Salud por las estaciones

Entre estación y estación, el cuerpo entra en un proceso de adaptación en el que los órganos que han estado trabajando en la estación que les corresponden (p.e. invierno -> riñones) pasan a tener menos actividad y el órgano de la estación entrante (p.e. primavera -> hígado) coge el relevo, adquiriendo mayor actividad. Aclarar a nivel físico, los órganos siguen funcionando, entendiendo que si sudamos menos en invierno que en primavera, los riñones tendrán más trabajo en su estación y menos en la siguiente, y menos aún en verano que se suda más. 

Esto nos permite entender como el organismo se compensa y equilibra gracias al instinto somático y a los diferentes mecanismos biológicos (homeostasis) y de auto-regulaciónnivel bio-energético para mantener la vida.

La sabiduría del cuerpo es indiscutible, pues posee la capacidad de autorepararse y adaptarse a las circunstancias siempre priorizando funciones, así en el caso de que una mujer necesite energía extra en una situación límite, la regla desaparecerá y cuando existan posibilidades, volverá. Lo mismo ocurre en una situación de peligro, el aparato digestivo no es necesario y se para la digestión, para disponer de toda la energía por si la situación requiere salir corriendo, enfrentarnos a algo o alguién… Aún así, le damos más importancia a lo que pensamos o creemos, que a lo que nos dice nuestro cuerpo.

En los cambios de estación, nuestro organismo hace un esfuerzo por adaptarse al paso entre el frío del invierno (p.e. el sistema circulatorio ha estado contraído) y con la entrada de la primavera, se encuentra con que la temperatura se eleva, hace más viento que frío y ello conlleva una adaptación general.

Nuestro ritmo biológico está constantemente adaptándose a los estímulos exteriores, sea la temperatura (frío, calor, humedad, sequedad…), sea la presión atmosférica, sea la luz (pasamos de menos luz a más horas de luz), lo que lleva a una reducción de endorfinas y a un cambio en los niveles de melatonina, lo que puede dar lugar a que tengamos dificultad para dormir y descansar bien.

Debido a nuestro estilo de vida, desde el que tendemos a sobrecargar a nuestro organismo, sea por el sedentarismo, por la dieta, malos hábitos, etc, nuestro organismo tiene dificultades para realizar los cambios adaptativos necesarios, así surge por ejemplo la astenia primaveralen la que si no hay suficiente energía adaptativa, notamos como empezando la estación sentimos una serie de alteraciones, tales como:

Estas alteraciones, terminan generando una sensación de malestar general, que pueden durar entre 7 y 14 días, que es el tiempo que tardamos en adaptarnos. 

Así pues, la astenia primaveral es un trastorno adaptativo que puede evitarse si unas semanas antes del cambio estacional optamos por un programa de adaptación estacional, a través del cual, limpiemos los órganos que salen y entran (en este caso los riñones y el hígado), con el objetivo de reducir la sobrecarga tóxica de estos importantes filtros sanguíneos, y ayudarlos con dieta, plantas tradicionales y complementos dietéticos en el proceso de adaptación, evidentemente, cuando anteriormente hemos experimentado astenia primaveral o porque queremos estar más sanos, si cabe.

En acupuntura, consideramos que esta falta de adaptación, además de estar relacionada con la sobrecarga funcional de los órganos implicados (riñones, hígado, principalmente), implica una caída de la energía del Elemento Tierra, responsable de los procesos adaptativos, debido habitualmente a una caída energética del bazo, que entre sus múltiples funciones, está la de regenerar la sangre. Y ya sabemos que la primavera la sangre altera. 

Hacer una monodieta el fin de semana (ver pág. siguiente) nos ayuda básicamente en dos aspectos, reducimos el gasto de energía en los procesos digestivos y metabólicos, que beneficia al bazo y al hígado y si usamos alimentos y plantas que favorezcan el drenaje (estimular hígado, riñones, intestino grueso) y la depuración de la sangre, reducir los niveles de toxicidad. Esto ayuda a que la energía del bazo cumpla con más facilidad en sus funciones de adaptación al cambio.

Las plantas tradicionales orientadas a drenar y depurar, así como algunos complementos dietéticos como la lecitina de soja o aminoácidos específicos. Normalmente, una cucharilla de jalea real por las mañanas ayuda en la astenia. 

También consideraremos para la astenia el uso de adaptógenos para facilitar el proceso de adaptación, tales como: Romero, Ginseng, Eleuterococo, Guaraná, Maca, todos estimulantes y con propiedades adaptativas (de ahí su nombre Adaptógenos). Usar los adaptógenos con precaución, observando como responde nuestro organismo, siendo más importante descansar que estimular. Aunque hay personas a las que los adaptógenos les sientan muy bien (hay energía de respuesta de fondo que se moviliza gracias a ellos), también hay personas que no les sientan bien, porque están muy bajos de energía y no se puede sacar de donde no hay. Evitar la sobreexcitación. 

Esto nos puede ayudar a comprender que en la astenia, sea o no primaveral, hay personas que tiene energía que está bloqueada, no fluye, y hay otro tipo de personas que no tiene suficiente energía para sostener el proceso adaptativo. 

En lo relativo a los cambios de humor, puede haber una caída de serotonina que podemos tratar aportando el aminoácido triptófano tomando semillas de Griffonia rica en 5-hidroxitriptofano (5-HTP).

Las personas que practican algún tipo de Yoga, sea Hatha Yoga o Qi Gong, tienden a tener buenos niveles de serotonina. Los alimentos ricos en triptófano son: arroz, pastas, huevos, soja, plátano, leguminosas, queso, pollo, pavo…

La primavera ya está aquí, salúdala y vive agradecido de su fuerza e ímpetu, fluye con ella y se tu mism@.

¡Despierta!

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