Existe un perfil de personas que tienen una cierta intolerancia a la vida, a los seres con los que comparten tiempo y espacio (haya) incluso existen casos que no se toleran a sí mismos, llegando a ser excesivamente rígidos, perfeccionistas y autoexigentes (agua de roca). 

Este rechazo al exterior (lo otro, los demás, lo de fuera) o al interior (yo), produce una carga emocional que bloquea primero los chakras implicados con la actitud. Posteriormente, los canales de energía dejan de recibir suficiente caudal energético llegando energía insuficiente a las células de los órganos y además, la energía al estar contaminada, afecta al equilibrio de la célula, produciéndose (si se mantiene la emisión del veneno emocional -mala calidad- y la llegada de energía en insuficiente -poca cantidad-) un proceso psicosomático.

Partiendo de la reacción en cadena causada por el conflicto -> bloqueo psicoemocional -> desarmonía de un chakra -> reducción del flujo de energía -> energía contaminada por el veneno emocional -> medio extracelular -> ruptura del equilibrio celular, el órgano que recibe menos energía y contaminada entrará primero en un proceso de disfunción (no aparecen marcadores en analíticas ni en ningún otro tipo de exploración TAC, Rx, ecografía…), aunque si podemos obtener información a través de la toma de pulsos, observar el rostro y la lengua, donde aparecen signos concretos que nos pueden indicar que canales están afectados y evitar que el órgano pase del estado de alteración transitoria funcional (entorno celular), a una afección del medio interno de la célula (proceso crónico-degenerativo).

El perfil de autoexigencia de la personalidad agua de roca lo lleva a ser perfeccionista, rígida y rigurosa, estricta, fanática, inflexible, moralista, severa, insatisfecha y autorepresiva, llegando a tener tendencias ascéticas. Esta actitud consigo mismo dará lugar a problemas en tendones, artritis deformantes, contracturas musculares, todo lo que se relaciona con vivir una vida con tensión (contenida, reprimida).

Veamos ahora el perfil del intolerante con los demás haya, que tiende a ser inquisidora, introvertida, intolerante, irritable, crítica, arrogante, llena de prejuicios y aspera. Esta actitud le produce un gran acumulo de tensión en la parte superior del cuerpo (mandíbulas, cuello, hombros, trapecios, rostro rígido o apretado, intolerancia a los ruidos, tendencia a la tensión alta, aprietan los puños sin darse cuenta, problemas digestivos).

Las esencias florales agua de roca y haya realinean el chakra 3 (conectado con los canales energéticos hígado, bazo, estómago y páncreas, así como con estos órganos). Estas esencias florales ayudan a que el chakra se realinee, pero es la persona la que a través de su auto_observación debe ir cambiando sus defectos por virtudes, que es lo que hace que el chakra recupere su movimiento de giro adecuado y en su restauración permite que la persona transcienda su conflicto y recupere un estado de salud óptimo. Las esencias florales no curan, aportan la frecuencias que han perdido los chakras por el conflicto y «parchean» el campo electromagnético (aura), restableciendo el flujo y calidad de la energía vital, pero siempre que el paciente trabaje conscientemente su conflicto.

El rechazo, como conflicto va configurando en nuestro cuerpo físico aquello que hay en los campos morfogenéticos de nuestros cuerpos mental y emocional. Así que siempre obtenemos aquello que sembramos, seamos o no conscientes de ello, de ahí la importancia de vivir cada vez con más consciencia y atención.

Otro perfil relacionado con la intolerancia y el fanatismo es el prototipo vid, que manifiesta una personalidad iracunda, tirana (líder), autoritaria, intolerante, prepotente, impasible, controladora, dominante, rígida, inflexible e incluso violenta. Tienden a padecer dolores intensos, problemas de columna vertebral -lumbalgias-, afecciones intestinales, hemorroides, llegando en los casos extremos a padecer tumores. Igual que los estudiados anteriormente contracturas y acumulo de tensión, debido al exceso de autocontrol con el que viven. Esta esencia floral también realinea el chakra 3.

Dentro de los evidentemente intolerantes encontraremos también a las personalidades verbenason entusiastas, impetuosos, precipitados (impertinentes), vehementes, idealistas, de ideas rígidas que parten de una fuerte convicción, muy carismáticos, siendo quizás el más fanático de todos (pretenden cambiar el mundo, les asista o no la razón). 

Igual que las anteriores, esta esencia floral realinea los chakras 2 y 3. Este prototipo les cuesta relajarse, tiende a padecer afecciones en la vista, con gran acumulo de tensión, contracturas de cuello, espalda alta (cervico-dorsal), hombros que le incapacitan para dormir. El desequilibrio energético de la parte superior, les afecta por falta de riego a la inferior, lo que les lleva a padecer trastornos circulatorios en las piernas. Esta tensión en las mujeres les lleva desde la indiferencia sexual a la total apatía y ausencia de deseo, llegando en algunos casos a la frigidez (no pueden aflojarse y entregarse).

Terminaremos esta pequeña aportación práctica del acecho y auto_conocimiento sobre los perfiles de personalidad intolerantes y fanáticos, y sus padecimientos vistos desde la psicosomática y las esencias florales con el prototipo violeta de agua. Este tipo de personaje tiende a ser autosuficiente, independiente, orgulloso, arrogante, retraído, antisocial, reservado, flemático, miserable, ruin y mezquino, que habitualmente confunden con sobriedad (es su mecanismo de autoengaño). Son los que se sienten distintos y distantes (se sienten los elegidos: vanidad espiritual). 

Debido a esta actitud de tensión e inflexibilidad tanto mental como física, tienden a padecer afecciones reumáticas en la columna vertebral, y en articulaciones, principalmente las rodillas. Por su «distanciamiento» de otros suelen padecer eczemas de contacto en las manos (no hay buen equilibrio entre dar y recibir). Su nivel de tensión les puede llevar a padecer insomnio. Una característica es que ponen el labio superior rígido para reprimir y controlar la necesidad de llorar. 

Sin una atención sobre nosotros en el día a día, no es posible la auto_observación y sin ésta no hay posibilidad de auto_conocimiento. Sin auto_conocimiento no sabemos que es lo que tenemos que cambiar. Acecharnos sin compasión nos ayuda a esclarecer que prototipo somos, que emociones reprimimos y que actitudes negativas y comportamientos prevalecen causándonos el bloqueo de los chakras y la caída del potencial del campo electromagnético y del flujo de energía vital. Y aunque las esencias florales y las gemas nos son de gran utilidad, sin un trabajo de acecho es muy difícil tratar la causa, por lo que habitualmente lo que tratamos son los síntomas, no la raíz de aquello que lo produce. No podemos cambiar a nada ni a nadie, solo es posible un cambio en nosotros, por esto Gurdjieff, Castaneda, Krishnamurti hacen una afirmación contundente:

EL CAMBIO REAL ES INTERNO

¡Despierta!

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