Hace pocos días, en un taller de Gestalt sobre Transpersonal, escuche el término Brújula Biológica, esto es, tu sentir como referencia, algo tan básico y fundamental que habitualmente obviamos, pues debido a nuestro condicionamiento, nuestra tendencia es buscar fuera en vez de encontrar dentro, desconectando de nuestra instinto, de nuestra intuición y de la capacidad de reconocer nuestras necesidades. 

Incluir entre nuestras rutinas un elemento que incremente la sintonía con nuestro interior, facilitaría deshacer progresivo de la programación, que nos lleva a la búsqueda externa y romper así con el automatismo , a partir de sustituirlo por un hábito saludable: tocar un cuenco. 

El objetivo de esta propuesta, es reconducir nuestra atención hacia el sentir interno, para ir progresivamente instalando un hábito que cambie nuestra forma de enfocar la atención. Si sustituimos el focalizar en el exterior por el interior, vamos aprendiendo a usar la Brújula Biológica, a escucharnos, a sentirnos, a reorientar nuestra atención a lo que surge de nuestro fondo y a aprender dar forma y contexto a eso que surge de nuestra profundidad. 

Evidentemente, necesitas un cuenco para hacer esta práctica, y si es posible que su sonido te resulte agradable. 

Registro o memoria consciente. Antes de tocar el cuenco, realiza un registro de tu estado actual, como percibes tu cuerpo (tenso-relajado, fuertedébil), como observas tu mente (preocupada, miedosa…), que sientes (tristeza, miedo, ira, felicidad…), y realiza un registro de tu estado actual. 

A partir de los registros tendrás una referencia para el antes y el después de esta práctica consciente. 

Tocar un cuenco. Se puede usar cualquier instrumento que nos ayude a afinarnos, a ajustarnos con nuestro interior, propongo el cuenco porque en esta revista escribo a menudo sobre él, como una forma de conectarnos con nuestra Sintonía Interior y por su facilidad para tocarlo. 

No voy a entrar en la técnica ni formas que hay de tocar un cuenco, ya lo he descrito en otros artículos publicados de esta revista. Me interesa proponerte dos cosas, la primera que tomes consciencia de tu automatismo de buscar referencias externas y de la posibilidad de sentirte, de vivir a partir de ¿Cómo me sienta esto que pienso-siento-hago? y de elegir a partir de tu Brújula Biológicaque se encuentra en desuso, careciendo de una referencia fiable que nos señale que necesitamos o que queremos…

Toca el cuenco con suavidad en el borde externo, cierra los ojos y focaliza toda tu atención al sonido del cuenco. Deja que el sonido te inunde, que resuene en ti. Registra las sensaciones que te produce escucharlo. 

Cuando deje de sonar… déjate reposar en el silencio… ¿Qué sientes en ese silencio?

Tras registrar las sensaciones del silencio, vuelve a golpear el cuenco 3 veces de suave a más intenso, y muévelo delante de ti de arriba abajo, y de abajo arriba varias veces, hasta que se produzca de nuevo el silencio. Registra lo que acontece en ti, tanto en el caso del sonido, como del silencio. Hasta este punto, la referencia de percibir sensaciones ha dependido de lo externo, tanto en base al sonido del cuenco, tocado de diferentes formas, como lo que se ha sentido en el posterior silencio.

Cambia el enfoque. Ahora recupera la sensación del sonido del cuenco, y siéntela. Deja reposar la sensación. Haz lo mismo con las sensaciones del silencio… 

Nosotros conformamos nuestra vida, así como nuestras sensaciones y sentires a partir de registros, de recuerdos, de creencias, de lo que hemos experimentado, y desde ahí elegimos una parte de la vida agradable y relativamente segura que conforma nuestro entorno, nuestra área de confort. Todo lo que no está ahí incluido nos lo estamos perdiendo, sea por miedo, por condicionamiento, por creencias, por educación…

Atención externa e intermedia. Hasta ahora, hemos andado un buen trecho del camino, has aprendido a registrar sensaciones y a sentir que te producen estímulos externos como el sonido del cuenco o su ausencia (silencio), sean reales (en el momento en el que se tocaron) o fantasías (tras «vivir» el recuerdo de las sensaciones experimentadas al oír el cuenco ). En ambos casos nuestro cerebro ha secretado neurotransmisores que han determinado nuestro sentir, insisto, sean reales o fantasía, pues el cerebro sin nuestra consciencia no sabe que es real, imaginario o sueño. Y siempre la energía sigue al pensamiento, al sentir…

Sintonía Interior. Hasta ahora, hemos andado un buen trecho del camino, has aprendido a registrar sensaciones y a sentir que te producen estímulos externos como el sonido del cuenco o su ausencia (silencio), sean reales (en el momento en el que se tocaron) o fantasías (tras «vivir» el recuerdo de las sensaciones). 

En ambos casos nuestro cerebro ha secretado neurotransmisores que han determinado nuestro sentir, insisto, sean reales o fantasía, pues el cerebro sin nuestra consciencia no sabe que es real, imaginario o sueño, no es capaz de diferenciar un estado de otro. Aquí es donde entra la conciencia, en ser consciente de lo que estamos experimentando no somos la experiencia, somos el que experimenta, con el menor número posible de capas, pues a más capas menos resonancia, al igual que a más mente, más filtros…

Para desconectarnos de la mente o para salir de Matrix (como programa) o de la consciencia del Tonal (como decía Castaneda), y poder ajustar el dial de la consciencia a la Conciencia, es necesaria la Sintonía Interior…

Experimenta. Acondiciona el lugar donde vas a realiza esta experiencia , ten a mano el cuenco y algo para abrigarte. Enciende un sándalo… Siéntate y siéntete cómod@. La espada recta sin tensión, las manos colocadas de forma que no generen tensión ni en cuello ni hombros. La barbilla algo baja, una sonrisa suave en los labios. Respira lenta y profundamente, manteniendo la boca ensalivada, para ello, mueve la lengua por dentro de la boca. Coge el cuenco y colócalo a la altura del entrecejo, dale un toque, y déjate impregnar por la vibración… Cuando deje de sonar, colócalo próximo a ti. Respira y siente el silencio. Cuando la mente empiece con su parloteo realiza con cada exhalación el sonido UMMMMMM.

Cuando así lo sientas, deja de hacer el sonido, y permanece en estado de quietud y silencio, simplemente sintiendo.

¡Despierta!

Ayuda a tus contactos a tomar conciencia. :)