y esencias florales de lotus del alba, epilobio, milenrama, ruda, estrella de Belén), que ayuden a restaurar tu campo electromagnético. Este primer paso es esencial para desprenderte de los «pegotes» y densidades que has ido cogiendo a lo largo del día, y normalizar el flujo de tus frecuencias bioenergéticas. 

Las ondas que emiten los cuencos, además de armonizar con sus frecuencias las nuestras, ayudan tanto aflojando las energías «parásito», como en nuestro centramiento, armonizando el flujo energético distorsionado por estrés, disgustos, malos entendidos, importancia personal, suposiciones… Sino aprendes de una relación tóxica, de momento evítala.

Vamos a ver algo práctico.

Eliminadas la vibraciones densas, el siguiente paso es relajarnos y eliminar los puntos de tensión. Para ello, estírate como un gato… Siéntate en una postura cómoda, con la espalda recta, sin tensión y respira lento, profundo y suave, centrándote en la exhalación. Mientras respiras ensaliva bien la boca. Esto es lo que en los diferentes cursos que imparto llamo ajustarse. Así pasamos de tensión (adrenalina) a relajación (endorfinas).

Una vez ajustados nos centramos en lo que a continuación vamos a hacer: aportarle a nuestros diferentes cuerpos BUENAS VIBRACIONES, y en este caso necesitarás un cuenco tibetano, que ya hayas usado, y que sientas que te aporta ese equilibrio vibracional (resonancia) que ahora necesitas para terminar de ajustarte.

Manten la consciencia en la respiración mientras toques o no el cuenco, muy centrad@ en la exhalación. Usa la exhalación para eliminar tensión física, pensamientos «parásitos», preocupaciones, miedos, ansiedad o cualquier emoción que te sobrecarge. Cuando sientas que la respiración y ensalivación te han llevado a un estado de relax: 

. Da un toque seco en el cuenco a la altura del bajo vientre (2) también llamado tandem, hara, dantien, dejándolo «resonar» hasta que se quede en silencio, sin vibración alguna.

. Repite el paso 1, llevando el cuenco a cada chakra, siguiendo el orden 3-4-5 y 6. Usa la respiración consciente en el paso entre chakra y chakra.

. Vuelve hacia abajo siguiendo el orden 6-5-4-3 y 2. Entre toque y toque, párate el tiempo que necesites para relajarte, soltar tensiones y sosegarte. Si sientes que necesitas dar otro toque (o los que necesites) en un centro llévalo a cabo y repite los pasos tantas veces como sientas. Este sencillo ejercicio, te ayudará a centrarte y a que le llegue a cada chakra una resonancia de «buenas vibraciones» a partir de la emisión del cuenco, siendo muy importante tu presencia y atención en lo que has estado haciendo, así pasamos del existir al estar y del estar al SER. Esta práctica también viene muy bien antes de empezar a meditar, antes de dormir, de estudiar…

¡Despierta!

Ayuda a tus contactos a tomar conciencia. :)