En números anteriores hemos ido viendo cada estación siguiendo el esquema de los 5 elementos de la filosofía taoísta, un conocimiento con más de 4.000 años de antiguedad y aún tiene vigencia, al ayudarnos a comprender la relación entre lo exterior (la vida de fuera) y el interior de cada uno de nosotros. Tras haber visto el otoño y el invierno, sus emociones y padecimientos correspondientes, dejamos que la llegada de la luz primaveral nos inunde y nos despierte del «sueño invernal».

Siguiendo el ciclo de las estaciones es como podemos aprender de la naturaleza y de como funciona la vida. Después del invierno, de la etapa de frío y del recogimiento llega como una explosión de color, luz y de fragancias: la primavera, que corresponde al elemento madera del taoísmo.

Después de dos estaciones con bajos niveles de luz, una característica de la primavera es más tiempo de luminosidad, lo que afecta directamente a la glándula pineal, la glándula de la Luz o de la conciencia, pasando de la tristeza del otoño y de la inactividad de la «invierno» a la alegría o «celebración» de que la Luz vuelve a estar más tiempo presente. Esto conlleva también más calor y la suma de luz y calor hace que se despierte la naturaleza dormida y aletargada de las estaciones anteriores (porque debe haber un equilibrio entre el reposo y la actividad), así que la vida se despierta mientras la tierra se va calentando haciendo que todo brote, llega la época de la reproducción, del crecimiento, del despertar, de las flores que se abren al sol.

Hay una frase popular: «La primavera la sangre altera», que debemos considerar porque no solamente la pineal entra en mayor actividad, es todo el organismo el que entra en un incremento de su actividad, siendo la sangre la savia que va a ir despertando todo lo que está dormido en nuestro organismo iniciándose los procesos de adaptación a los cambios de clima: menos frío, más calor y más viento. Estos dos factores sangre y viento, deben ser muy tenidos en cuenta según la filosofía taoísta para que nuestro organismo, nuestra energía y nuestras emociones se acoplen correctamente a esta estación tan vital, quizás la más impulsiva y expansiva de todas las estaciones.

Para los taoístas la madera está relacionada a nivel físico (ver poster de la revista nº 2 -pídela por e-mail si no la tienes-) con hídago, vesícula biliar, tendones, ojos, uñas y nervios periféricos; a nivel emocional con irritabilidad, mal humor, ira, resentimiento, cólera… Debemos tener en cuenta que cuando el hígado pierde su armonía a nivel físico, empezamos a nivel emocional a manifestar irritabilidad o enfado, característica de las personas biliosas-coléricas y viceversa, cuando mantenemos un estado psico_emocional de tipo resentimiento, frustración, humillación el hígado, la vesícula biliar y las vías biliares tienden a padecer disfunciones.

De ahí que un buen acupuntor debe conocer y manejar los desequilibrios psicoemocionales, ya que al comprender la relación entre los psicosomático y lo psicoemocional, trata también estos aspectos, siendo los resultados en consulta más óptimos. En mi experiencia de años, he encontrado la similitud entre las esencias florales (Bach y Mediterráneo) el equilibrio psicoemocional y la acupuntura, existiendo un esquema que integra las emociones que describen y asignan los taoístas en el esquema de los 5 elementos, las esencias florales y el restablecimiento del flujo de la energía en los canales de acupuntura. Sin un enfoque holístico amplio, no es posible abordar las disfunciones y patologías del ser humano, que se presenta como algo mucho más complejo que solo materia orgánica.

El esquema de Menetrier (descubridor de la oligoterapia en el siglo pasado) se acopla perfectamente al de los 5 elementos de los taoístas, describiendo 5 terrenos o predisposiciones mórbidas que manifiestan déficits de oligoementos concretos. Es maravilloso poder descubrir y posteriormente relacionar e integrar estos conocimientos que nos permiten tratar disfunciones antes de que se constituyan como patologías, pero que en el ámbito de consulta nos ayuda a comprender la interrelación entre lo psicoemocional, la energía y lo «patológico».

En el caso del elemento madera la fusión entre la oligoterapia, la teoría de los terrenos de Menetrier y los 5 elementos nos permite comprender y tratar con más efectividad el problema de las alergias

Como decía Pasteur: «el microbio (o el alérgeno) no es nada, el terreno lo es todo.».

Esto nos puede ayudar a comprender porque en el caso de dos personas que viven en el mismo entorno, una muestra un cuadro de alergia y la otra no, porque hay un «terreno alérgico», una predisposición, una sensibilidad en forma de intolerancia que se produce como una falta de adaptación al paso del invierno a la primavera, al viento que mueve polen, a un déficit de manganeso (el oligoelementos de las alergias y del elemento madera) y que da lugar a manifestaciones como picor, estornudos, irritación ocular, asfixia… La oligoterapia nos aporta la posibilidad de usar manganeso (Mn), de gran ayuda en la desensibilización del organismo de las sustancias alérgicas o alérgenos (ácaros, gramineas, polen, pelo de animales, cambios bruscos de temperatura…). Esta desensibilización es necesaria en los procesos alérgicos propios de terrenos (individuos) muy reactivos y sensibles a los agentes externos descritos, perfilando a personas con una cierta intolerancia (actitud de rechazo o de mala adaptación al medio), y que veremos en la esencia floral de Bach verbena.

Lo que mantiene el terreno alérgico depende de dos aspectos, uno físico: la sangre y su relación con el hígado, y el otro con el temperamento o el carácter de la persona, que determina su estado psicoemocional, y que según lo que hemos visto con anterioridad puede verse afectado por la sangre y ésta por determinadas actitudes y conductas. Todo esto va permitiéndonos establecer relaciones entre la primavera, las alergias, el hígado, su estado energético y el temperamento colérico. 

Por tanto, abordar las alergias no es una cuestión de tratar los síntomas, debemos tener claro que es un terreno (igual que el infeccioso o el degenerativo) donde influye tanto el estado físico y energético del hígado y la vesícula biliar, los niveles de histaminas de la sangre (resultado de la reacción a los agentes externos que producen las reacciones alérgicas) y de nuestro carácter. Vuelvo a insistir en la necesidad de tratar al ser humano de una forma holística para que cada vez su terreno sea más fuerte y las reacciones alérgicas sean cada vez menos intensas y finalmente desaparezcan. 

Empezando por lo físico 

El primer paso que debemos dar es fortalecer el órgano de la estación, en el caso de la primavera el hígado y la vesícula biliar. Para ello es importante hacer unos días de dieta depurativa, totalmente exenta de alimentos de origen animal (carne, pescado, lácteos), así como de tabaco, alcohol, café, colas y demás drogas legales. 

Se pueden hacer unos días con una dieta rica en arroz semiintegral, alcachofas, ensalada de rúcula, salteados de verduras de temporada, lo que ayudará a reducir las toxinas de la sangre y a que el hígado disponga de más capacidad para acoplar las histaminas alérgicas. 

Las plantas específicas más habituales para el drenaje del hígado, la vesícula y las vías biliares son el rábano negro y tinturas de alcachofa y fumaria. Infórmate de estas plantas a través de tu terapeuta o de la persona encargada del herbolario más próximo a tu casa.

Es igualmente importante hacer un drenaje y una depuración en cada cambio estacional (leer artículos anteriores). Aclarar que drenar un órgano consiste en estimularlo para que lleve a cabo con mayor facilidad su función de filtrar la sangre (hígado, riñones, pulmones), mientras que la depuración consiste en limpiar la sangre de desechos metabólicos. En ambos casos se lleva a cabo con dieta y plantas específicas.

El tratamiento de las alergias mejora tras el drenaje hepático (órgano modulador de las histaminas resultantes de la reacción alérgica), aún así se puede hacer el drenaje y la desensibilización a los alérgenos simultáneamente si el cuadro sintomático es muy intenso. Este es el motivo por el que es conveniente hacer los drenajes 15-21 días antes de los cambios estacionales, lo que favorece considerablemente la reducción de los niveles de toxicidad en sangre y a la vez, la intensidad del brote alérgico. En esta ocasión trataremos la rinitis alérgica, dejando para próximos números otras alergias (asma, dermatitis), así como el tema de las intolerancias alimentarias

Rinitis alérgica Es la inflamación de la mucosa nasal como reacción a los alérgenos ya descritos. Esta reacción cursa con estornudos, congestión y goteo nasal, picor y enrojecimiento ocular, lagrimeo… Debemos tener claro que es nuestro organismo el que reacciona ante algo a lo que es sensible, manifestando estos síntomas y que esta reacción es la forma de defenderse de lo que no tolera. Esta es la razón por la que debemos además de tratar los síntomas, desensibilizar el organismo (terreno alérgico: Mn + Quecertina).

La intensidad del cuadro alérgico es tal, que es necesario hacer un trabajo terapéutico bien ordenado paralelo al citado proceso de desensibilización. En el caso de la rinitis debemos de limpiar la mucosa nasal y descongestionarla con agua marina y propóleo, mediante la técnica de lavados nasales (lota que veremos en la próxima revista) o la práctica de vahos.

Es conveniente reducir los factores de riesgo, evitando los cambios bruscos de temperatura, aire acondicionado, ventiladores, espacios con humos (fumar), pero sobre todo la exposición a espacios donde podamos estar en contacto con alérgenos (campo, habitaciones cerradas y húmedas…), evitando las primeras horas de la mañana y el contacto con animales de compañía.

Plantas Las plantas más eficaces para el tratamiento de las alergias en general son helicriso, grosellero negro y la ya citada fumaria. 

Helicriso o Sol de Oro: provoca un estímulo de la secreción interna de hidrocortisona, actuando como moduladora de la inflamación y del proceso alérgico, siendo además reguladora de la tos y expectorante. Indicada en afecciones de la piel (dermatosis, urticaria, eczemas, psoriasis), tanto tomada en cápsulas y jarabes, como aplicada en compresas y lavados externos. Está contraindicada si hay obstrucción de las vías biliares.

Fumaria: muy eficaz en el drenaje hepato-biliar y en todo tipo de procesos alérgicos, por su acción reguladora de las histaminas, estando muy indicada para las afecciones de la piel (eczemas, dermatitis) y hepatobiliares, así como en niveles de elevados de colesterol y triglicéridos. Al tener propiedades depurativas, está indicada en padecimientos de tipo reumático y retención de líquidos. 

Grosellero negro: es considerado como un «corticoide natural» actuando como un modulador de la inflamación y de las histaminas, por lo que es útil tanto en procesos alérgicos como reumáticos. Además tiene importantes acciones depurativas al ayudar en la eliminación del organismo de cloruros úrea, ácido úrico y sustancias nitrogenadas. 

Es usado también en casos de fragilidad capilar (varices, hemorroides, flebitis) y afecciones de la vista (pérdida de visión nocturna y agudeza visual, inflamación de la retina, blefaritis, ulceración de la córnea, miopia progresiva). Está contraindicada en caso de inflamación de la mucosa gástrica (gastritis) y de úlcera gastroduodenal. 

En todo proceso alérgico, al igual en las inflamaciones sean o no crónicas, limpiar el organismo y modular la inflamación (ver revistas anteriores) es fundamental para que nuestro sistema inmunológico pueda tener una respuesta más adecuada y con menos interferencias. Igualmente, es importante desensibilizar al paciente alérgico (Mn) y reducir los niveles de histaminas, lo que permite que la crisis alérgica sea cada vez menos intensa y más llevadera.

METÁFORA DE LAS AFECCIONES NASALES

En psicosomática todas las afecciones respiratorias se relacionan con las esencias florales cosmosjazmín, aunque como cada persona es un mundo, hay particularidades dependiendo de su relación con el entorno y los órganos que están manifestando el desacuerdo entre lo que es y lo que uno vive desde las creencias. Partimos de un «rechazo» o intolerancia a la vida tal cual es (verbena), y ese rechazo es una intolerancia hacia el exterior o hacia uno mismo, reflejando la inadaptación al medio exterior, ya sean relaciones humanas o con la vida misma. En el caso del asma, en la siguiente revista veremos la influencia materna (lirio mariposa) en este padecimiento «alérgico».

Podíamos empezar la comprensión de las posibles metáforas de las afecciones nasales con la frase «estoy hasta las narices…», esto es, situaciones en las que nos sentimos ya cansados, sobrecargados (olmo). Estas situaciones límites no se producen por casualidad, son el resultado (habitualmente) de una actitud de cierta intolerancia o «sensibilidad» a los demás (haya). Esta actitud de intolerancia se genera habitualmente a partir de una cierta autoexigencia, perfeccionismo y rigidez con un@ mism@ (agua de roca), en vez de fluir con la vida y evitar ofrecer resistencia (wu wei). Hay que aprender a aceptar la vida tal cual es (borraja, mímulo). 

Tendremos en cuenta también la frase este «asunto no me huele bien…» (desconfianza), sentimiento que puede surgir de la tristeza (genciana) por una profunda decepción o desengaño. Hay que ver la vida con más corazón y aceptación (acebo). 

La aparición de lagrimeo y ojos sobrecargados, habitualmente se asocia en psicosomática y esencias florales con la rabia, el enfado, el no querer ver las cosas como son (acebo, sauce, sábila, zanahoria). 

Aclarar que las esencias florales ayudan en la comprensión de la causa y restauran el campo electromagnético, facilitando que la persona resuelva su conflicto existencial y encuentre el estado de equilibrio que permita la activación de los procesos de autocuración. Por ello, el/la paciente tiene que estar implicad@ y comprometid@ en el trabajo de resolución de conflictos y de autoconocimiento.

Cualquier padecimiento es una llamada de atención a través del cuerpo (síntomas, signos) para que nos paremos a reflexionar sobre la relación que tenemos con nosotros mismos, con los demás, con la vida… La vida nos habla en forma de metáforas, y si no le prestamos atención NOS GRITA parándonos en seco. Estar parados nos permite relacionar lo físico-orgánico (somático) con lo psicoemocional para conducirnos a un estado en el que nos podamos replantear nuestra forma de vida y veamos que en vez de elegir aprendizaje, hemos elegido conflicto, y todo conflicto genera un desacuerdo, un desequilibrio, un padecimiento.

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