La Tradición cuenta que el Eneagrama era utilizado por los sacerdotes de Sumeria, que tenían un conocimiento profundo de la psique (alma, mente) humana, y que ha llegado hasta nosotros, tras haber pasado por diferentes Escuelas de Conocimiento (Gnósticos, Sufies…).

Para mi, es la herramienta de autoconocimiento y desarrollo más efectiva que conozco. Gurdjieff empezó a transmitir este conocimiento partir de 1.922 en el reabierto Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre, localizado en Fontainebleau, cerca de Paris, junto con una serie de técnicas y disciplinas que conforman lo que el llamaba 4º Camino, un camino para el despertar y el desarrollo del ser humano, sin abandonar el mundo, como ocurre con los tres caminos clásicos:

* monje

* fakir 

* yogui

Estar en el mundo sin ser del mundo. 

Para Gurdjieff es fundamental estar en el mundo, pues las impresiones que recibimos de las diferentes experiencias existenciales, además de permitir el autoconocimiento (como reaccionamos, desde donde lo hacemos, elección conflicto o aprendizaje…), son una forma de nutrición fundamental para la transcendencia y desarrollo del ser humano. No hay transcendencia sin experiencia, no hay experiencia sin transcendencia.

Eneagrama de Gurdjieff: 

Empezó a enseñarlo entre 1914 y 1916, como un símbolo universal, constituido por la Ley del 7 (7 días de creación, 7 planetas, 7 notas musicales, 7 colores, 7 niveles del átomo al organismo…) y la Ley del 3 (activo, pasivo, neutro, electrón, protón, neutrón…), así en el Eneagrama está contenida toda la información que nos permite comprender el desarrollo de la materia y de la Espiritualidad, así como la relación entre estás. En este artículo hablaré sobre su orientación al autoconocimiento y al despertar del ser humano dormido (la Conciencia adormecida). Gurdjieff insistía en el estado de adormecimiento: 

«Usted. está dormido, no sabe quién es por que no se conoce a sí mismo. Hoy es una persona, mañana es otra, Usted. no hace las cosas, las cosas lo hacen a Usted. Así que me atrevería a decirle, que si no se toma en serio lo que le digo, si no asume un trabajo sobre sí mismo, como lo más importante que haga en su vida, seguirá durmiendo hasta el día de su muerte».

El Eneagrama se puede considerar una herramienta fundamental en ambos casos, tanto en lo que respecta al autoconocimiento (Sócrates: Conócete), como en el despertar del sueño, pues sin autoconocimiento no es posible despertar.

Existe una interrelación entre los 3 cerebros que constituyen nuestra estructura cerebral y los 3 centros:

Cada persona, dependiendo de su infancia, así cómo la ha vivido y sentido, va a desarrollar más uno de estos cerebros, tendiendo a ser más visceral, emocional o mental, dándole prioridad a las funciones correspondientes.

Así que podemos encontrar en el Eneagrama tres agrupaciones (Ley del Tres), con aspectos más tendentes a ser compulsivos (8-9-1), emocionales (2-3-4) o mentales (7-6-5). Observar que si sumamos los números de cualquiera de las tres categorías, siempre resulta nueve (9), de ahí su nombre Enea (9) Grama (gráfico o simbólico), al estar los diferentes «personajes» o personalidades entrelazados por nueve líneas.

Así, obtenemos el engranaje que mantiene nuestra personalidad, nuestros mecanismos de ataque y defensa, así como nuestras tendencias a ser más mentales, sentimentales o impulsivos. Evidentemente, al haber un predominio de uno de los 3 centros, los demás se quedan minimizados, lo que conlleva desarrollar solo un aspecto, sea mental, emocional, visceral…
y aunque está en predominio, también tenemos un poco de todo, por ello hay que afinar la percepción mediante la auto-observación y el acecho.

¿Para que sirve el Eneagrama?

A través de la auto-observación, vamos tomando consciencia de nuestras tendencias, de la forma de reaccionar, de comportarnos en determinadas situaciones, reconocer los diferentes «personajes» que utilizamos… Así mediante lo que vemos de nosotros vamos conociéndonos, por tanto, el autoconocimiento requiere auto-observación.

En una primera fase, lo que empezamos a reconocer (se lee igual en ambos sentidos) de nosotros es lo que no somos, pues al principio lo primero que se hace evidente es el rol, una de las muchas modalidades de nuestra personalidad, y en ningún momento somos eso que percibimos, precisamente eso es lo que no somos aunque estemos identificados con ello y así lo creamos. Lo que creemos no es la realidad, aún así, creamos lo que creemos.

El EneaGrama es una excelente herramienta de auto-conocimiento, tanto a nivel personal, como a nivel de relaciones, que permite saber sobre aquello que tenemos que trabajar, que aspectos de nuestro personaje podemos cambiar para quitarnos una capa y estar más cerca del Ser. El proceso de «decapar», de quitar capas, nos permite acceder a lo que hay
en lo profundo, en nuestro interior, quitando lo que interfiere o inhibe nuestra fuerza interior, y que afecta a nuestro flujo organísmico, aquello que nos mantiene en armonía mediante los diferentes sistemas de autoregulación u homeostasis. 

El «personaje» que predomina en nuestro día a día, es lo que se llama Eneatipo y aunque requiere ser «actualizado», también hay que considerar que hasta la fecha nos ha ayudado a sobrevivir desde la infancia, también considerar que ya no somos niños, y que podemos madurar este aspecto de nuestro personaje, siendo esta transformación, lo que además de sanarnos como personas, va a producir un reflejo «sano» en nuestro entorno, esto es, en nuestras relaciones tanto con nosotros, como con las personas que aparecen en nuestra vida, y que en la mayoría de las ocasiones reflejan aspectos de nosotros que no vemos y que tanto nos molestan.

Atención a la Modalidad

El EneaGrama aunque lo vemos en un gráfico como algo estático, al igual que la vida, está en movimiento, esto es, el eneatipo dispone de diferentes modalidades para moverse, sea desplazándose a los lados (alas o conexión circular) o hacia los que están enfrente a él (dirección o conexión lineal -integración/desintegración). Así el eneatipo 1 tiene alas 2 y 9, y tiende a las direcciones del 7 (integración) o del 4 (desintegración). Esto lo desarrollaré más adelante, en otro escrito, siendo importante comprender la dinámica del eneatipo, que puede tener movimientos circulares (alas) o lineales (dirección).

La atención aplicada al eneatipo parte de estar conscientes aquí y ahora para percibir nuestra modalidad, cómo reaccionamos, desde donde los hacemos (desde que centro), qué pretendemos con la reacción… Esto, dependiendo de la situación nos va a llevar a reafirmar nuestra actitud insana (desintegración) o sana (integración), lo que nos mantiene en el
«sueño». La atención ayuda a despertar. 

El acecho aplicado al eneatipo está orientado tanto al trabajo de desidentificación, como al de cambiar la dirección, rompiendo hábitos y rutinas que nos mantienen en el automatismo. 

Así, la atención o el darnos cuenta, colabora en el reconocer lo que requiere un cambio en nosotros (decapar), mientras que el acecho es la acción que producimos conscientemente, desde nuestra voluntad para realizar los cambios apropiados y reconocidos. Cambiar sin aceptación, sin reconocer el sentido del cambio es otra forma de aceptar algo sin comprenderlo, y por ende es un introyecto.

¡Despierta!

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