Hola, me llamo Gri Yao… dicen que soy un maestro taoísta… no se muy bien que quiere decir esto… lo único que si se, es que estoy despierto y no dormido, aunque he dormido durante muchos siglos… Te cuento.

Hace doce años un grupo de militares que buscaban no se qué papiros encontraron mi cuerpo congelado en las profundidades de una cueva, allá en las montañas de Honan, al norte de China… supongo que me quede congelado al descubrir la No_Mente durante alguna contemplación… Sólo el Tao lo sabrá. Por cierto ¿Desde cuando los militares buscan papiros?…

Tras descongelarme en una especie de microondas (según entendí), los uniformados empezarón a preguntarme chorradas y ante mis respuestas (incoherentes y sin sentido, según ellos), decidieron expulsarme de China por loco ¿?. 

Desde entonces voy andando el camino, paso a paso, guiado por el Gran Espíritu, junto a mi inseparable compañero ladrador CanChon Do, y algunos recuerdos que viven en mi corazón… En este espacio virtual, te contaré algunas historias, que espero te ayuden a encontrar tu camino y a ti mismo… ¡Qué bonito! ¿No?

«La mente es la parte más sutil del cerebro… el cerebro es la parte menos sutil de la mente»

Mientras hay pensamientos hay mente, mientras hay mente hay diálogo interno (mitote), mientras hay diálogo interno no hay presencia, si no hay presencia hay pre-ocupación, tensión, expectativas, pensamientos, fantasías…, en resumen estamos muy ocupados cuando hay mente. 

El exceso de actividad mental produce estrés, el estrés provoca la liberación de adrenalina, lo que desencadena mayor tensión muscular (estado de alerta), sequedad de boca, respiración superficial y rápida, intranquilidad, nerviosismo, mal humor y un estado en el que predomina una cierta ansiedad.

Cuando hay tensión los circuitos de energía (meridianos, nadis, vasos…) se bloquean impidiendo el flujo de energía, y si no fluye la energía interna se estanca, provocando dolor, sufrimiento y enfermedad… Todo esto acontece debido a nuestra inconsciencia. Es necesario aprender a no prestarle atención a la mente, mejor obsérvarla.

Ahora, vamos a ser conscientes. Ensalivamos bien la boca, evitando que se seque. Tomamos consciencia de la respiración, como inhalamos lenta y suavemente, sin forzar, cómodos, y seguimos siendo conscientes de como exhalamos más lentamente que al inhalar. Cuando ponemos la consciencia en la respiración, la mente deja de insistir, de querer controlar, entonces, cuando esto ocurre, entramos en el estado contemplativo.

El estado contemplativo debe ser:

firme, inamovible y estable como una montaña (la quietud) 

profundo como el océano (el silencio) 

extenso y amplio como el horizonte (el vacío)

Recuerdo a un alumno del pasado TaRu Gó, era muy bruto y le costaba alcanzar la comprensión del estado de contemplación (mal llamada meditación), entre otras muchas cosas…

TaRuGó: Maestro ¿como voy a escuchar a mi interior?…

Gri Yao: Silenciado el mental… Verás TaRu Gó estás todo el día preguntando y pensando, dialogando con tu mente, estás removiendo las aguas… Pero cuando entras en el silencio, cuando apaciguas tu mente, cuando ya no esperas nada, cuando mantienes la consciencia en la respiración, el diálogo interno se para y entonces puedes escuchar al Ser Interior, a tu Guía Interno.

TaRuGó: ¿Entoncés es que hay alguién dentro de mí?

Lo miré fijamente, mire al cielo y suspire (Santa Paciencia): «Si estás en la oración le hablas a Dios, si contemplas tienes la posibilidad de escucharlo. Seguramente tenemos que hablar y pensar menos y permanecer más tiempo a la escucha…»

¡Despierta!

Ayuda a tus contactos a tomar conciencia. :)