Antiguamente, se le llamaba a la depuración que se realiza en los cambios estacionales cura, así que depuración o cura estacional son términos afines. 

Antes de cada cambio estacional, es conveniente limpiar o depurar el medio extracelular y los órganos que van a coger el relevo. Así en el paso del invierno a la primavera, los riñones (órganos del invierno), van a pasar a un segundo plano y los órganos de la primavera, el hígado y la vesícula biliar pasan a un plano principal.

El hígado es el órgano «laboratorio», se le reconocen más de 500 funciones, de tipo metabólicas, inmunológicas, siendo responsable de filtrar residuos y desechos metabólicos de la sangre, que convierte en bilis. La bilis se almacena en la vesícula biliar y colabora en la digestión y degradación de las grasas.

Si el hígado se encuentra sobrecargado, ya sea por una mala dieta, exceso de alcohol, drogas, estrés o una contrariedad importante, se colapsa, dando lugar a que muchas de las funciones que realiza se vean alteradas, dando lugar a niveles elevados de colesterol y triglicéridos, incrementándose la sensibilidad a ciertas sustancias medio ambientales (alérgenos: gramíneas, polen, ácaros, pelo de animales…) y la intolerancia a determinados alimentos (trigo y derivados, lácteos y derivados, marisco, cerdo, fresas…), lo que conocemos como alergias.

También hay que tener en cuenta la sobrecarga de las vacaciones navideñas, ricas en carnes, marisco, alcohol, grasas, azúcares, y que dificultan la adaptación estacional del hígado, ya sobrecargado por las fiestas de invierno. Un signo de mala adaptación al cambio estacional es el cansancio o astenia primaveral, indicativo de que nuestro hígado no puede realizar sus funciones. 

Si unos 15 días antes de que llegue la primavera hacemos un drenaje hepático y una depuración de la sangre, facilitaremos la adaptación de éste al cambio estacional, reduciéndose así tanto las posibilidades de colapso, como la reactividad alérgica (fiebre del heno: estornudos, moqueo nasal, picor en los ojos y en la piel…).

Toda cura o depuración, se conforma desde la dieta, la toma de infusiones y de complementos dietéticos. No todo el mundo puede realizarla, ya que si hay obstrucción de vías biliares, algún tipo de padecimiento crónico o se toman medicamentos, es necesario consultar con su terapeuta

Dieta: Aunque lo idóneo es hacer una monodieta comiendo solo verduras en forma de ensaladas durante una semana, esto se hace complicado, ya sea por hábito, cuestiones de trabajo o por falta de voluntad, por tanto hacer una monodieta cuesta.

Se evitarán durante los días que dure la limpieza: alcohol, café, grasas, lácteos y derivados, fritos, carnes, plátanos, chocolate, azúcar refinado… 

Haremos una dieta limpia que ayude en el proceso de desintoxicación, rica en alimentos de hoja verde, fibra y enzimas digestivas (piña, papaya…) y de sabor amargo (alcachofa, endibias, achicoria)…

Desayuno: un vaso con zumo de pomelo, licuado con agua mineral. Alternar kiwi y ciruelas negras. Infusión depurativa.

Media mañana: zumo de media payaya y un cuarto de piña, licuado con agua mineral.

Almuerzo: zumo de media payaya y un cuarto de piña, licuado con agua mineral. Ensalada de lechuga, rúcula, escarola, zanahoria rallada, pimiento rojo, chukrut -col fermentada-, espárragos, rábanitos y un chorreón de aceite de oliva virgen. Infusión depurativa.

Merienda: Una manzana con piel.

Cena: Tazón de puré de calabaza, zahanoria, puerro, apio, pimiento rojo y habichuelas o un plato de alcachofas cocidas rellenas de verduras. Usar el agua de la cocción de las alcachofas para añadírselo al puré. Infusión depurativa.

Otras sugerencias:

>> Tomar dos veces al día una taza de caldo con verduras verdes como la col (las hojas más externas), apio, puerro, rúcula, añadir un nabo. Hervir unos 15 min.

>> Licuados de zanahoria con nabo o manzana y apio. Uno por la mañana y uno por la tarde. No hacerlo si hay síntomas de frío.

>> También es una buena opción rallar nabo o rabanito finos para acompañar las comidas, sobre todo la del mediodía o noche.

>> Aumentar el consumo de alimentos frescos como judía verde y brócoli (hervida 3 minutos –), sobretodo las amargas (el amargo purga y limpia): endivias, alcachofa, rúcula, germinados de alfalfa, escarola, apio y el chucrut (col fermentada).

>> Manzanas ecológicas y con piel. El ácido málico que contienen ayudará a dilatar los conductos biliares y así podremos expulsar barro bilioso si hay.

Este apoyo dietético, además de favorecer el descanso funcional de los órganos Madera, ayudará a alcalinizar el pH de la sangre, favoreciendo el restablecimiento del buen funcionamiento hepato-biliar. Aprovechar estos meses para limpiar, depurar y descongestionar Hígado y Vesícula Biliar nos ayudará a estar más tranquilos, relajados, serenos y muchos de las afecciones descritas anteriormente, irán disminuyendo progresivamente.

SABOR ÁCIDO-AGRIO

Pickles (verduras fermentadas) 

Si se ponen las verduras en un ambiente sin aire, se crea un medio apropiado para la proliferación de ciertos microorganismos que van transformando sus hidratos de carbono. Se produce una fermentación controlada para evitar la descomposición, con un poco de sal (muy yang) o vinagre (muy yin). Aunque hay picles cortos, picles largos, con más o menos sal o vinagre, aquí se exponen los más sencillos de elaborar: los pickles de quince días con sal y agua.

Modo de preparación (tarro de medio kilo )

Elegimos cualquier variedad de verduras duras: repollo o col, coliflor, cebollas, zanahorias, nabos, rabanitos… 

Las troceamos muy pequeñas y las introducimos en un tarro de cristal, apretándolas con ayuda de un mazo (sin machacar, sólo apretando ). Cuando vamos por la mitad, ponemos una cucharadita de sal gorda, y continuamos rellenando el tarro hasta el borde. Añadimos otra cucharadita de sal y rellenamos los huecos con agua mineral no clorada. Se cierra herméticamente y se guarda en un lugar oscuro a temperatura suave (puede ser en un armario de la cocina) con un plato debajo por si rezuma. Al cabo de diez o quince días están listos para comer. El sabor debe recordar al del vinagre, ya que se ha producido ácido láctico en el proceso de la fermentación, y la textura debe ser crujiente. Si quedan «babosos» y de mal olor no sirven, es mejor tirarlos. Una vez abierto el tarro se conserva en la nevera entre diez y quince días.

Utilización culinaria: Los pickles deben tomarse en pequeña cantidad, una o dos cucharada de las de café por persona y día. Se utilizan para mezclar y aderezar ensaladas, cereales o incluso legumbres. 

El ácido láctico que contienen ayuda a crear en nuestros intestinos el medio óptimo para el desarrollo de lactobacillus acidophyllus (flora bacteriana beneficiosa).

Durante el proceso de fermentación aumenta el contenido enzimático y vitamínico, especialmente el de las vitaminas del grupo B, produciéndose incluso la vitamina B12. Por este contenido enzimático y vitamínico son muy útiles en los procesos de desintoxicación hepática. 

Chucrut (encurtido de col).

Fermentación acidoláctica de la col muy rico en vitamina C. Es el resultado de la fermentación láctica de la col por efecto de la Sal. 

Para elaborar chucrut tradicional, se emplea normalmente col blanca. Después de haber cortado en tiras finas las coles y de haberlas lavado y escurrido, se colocan en contenedor de cristal con el fondo revestido con anchas hojas de col o parra, se salan por capas sucesivas. Se espolvorea cada capa con bayas de enebro, que confieren un delicado perfume a la preparación (opcional). 

Cuando el contenedor está lleno se cubre la chucrut con un paño, y después con una tapa de madera de un diámetro inferior al de la boca del recipiente. Sobre esa tapa, se coloca una piedra pesada no porosa, un canto rodado es apropiado. Al día siguiente, bajo la presión, el agua cubrirá la tapa. Hay que procurar que ocurra siempre así. Luego se guarda en un lugar fresco dejándola fermentar.

La fermentación dura entre 15 días y 3 semanas, dividiéndose en tres fases:

* la fermentación alcohólica,

* la fermentación ácido-láctica y, finalmente,

* la fermentación de refinado.

No se aconseja que esta sea demasiado larga, para evitar que el grado de acidez baje demasiado. Se recomienda retirar de vez en cuando, durante la fermentación, un poco de salmuera, sustituyéndola por una solución salina nueva, para que la col no se altere.

Aunque la col fermentada sea buena para el consumo al cabo de un mes, no adquiere todo su sabor y perfume antes de 6 a 8 semanas. Debe quedar un poco crujiente, y no ser calentada nunca. 

Cada vez que se saque chucrut, hay que quitar el líquido sobrante, volver a colocar el paño en su lugar, así como la tapa y la piedra, y añadir agua fresca. La col no fermentará del modo adecuado si se añade excesiva sal o demasiado poca. 

Es un buen aporte de vitamina C y muy rica en ácido láctico, enzimas digestivas y sales minerales. Estos ácidos son buenos conservantes de las verduras, estupendos reguladores del pH corporal y un medio de intercambio idoneo para los microorganismos residentes en el aparato digestivo, fomentando su crecimiento y por ende una buena asimilación de los nutrientes en las digestiones. Favorece la digestión de las proteínas. También los minerales están más bio-disponibles.

Muy útil como regulador intestinal en casos de estreñimiento, diarrea, inflamación intestinal y gases, debidos a desordenes digestivos. Su riqueza en enzimas favorece el funcionamiento del hígado y del páncreas, beneficiándose ambos órganos al ayudar a depurar tóxicos. Ayuda a los riñones en la eliminación de ácido úrico.  

Información nutricional:

vitaminas; C, A, B1, B2 

Minerales; Calcio, hierro, fósforo, magnesio. 

Calorías de 10 a 20 por cien gramos. 

Nota: Las personas que deben llevar una dieta exenta de sal deberían evitarlas.

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