El jengibre es muy útil para movilizar la energía, ya sea tomado en infusión, en lonchas o rayado usado en comidas, pues ayuda en: digestiones, náuseas, a eliminar humedad del bazo, a estimular la circulación, como ayuda al inicio de los resfriados, y además tiene importantes propiedades anti-inflamatorias. Vamos a ver otra aplicación del jengibre, en este caso utilizado como una compresa para su aplicación local. El jengibre según sea fresco (menos yang) o seco (yang -muy caliente-) tiene diferentes formas de actuar en nuestro organismo. Cuando lo usamos en polvo o seco, tiene una acción dilatadora por lo que ayuda en el estasis sanguíneo (inflamación: congestión, enrojecimiento…) y colabora en reducir la inflamación. Cuando usamos el jengibre fresco, su acción es más suave y también analgésica.

La compresa de jengibre ayuda a reducir la inflamación local y el dolor. Se puede usar en casos de contracturas, tensión muscular, golpes (aplicar antes tintura de árnica), dolor articular, retortijones o espasmos (regla, gastroenteritis, intoxicación, cólicos…), asma, bronquitis…

La compresa de jengibre aplicada durante unos días, dos veces al día, tiene una buena acción local, reduciendo la inflamación e incrementando la movilidad articular. Contraindicaciones: No usar en embarazadas, bebes ni en caso de fiebre.

Tampoco aplicar en la cabeza ni en la cara, solo en la frente en caso de sinusitis con moqueo líquido, si el moco es espeso tampoco es recomendable.

Truco: puedes potenciar la acción analgésica del jengibre, utilizando dos compresas, una húmeda, según lo descrito, y una segunda seca y caliente, que solo tiene el jugo de jengibre, aplicándose cuando la primera compresa ha ido perdiendo calor. Ir alternando hasta llegar a los 10 minutos de tratamiento, dependiendo de la sensibilidad de la persona.

ATENCION: Este artículo en particular y todos los que traten sobre salud en general, se plantean como una información orientada a la autogestión responsable de la salud, no pretendiendo en momento alguno sustituir a un tratamiento médico. En el caso de no tenerlo claro o si su estado de salud se encuentra en fase crónica o ya recibe tratamiento natural o médico, consulte antes con su técnico en salud e infórmese en su herbolario o centro de dietética más próximo.

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