Afortunadamente, nuestra sociedad esta cambiando, y con satisfacción pienso, que esta progresión es imparable. Cada vez, menos ciudadanos miramos para otro lado. Cada vez, somos más los que estamos en disposición de subvertir el orden establecido saltando del sistema, librándonos de patrones rígidos que nos encorsetan y nos utilizan para sus propios intereses. Hago estas afirmaciones, porque tal vez, entre algunas creencias que tengamos que subvertir esté la convicción de que detrás de los medicamentos que tan a menudo consumimos confiados y esperanzados están las industrias farmacéuticas, esas poderosas empresas que en su anonimato y lejanía ejercen un impacto directo en nuestras mentes sobre la forma y modo en que concebimos la salud y la enfermedad; haciéndonos creer que solo trabajan para conseguir nuestro bienestar físico, cuando realmente se mueven como gigantescas máquinas en busca de pingües beneficios económicos.

Hay muchas voces, que se han levantado en este sentido; denunciando, que la salud jamás puede ser un negocio lucrativo. Hace unos meses, en una entrevista al doctor Richard J. Roberts, premio Nobel de Medicina 1993, este, manifiesta claramente la forma y manera en que estas empresas operan bajo el amparo del feroz capitalismo en que nos movemos, donde con total descaro los beneficios económicos se anteponen ante la salud de millones de ciudadanos. Sigue afirmando el Dr. Roberts, que se sabe que existen medicamentos que por un precio módico pueden curar y además definitivamente, pero no se investigan ni utilizan porque no son rentables, ya que los intereses de la industria farmacéutica es mantener a los ciudadanos con enfermedades de por vida. Por otra parte, otro premio Nobel de Medicina, el doctor Thomas Steitz, coincide con el anterior afirmando que estas multinacionales están interesadas en crear enfermedades crónicas, que supongan una vida longeva en los pacientes, y de esta manera, dependan de los fármacos de por vida.

En este sentido, no conviene olvidar la campaña sin precedentes que se gestó en los años 2009-2010 sobre la supuesta gripe “A”. Recordemos el brutal despliegue publicitario que se puso en marcha para crear miedo y pánico entre la población. Los gobiernos invirtieron cantidades ingentes en la compra de vacunas. Pasado poco tiempo, la supuesta pandemia no fue tal, pero las ganancias fueron tan colosales que el Presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa Wolfgan Wodarg llegó a afirmar que la supuesta pandemia fue un montaje de las gigantes farmacéuticas y la OMS; calificando esta situación como uno de los mayores escándalos de nuestro siglo.

O sea, que nos metieron miedo- pánico y después nos vendieron “la solución”. ¿Qué os parece? Necesariamente, debo hacer mención en este tema, de la extraordinaria labor de concienciación que en España viene realizando la monja benedictina y eminente doctora en Medicina Teresa Forcades, esta doctora, ha denunciado con coraje , lucidez y serenidad los intereses y manipulaciones que se efectúan con los virus y la ineficacia y peligros de la vacunas, haciendo despertar muchas conciencias a través de internet. La doctora Forcades afirma que el sistema de patentes que se aprobó en la época de Reagan y se consolido mas tarde con La Organización Mundial del Comercio (O.M.C.) favorece los intereses voraces de las industrias a expensas del bien común.

En internet podéis descargaros uno de sus libros sobre este tema concreto: “Los crímenes de las grandes compañías farmacéuticas” donde la Dra. Forcades informa como se mueven estas compañías y como son capaces de llegar hasta las ultimas consecuencias con tal de defender sus intereses.

Esta doctrina particular que nos han introyectado nos hace ver que la salud va asociada a la medicación por lo que una sociedad esta mas sana mientras más medicalizada se encuentre, de esta manera la salud va asociada a la medicación y la medicina queda convertida en una medicina de enfermedad. Pero, gracias a Dios, está surgiendo con fuerza, otra forma de ver la enfermedad, que busca no enmascarar los síntomas sino llegar al trauma causal que produjo dicha alteración a través de los hechos que nos ocurren y sus emociones correspondientes. CONCLUSION: Nosotros somos los únicos responsables directos de nuestra salud.

Película: EL JARDINERO FIEL
El director Fernando Meirelles comentó sobre ella: “La oportunidad de denunciar a la industria farmacéutica fue uno de los tres elementos que me convenció para dirigir El jardinero fiel. Otra fue la posibilidad, la elección, de rodar en Kenya. Además, es una historia de amor muy original; la de un hombre que se casa con una mujer más joven que él y no se enamora realmente hasta que ella muere y decide indagar en su vida. Es una historia preciosa, con un toque existencialista”

Ralph Fiennes y Rachel Weisz encabezan el reparto de esta película, un thriller con tintes románticos, adaptado por Jeffrey Caine a partir de la novela del mismo título escrita por John le Carré, rodado en Berlín, Londres, Nairobi y otros lugares de Kenya.

 

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