Nuestras células viven en un entorno donde se nutren, pero a la vez donde los desechos del metabolismo también se encuentran presentes. Para no intoxicarnos con nuestros propios residuos nuestro organismo cuenta con un sistema de limpieza que filtra y depura nuestra sangre manteniendo el entorno celular limpio. Los órganos principales que están implicados en la limpieza de nuestra sangre son el hígadolos riñones, los pulmones, el intestino grueso y la piel, que actúa como un tercer riñón mediante la secreción de sales a través de la glándula del sudor. A este sistema de filtros se le llaman drenadores. En el caso de la mujer, la menstruación es también un medio auxiliar de drenaje.

Al pasar de una estación a otra, todo el organismo sufre un cambio en su adaptación a las variaciones de temperatura y una mayor o menor exposición al sol (luz y calor). Una mala adaptación a estos cambios puede provocar en nuestro organismo decaimiento (astenia primaveral, otoñal), cambios de humor (tristeza en otoño o euforia en primavera) y reacciones como alergias, enfriamientos, caída inmunológica, cambios en la tensión arterial, mayor producción de mucosidad respiratoria y digestiva (flema), molestias circulatorias (peor por el calor en verano), dolores articulares y de tejidos blandos (reuma por frío/humedad).

Esta falta de respuesta adaptativa está en muchas ocasiones producida por un «sobrecargo» del entorno celular, que se encuentra saturado de restos de toxinas metabólicas y de intoxicaciones debidas principalmente a una alimentación inadecuada (intolerancias alimentarias: trigo, lácteos, azúcares refinados, cerdo…), contaminación medioambiental, presencia de metales pesados (mercurio de los pescados, de las amalgamas), conservantes alimentarios, supresión de la respuesta vital con medicamentos de tipo anti (antihistamínicos, antiinflamatorios, antidepresivos, antipiréticos…).

Podemos ayudar a nuestro organismo a deshacerse de estos desechos metabólicos y restos de la contaminación estimulando a los órganos responsables de la «limpieza del entorno celular». Para ello, es fundamental hacer durante unos 21 días una dieta limpia y tomar productos naturales que favorezcan la eliminación de estos tóxicos por vía renal (incremento de la cantidad de orina y veces) y por vía fecal (cantidad de veces que evacuamos y volumen de la eliminación). 

DIETA: Haremos una dieta atóxica, rica en vegetales crudos (ensaladas), verduras cocidas (menestra, puré) y fruta, en todos los casos de temporada y a ser posible biológicos. Acompañaremos esta dieta de arroz semiintegral para ayudar a eliminar residuos intestinales y radioactividad (móviles, ordenadores, wifi, antenas de telefonía). Es muy importante beber a lo largo del día entre 1 litro y medio a 2 litros de agua mineral. Si resulta difícil beber esta cantidad de agua, se puede repartir la toma de líquidos con infusiones depurativas, 1/2 litro de zumo de limón diluido en un litro de agua mineral, te roibos, kombucha…

Evitaremos durante estos días consumir alimentos de origen animal (carnes, pescados, lácteos y derivados, fritos, huevos, grasas…), para reducir la producción de más restos proteicos (purinas) y ácidos, lo que nos ayudará a alcalinizar el pH, que habitualmente tiende a la acidez, sobre todo en personas con procesos inflamatorios (artritis, reuma, alergias…). En el cambio de estación del invierno a la primavera, la idea es empezar con un buen vaso de zumo de frutas naturales, licuado con agua mineral (ensalivar bien antes de tragar). Después podemos tomar una infusión o té con una tostada de pan de avena y aceite de oliva de primera presión en frío o tahini (pasta de sésamo molido) o foegras vegetal.

A media mañana tomaremos una o dos piezas de fruta del tiempo. En personas con poco peso puede ser interesante tomar algunos frutos secos (almendras, nueces, avellanas -alternar-). 

Antes del almuerzo, tomaremos un vaso de jugo de verduras o una pieza de fruta de temporada. Posteriormente una buena ensalada de vegetales (rúcula, lechuga, escarola, zanahoria rallada, pimiento rojo, pimiento amarillo, cebolla fresca, algunos trozos de apio) o una ensalada de frutas. De segundo plato arroz semiintegral y menestra de verduras. Terminaremos el almuerzo con una infusión digestiva.

La merienda consiste en una o dos piezas de fruta y si apetece una infusión depurativa. 

La cena puede ser una sopa de verduras o un puré (calabacin, calabaza, zanahoria, puerros) o verduras a la plancha (calabacín, zanahoria, champiñones, setas) y una infusión relajante. 

Las frutas, vegetales y verduras se deben alternar para que la dieta no se haga monótona.

Es fundamental evacuar a diario para que no queden restos del proceso de limpieza que estamos llevando a cabo. En ocasiones el uso de lavativas o «ayudas» (tema que veremos en próximas revistas en el apartado de autogestión de la salud), asegura esta vía de eliminación.

Drenadores: son combinaciones de plantas que ayudan a estimular los órganos responsables de filtrar y depurar la sangre. En artículos anteriores hemos visto la fumaria, una planta fundamental en la limpieza hepática y de las vías biliares. También son muy efectivos a nivel hepático los zumos de rábano negro (rico en glucosinolatos) y alcachofa (rica en cinarina), que además de ayudar en la eliminación de bilis, lo hacen en menor medida en la eliminación de orina (la alcachofa es diurética: ayuda a orinar más ).

Depuradores: hay formulaciones de plantas que actúan de forma sinérgica en la eliminación de tóxicos y residuos del organismo como el abedúl (a nivel renal, rico en flavonoides), el cardo mariano (a nivel hepato-biliar rico en silimarina), gayuba (a nivel renal, rica en arbutina), ortosifón (a nivel renal, rico sinansetina), desmodium (a nivel hepato-biliar, rico en flavonas). 

En mi experiencia con pacientes y alumnos que quieren hacerse una «limpieza estacional», siempre comienzo asegurando la función intestinal (evitar el estreñimiento) y la limpieza hepato-biliar durante 20 días. Durante este tiempo y mientras se esta llevando a cabo la dieta depurativa, regulo el pH recomendando la ingesta de minerales específicos (bases) para alcalinizar la sangre. Posteriormente, llevo a cabo una depuración durante otros 20 días, salvo que por el estado vital del paciente requiera un reposo funcional de los órganos implicados en el drenaje, para recuperarse del esfuerzo que conlleva éste. Es buena idea tomar en esta fase antioxidantes (ver artículos de revistas anteriores -si te faltan los puedes pedir por email-).

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