En todo trabajo que conlleve un movimiento de la energía debemos tener muy claro el estado energético tanto del receptor (paciente), como el nuestro (emisor -> terapeuta), así como el espacio donde vamos a realizar el trabajo y los elementos implicados, en este caso las piedras. La consideración de nuestro estado energético es muy importante, porque somos nosotros con más o menos desapego los que vamos a trabajar y a mover la energía del receptor. Si nuestro nivel de energía es bajo, se producirá un trasvase desde el que más tiene al que menos y se puede dar el caso de en vez de hacer terapia al paciente, le estemos sustrayendo su energía. Debemos ser impecables en consulta (investidura).

Otra consideración es el trasvase de la energía perversa o morbosidad que se queda impregnada en la camilla, colchoneta, piedras y gemas utilizadas, y que requerirán una limpieza tanto del espacio como de los instrumentos que usemos en cada consulta, por lo que es interesante entre consultas hacer una limpieza para no ir traspasando «morbosidad» entre los pacientes. Es muy importante lavarse bien desde los codos hacia las manos con abundante agua tras terminar un trabajo y rociarnos con spray áureo. Puedes reducir el acúmulo de «morbosidad» colocando una turmalina negra y una cornalina debajo de la camilla.

Al final del día de trabajo es muy importante la limpieza del espacio y de nuestros cuerpos, para evitar que la impregnación de miasmas y demás energías perversas de los pacientes, que se nos puede quedar «pegadas». Notaréis que al terminar puede haber más o menos cansancio, y que algunos pacientes son especialmente «agotadores», para ello podéis protegeros usando algunas de estas piedras colocadas en una bolsita colgada del cuello: amatista (1), cuarzo ahumado (2), malaquita (3), ojo de tigre (4) pirita de hierro (5), obsidiana (6), junto con una cornalina (7) para mantenerlas limpias más tiempo. Elige sensitivamente las que sientas que te pueden ser más beneficiosas, te protegerán y evitarán la impregnación de estas energías dañinas. Aunque la turmalina negra es también muy protectora, llevarla encima puede provocar cansancio, ya que tiene un alto potencial de absorción y a partir de un cierto tiempo puede mermar la energía del campo electromagnético (aura) del portador, por lo que es más eficaz dejarla en el espacio de trabajo que portándola. También es interesante conjugarla con un cuarzo ahumado.

Cerrar este escrito recordándote que si trabajas con energías (shiatsu, acupuntura, reflexología, osteopatía) encuentres la forma de practicar algún yoga (Hatha, Qi Gong), para tener un buen nivel de energía y evitar el trasvase de energía o la merma energética que pueda producir este tipo de trabajo.

¡Despierta!

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