CONFLICTOS Y ENERGÍA

En el crecimiento humano hay dos tendencias que debemos unificar: una, es el desarrollo de la personalidad, que nos distancia de nuestro centro o núcleo esencial (la semilla y su potencial), y otro la aproximación a nuestro núcleo que requiere un cambio de consciencia y actitud ante la vida, y que termina siendo un desarrollo transpersonal. O vives la existencia desde el adormecimiento o desde tu Consciencia. 

Lo habitual (85% de la humanidad) desarrolla la personalidad (de clara tendencia egoica), con el objetivo de sobrevivir, de ser aceptados y reconocidos, así como de prevalecer ante circunstancias y situaciones que, desde la visión dual del ego no son buenas o son malas (nos hacen sentir inseguridad e incomodidad), esto es, no nos convienen porque desconocemos las consecuencias o porque no están dentro del catálogo de los conceptos aprendidos, o porque no cumplen con nuestras expectativas, o van en contra de nuestras creencias (responsables de sustentar nuestra falsa seguridad) o intereses. Este enfoque, genera separación, enfrentamientos, roces, choques, desgarros, decepciones, frustraciones y finalmente mal humor, irritabilidad, reproches, enfado, resentimiento y odio. Este proceso no siempre llega al odio, pero nos ayuda a comprender el choque de intereses, que es la causa principal de los enfrentamientos en las relaciones, y podemos hacernos una idea del origen y de las reacciones que se desencadenan habitualmente.

Esta visión al ser dual nos separa o distancia de nuestro interior y por ende, de la Unidad, deteriorándonos, tanto personalmente como con nuestras relaciones diarias (pareja, familia, trabajo, sociedad, un@ mism@). 

La segunda tendencia (estar despiert@) surge del trabajo interior, ya sea a partir de darnos cuenta de que con la primera opción perdemos tiempo y energía (por tanto poder), o por llegar a la comprensión a través de las prácticas (de cada experiencia de tu vida) que nos ayudan a reducir la presión del ego y de la mente sobre nuestra existencia (estar fuera de…).

OBTENER ENERGÍA

Los seres humanos obtenemos energía de diferentes formas, las más conocidas son:

- Las que obtenemos del Cielo:

--la influencia Cósmica (energía de las estrellas, soles, planetas)

--los rayos del Sol (calor y luz), --la correcta respiración (oxígeno = energía o combustible)

- Las que obtenemos de la Tierra:

-- la influencia de la energía Telúrica (influencia del núcleo terrestre, magnetismo, enraizamiento...),

-- agua (hidratación, memorias, información)

-- y alimentos (hidratos, proteínas, vit.)

- Las que obtenemos de las Relaciones: la experiencia de la Humanidad: transcender las emociones sin dejar de Ser. Los hidrógenos de los que hablaba Gurdjieff.

LAS RELACIONES

Todo, absolutamente todo lo que ocurre próximo a nosotros, en nuestro entorno, en el exterior, es una proyección de nuestro estado interior. Por tanto, las relaciones con los demás se van a desarrollar tanto desde nuestro estado interior como desde aquello que nos refleja y que a la vez nosotros reflejamos, ya que todos somos espejos unos de otros (todos somos Uno).

Si nuestra actitud en la relación es desde la primera tendencia (desde la personalidad o egoica) el primer paso es rechazar o enfrentarnos a aquello que por nosotros mismos no vemos y que vemos reflejados en el otro. Esta falta de visión y de aceptación generará un enfrentamiento, ya que esta actitud de separación busca defender la razón e imponerla. En vez de
imponer la razón o intentar obtenerla, es mejor llegar a intentar comprender al otro, aunque no estemos de acuerdo, sin ofrecer resistencia a la situación y preguntarnos ¿Qué tengo que aprender de esta situación?, puesto que todo lo que ocurre fuera de mí es algo que está en desequilibrio (aprendizaje) o en armonía dentro de mí. Continuamos preguntándonos ¿Qué puedo hacer por este personaje de mi historia personal?. Puesto que nada ocurre al azar, es importante sensibilizarnos con lo que ocurre antes de entrar en la corriente condicionada de la compulsión y la reacción visceral (cerebro reptil).

Este «frenar» la compulsión es un paso dado desde la no_mente o Consciencia, puesto que es la mente la que desde el registro de creencias (R.C.), genera un red neuronal de respuestas a todo aquello que pone en peligro nuestro estado de seguridad/comodidad, sea conocido o desconocido, real o fantasía, miedo propio o inducido por el sistema.

El registro de experiencias (R.E.) depende del registro de creencias, reafirmando la conducta y usando mecanismos de defensa y adaptación a determinadas circunstancias imitando patrones que han sido utilizados con éxito en anteriores situaciones, siguiendo un modelo definido y determinado no por nuestro potencial interior (los talentos), sino por creencias implantadas para evitar el uso y desarrollo de dicho potencial. 

En el R.E. podemos tener información real, la forma en la que hemos vivido una experiencia y sus consecuencias, sean estas positivas o negativas, y también interpretaciones que no coinciden con la realidad, la forma en la que nos hemos tomado una experiencia que es para aprender, y que hemos convertido en un conflicto. Los conflictos bloquean el flujo de energía, provocando «cortos circuitos» que afectan a nuestra salud física, psicoemocional y energética. 

Debido a que cada ser tiene un nivel de consciencia diferente, unas creencias diferentes e incluso siendo las mismas, se interpretan de forma diferente, estas diferencias son parte de nuestras razones para imponer criterios y generar malos entendidos y/o enfrentamientos. Cada ser tiene un nivel de consciencia y una verdad, y aunque no estemos de acuerdo con ellas las debemos respetar, evitando imponer las nuestras. Es necesario llegar al diálogo (exponer un punto de vista) sin caer en la discusión (imponerlo -> querer tener la razón ¿?). Lo importante es intentar comprender al otro antes de enjuiciarlo con prejuicios o imponer criterios o creencias como reacción o respuesta contraria, para defendernos de algo que consideramos contrario, desconocido o peligroso.

Llegados a este punto, podemos decir que las relaciones son para aprender de ellas, por tanto para crecer y poder aplicar y desarrollar la semilla interior, pero para ello antes debemos reconocer y aceptar que todo lo que ocurre es una proyección nuestra en el otro, y del otro en nosotros (interacción), y que estas circunstancias y situaciones son para darnos cuenta de que lo que el otro refleja es una proyección de lo que no llegamos a alcanzar ver de nosotros mismos. Aquí es donde empezamos a dejar de querer tener la razón, de imponer nuestros criterios y de abrirnos al aprendizaje de las relaciones; entonces, en vez de quitarnos tiempo y energía, se convierten en oportunidades para aprender y crecer, así como para poder desarrollar nuestro potencial de Amor, Consciencia y Energía. Por cierto, la mejor escuela para aprender: la familia.

En el chamanismo tolteca, se considera que no aclarar las cosas que se hablan (ver si se entienden o no y como se interpretan), tomártelas como algo personal y hacer interpretaciones erradas (suposiciones), son causa de conflictos y de bloqueo energéticos. Si hay suficiente atención podemos trabajar el conflicto, sino nos damos cuenta, es cuando aparece un personaje que nos hace la vida imposible (consciente o inconscientemente) lo llaman pinche tirano. El pinche viene a apretarte, a ofenderte, a humillarte, a que lo pases mal, a meterte miedo, y visto desde la primera tendencia. Ya que uno de los objetivos Del crecimiento interior es reducir el porcentaje de presión del ego, el pinche tirano aparece para mermar tu importancia personal, reducir tu miedo y hacerte ver lo que no eres capaz de ver por ti mism@. 

Si en vez de ver un enemigo, ves la posibilidad para reconocerte en el/la otr@, y aprovechas la oportunidad para desarrollar tu potencial, en vez de perder energía y tiempo, empiezas a crecer y a disponer de más amor, consciencia y energía, la potencialidad de la semilla. Gracias a los que viven en tu entorno, puedes medir cuanto de ira, orgullo, vanidad, envidia, avaricia, miedo, gula, lujuria o pereza hay en tu ego-mente y usa tu personalidad para seguir subsistiendo a costa de tu existencia. La experiencia de las relaciones es un elemento clave en el crecimiento interior, ya que o te mata o te hace crecer. Es decisión consciente tuya elegir entre vivir una existencia inútil o desarrollarte. Para elegir, vas a necesitar estar Consciente y para estar consciente tienes que estar atent@, que es la forma de desviar tu energía psíquica desde la mente ordinaria a la Consciencia.

Dar este paso, nos lleva ante una necesidad fundamental: integrarnos o unificarnos. Para ello, lo primero que tenemos que comprender es que somos primero Consciencia, ésta se expande a través de la Energía y, finalmente ésta se conforma o se densifica en materia, organismo y cosas (el mundo de las formas). Este es el proceso de la Creación, que tiene un motor que lo impulsa: el Amor (todo acto de creación es un acto de Amor). El Amor es el pegamento que todo lo une (A: donde no hay; Mort: muerte). 

REPROGRAMANDO EL AGUA INTERIOR

Además de los cuerpos sutiles, los campos electromagnético y morfogenético, los centros de energía, los canales y circuitos, órganos y tejidos, somos entre un 70 y un 80% de agua, es el medio en el que viven nuestras células, el líquido extracelular. 

Los estudios de Masaru Emoto sobre la capacidad de memorizar y de impregnarse que tiene el agua, nos permite comprender como nuestro cerebro mediante los pensamientos «programa» nuestro «agua interior» cargándola de emociones positivas o negativas. Emoto comprendió la importancia de lo que pensamos observando la cristalización del agua sometida a diferentes pensamientos y palabras, así como la respuesta de la misma cuando es de manantial o está contaminada. Un vaso de agua que ha recibido oraciones o bendiciones o pensamientos positivos o simplemente se le coloca al vaso una pegatina que ponga amor y ese agua adquiere formas cristalinas perfectas, mientras que si le maldice, se usan palabras groseras, se emiten malos pensamientos o se le coloca una palabra negativa como guerra, en vez de cristalizaciones perfectas se conforman estructuras deformes. 

Igualmente, aguas contaminadas que no contenían formas armónicas, tras recibir bendiciones, oraciones, buenas palabras y pensamientos o se le colocaba una pegatina con una palabra como armonía, formaba estructuras cristalinas más armónicas. Hay que tener cuidado con lo que piensa y se verbaliza, pero sobre todo con los pensamientos y emociones negativas que tenemos a diario y que van «programando nuestra agua interior>. 

CUIDADO CON LO QUE EMITES

Tanto lo que piensas como lo que dices, son vibraciones que se graban en tu «agua interior». Lo que haces en tu día a día se graba en tu glándula timo, sea digno o indigno, con honor o carente de él, todo se graba, pues tu mismo te juzgarás cuando abandones este cuerpo, y el juicio no se orienta al castigo, sino a tu aprendizaje existencial. Así, tendrás un karma en la medida en la que aún te falten aprendizajes. 

Para reprogramarnos, necesitamos además de auto_observarnos para reconocer nuestra forma de pensar, de sentir, de reaccionar, de expresar, de actuar, una «fuerza consciente» o intento que nos ayude a cambiar el «chip» (metanoia), para reducir así la influencia sobre el medio interno, sobre los circuitos de energía y evidentemente, sobre nuestro organismo, que siempre será un reflejo fiel de nuestro estado interior, serán de ayuda las esencias florales

Con respecto a las relaciones están siempre reflejan nuestro estado interior, por tanto las relaciones, dependiendo del resultado que obtenemos de ellas, o generan un conflicto (algo pendiente de aprender y que no vemos por nosotros mismos) o un aprendizaje. Depende  de ser o no ser conscientes del proceso y de tu conexión interior.

LOS HIDRÓGENOS

El agua está compuesta por dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, al unirse una molécula de hidrógeno con otra de oxígeno, queda una molécula de hidrógeno libre. 

Gurdjieff, un maestro del siglo pasado que transmitió el eneagrama, que es una herramienta para ayudar a reconocer y transmutar la personalidad, esto es, los defectos y pasiones que nos impiden Ser. 

Gurdjieff habló por primera vez de los hidrógenos como un medio para bajar o subir nuestra vibración. Los hidrógenos densos o más materiales, adquieren menor vibración en la proporción a nuestro egoísmo, esto es, que en nuestro día a día, en la forma de relacionarnos y de tomarnos las cosas, y que habitualmente terminan en conflicto. Esta forma de hidrógeno bloquea el flujo de la energía y es causa de enfermedad física, psicoemocional y espiritual. Además fijan o «graban» información en nuestro «agua interior», que afecta a nuestra forma de pensar, sentir y actuar. Entramos en incoherencia, al no existir interacción entre los 3 centros, que también son los diafragmas y «calderos» que trabajamos en Qi Gong

Los hidrógenos sutiles o más espirituales, elevan nuestra vibración, permitiendo la espontaneidad de nuestro Ser, de nuestra Alma (Ser siendo). Este estado nos hace más leales a nosotros mismos, así como más pacientes y tolerantes, lo que siempre se ha llamado vivir en virtud. Mantener este estado nos hace dignos y le da sentido a esta existencia, cuyo sentido podría ser encarnar la espiritualidad o ser intermediarios de la Luz en la oscuridad, sin lucha alguna, salvo la de transmutar nuestra oscuridad en la Luz que ya somos. Permitir que se haga sin poner resistencia. 

La tercera forma de nutrición es a través de los hidrógenos sutiles. 

CONFLICTO O APRENDIZAJE

La forma en la que vivimos el día a día, determina que formemos hidrógenos densos o sutiles. Cada vez que actuamos, pensamos y/o sentimos en negativo, vivimos la experiencia como un conflicto en vez de como un aprendizaje, indicativo de que estamos en la frecuencia de la personalidad, generándose hidrógenos densos. Es definitiva dolor, sufrimiento y aprendizaje pendiente. Cuando los asuntos pendientes son muchos producimos una enfermedad degenerativa para poder replantearnos el sentido de nuestra vida. Miguel Ruiz, tiene un libro muy práctico para sutilizar los hidrógenos, el propone los 4 acuerdos contigo mismo, para reducir el porcentaje de conflictos.

(1) Bendecir, esto es, hablar bien, con respeto y prudencia, evitando maldecir (chascarrillos, comentarios, cotilleos, palabras dañinas…).

(2) Evitar relacionarte desde la importancia personal, de querer tener siempre la razón, de tomarte las cosas como algo personal en vez de como un aprendizaje.

(3) No preocuparse, no hacer suposiciones, vivir aquí y ahora, vivir el presente.

(4) Hacer las cosas (pensamiento, sentimiento, acción) con corazón. Aprender a no-hacer (a contemplar). 

Si tienes suficiente atención en tu día a día (Dios está en los pucheros -Teresa de Jesús-), podrás elegir entre aprendizaje y conflicto, y para tener esa atención, es necesario practicar un Yoga (Hatha Yoga Qi Gong, Zen…) que te de la distancia y el tiempo (aquí y ahora) para poder tomar la decisión. Tu vida es el resultado de tus decisiones. Así que… ¿Aprendizaje o conflicto?

Es curioso que aquello que nos ha permitido sobrevivir desde nuestra infancia hasta la edad adulta, sea en este momento lo que nos impide vivir siendo. Aunque nuestra personalidad nos ha ayudado a llegar a adultos, también nos ha ido alejando de nuestra Esencia, lo que causa desorientación, incertidumbre y miedo, pues la personalidad nos desconecta del Ser, y como consecuencia perdemos el nexo con el Guía Interior, olvidando que hemos venido a aprender a esta dimensión, a crecer a través de la humanidad, y que nuestro objetivo por tanto no es la Espiritualidad, pues somos Espíritu encarnado, nuestro objetivo es ser humanos y sobre esta asignatura (Humanidades) la humanidad tiene una nota muy baja.

Vivir siendo, desde nuestro Ser, siguiendo su guía, confiando en la vida, es el sentido de tu vida.

¡Despierta!

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