La vida no está exenta de contrariedades, de hecho la vida usa cualquier contrariedad para desarrollar una fuerza inversa que compense y equilibre el desajuste que ésta ha producido. Es la Ley de Compensación.

Por ejemplo, al existir la fuerza de gravedad la resistencia que se opone a dicha fuerza permite a las plantas y árboles crecer. Y aunque ahora lo veas como una resistencia o una compensación, también puede ser una forma de fluir y saber aprovecharse de las circunstancias: una oportunidad.

Al igual que un problema lo es porque tiene una solución (sino, no sería un problema), cualquier forma de existencia, sea real o virtual (mental, fantasía, sueños… ¿?), tiene un sentido de ser, ya que nada ocurre al azar. Mucho de lo que se manifiesta es una consecuencia de un pensamiento, de una emoción o de una acción, que puede o no cumplir con nuestras expectativas, y que aún así ahí está, en nuestra existencia…La puedes aceptar, rechazar, te puedes mostrar indiferente o implicarte y vivirla como dolorosa, te puede producir repugnancia, animadversión, y ha aparecido en tu vida y en vez de reaccionar, de huir, de esconderte, de bloquearte, de «sacar dientes» y reprochar, culpar y atacar al más débil…, todo esto se debe a que eres incapaz de «digerirlo», lo coherente es afrontarlo. Afrontar requiere estar en una actitud de no resistencia, y ésta se encuentra difusa entre los quehaceres diarios, ocupados, preocupados y distraídos, de ahí la importancia de la contemplación… Medita, contempla.

En vez de indignarnos, de criticar, de culpar, de identificarnos, tomemos consciencia de que todo, absolutamente todo lo que ocurre fuera de nosotros es una proyección de nuestro interior y que fuera no hay nada que hacer (es una proyección, es virtual, es Maya, es Matrix…), y que nuestro auténtico trabajo está en cambiar nuestro interior, nuestras interpretaciones, nuestras actitudes, todo lo que forma parte de nosotros y que se encuentra fuera del Orden Universal.

El exterior es solo una referencia, el mapa nunca es la Realidad. No luches contra el exterior, ni contra la vida, fluye evitando el impacto, el «encontronazo», muévete con la elegancia de la brisa, imita al agua del río de la vida, fluye hacia el océano de la Conciencia y piérdete en Él. Ten siempre presente que cambiando tu interior, influyes en el cambio exterior. Es tu actitud interna la que determina tus experiencias externas. Solo se puede romper con la matriz desde dentro, el exterior o es aprendizaje y perfeccionamiento o es una interpretación errónea que vivimos como un conflicto. Todo depende de ti, de tu actitud, de tu nobleza. 

Ser impecables requiere usar correctamente la energía y el tiempo, no los debemos desperdiciar en luchas inútiles, carentes de sentido interno y de corazón. De echo, si hay nobleza siempre se evita la confrontación, el juzgar, el pretender tener la razón y por supuesto, el imponerla. Conviértete en maestr@ de tu vida, lleva tu las riendas de tu «carro» junto al Señor krsna. Comparte el sitio sin ocupar lugar alguno.

«Fluir como la brisa calmada entre las flores del naranjo, ser por unos segundos el aroma que desprende el azahar, déjate llevar con suavidad sin ofrecer resistencia. Déjate caer con sutileza de la rama y pósate en el suelo sin peso alguno».

¡Despierta!

Ayuda a tus contactos a tomar conciencia. :)