¿Qué crees que es la Espiritualidad? ¿Practicar una religión? ¿Ser buenos y obedientes? ¿Desvivirte por hacer el bien y ayudar a los demás? ¿Dar limosna? ¿Pertenecer a una O.N.G.?

De la primera pregunta surge diferenciar entre religión y Espiritualidad. El ser religioso o practicar una determinada religión no conlleva ser Espiritual. Ser puede ser Espiritual sin practicar religión alguna.

Religare o reunir, es lo que significa religión, al igual que Yoga (del sánscrito Yug, que significa unir). Así pues, el objetivo de una religión, al igual que el de practicar cualquier yoga es unir, primero de forma individual en cada uno, cuerpo, mente, emoción y energía y posteriormente esa integración o ajuste se extrapola al exterior, a los demás. 

Puesto que las religiones están en guerra (divididas, enfrentadas, incluso se ha matado y se sigue matando en nombre de dios) y carecen del sentido profundo de Religare, podemos pensar-sentir que han caducado y son, sino se les da el sentido profundo que tienen más un inconveniente que una ayuda. Debido a que las religiones separan, entonces tendremos en cuenta la palabra Diabolo que significa separar, entonces todo lo que separa es diabólico, y separamos por intereses, lo que me gusta y lo que me disgusta, lo que me conviene y lo que no. Nuestra mente es diabólica. 

Otro aspecto a tener en cuenta con respecto a las religiones y su mal uso, pues a través de ellas se nos condiciona y manipula, instalando en nuestro subconsciente implantes y programas (creencias) orientados no a unirnos y a liberarnos, más bien para todo lo contrario que le da sentido a la religión. Así miedo, culpa, vergüenza, rechazo o expulsión, castigo, sufrimiento y dolor eterno (Infierno), son las formas de convencimiento-amenaza que se usan en las religiones para aborregarnos y aquí y ahora vivir sufriendo y atemorizados. Tarde o temprano tendremos que reprogramar nuestro subconsciente para desechar creencias que condicionan nuestra conducta, nuestra forma de pensar, percibir e interpretar la realidad, incluso de sentir y por supuesto Ser.

¿Te imaginas vivir sin estar sometido a creencias como culpa, vergüenza, castigo, miedo…? ¿Cómo va a ser igual desarrollar redes neuronales a partir del Amor, que a partir del miedo? Seguramente, estaríamos más relajados y tendríamos más seguridad en nosotros mismos, nuestra forma de relacionarnos sería más respetuosa, más responsable, tendríamos más tendencia a ser tolerantes, a compartir en vez de competir… Espiritualidad nada tiene que ver con el ojo por ojo

No puede ser igual una sociedad que se desarrolla a partir de experiencias de relaciones sin miedo, que desde el miedo, la amenaza y el castigo. Hacer una sociedad así, depende de nosotros, de nuestro trabajo interior individual. Los resultados del trabajo interior es lo que podemos compartir con los demás (si nos lo piden). Esto es muy Espiritual y comienza por un saneamiento de nuestro subconscienteese lugar donde se instalan los programas de forma inconsciente e inocentes (cuando éramos niños) y que solo pueden ser borrados a través de la toma de consciencia, del darnos cuenta de como operan las creencias en nuestro día a día, en a toma de decisiones condicionándonos y haciéndonos sentir mal.

Todo lo que emitimos a través de nuestras ondas cerebrales, sea miedo, culpa, alegría, desánimo, odio, se está grabando en nuestra agua interior o medio extracelular, y también se está transfiriendo al Campo Morfogenético y desde este a toda la humanidad, creando determinados tipos de redes neuronales (la humanidad somos el sistema nervioso del planeta Tierra) que tienen consecuencias en nuestra evolución y en el planeta, provocando desde guerras a cataclismos, a la posibilidad de un Cielo en la Tierra. Creamos lo que creemos, somos co-creadores de esta realidad

Debido a que nuestro cerebro es dual por lo que nuestra visión de la vida también lo es. Así el hemisferio izquierdo o masculino, conectado con nuestro lado derecho, está especializado en lo concreto, análisis, razonamiento, cálculo; mientras que el hemisferio derecho o femenino, relacionado con nuestro lado izquierdo está orientado a lo abstracto, la creatividad, el instinto, la sensibilidad, al arte…Nuestro cerebro es dual y separa, y el sistema sabe utilizar esta tendencia a separar(nos), dividiéndonos a diferentes niveles, desde la forma de pensar, de sentir, de actuar, hasta la toma de decisiones, preferencias, necesidades…¿Realmente elegimos?

Podríamos decir que de alguna forma vivimos separados y en conflicto entre lo que pensamos y sentimos, entre lo que queremos hacer y reprimimos, entre el supuesto bien y el supuesto mal, y esta insatisfacción más o menos inconsciente, nos conduce a un sentimiento de insatisfacción que va desarrollándose en nosotros a lo largo de la vida, terminando en frustración. Vivir esta maravilla de vida frustrados no es nada espiritual. A mi sentir la Espiritualidad conlleva un estado de paz interior y de satisfacción con uno mismo y con la vida, siendo desde este estado desde donde surgen: gratitud, tolerancia y compasión, primero con uno mismo y después, como resultado del estado íntimo este sentir se extrapola al entorno, a los demás, a la vida.

Llegar a este punto de Ser no es un objetivo o una meta, es la consecuencia de vivir desde un criterio interior que vamos descubriendo en la existencia, en el día a día a través de la experiencia cotidiana: error, acierto y aprendizaje y que nada tiene que ver con la moral y los dogmas impuestos. Cuando en nuestra vida los implantes distorsionan la realidad y nos condicionan, entonces en vez de aprendizaje tendemos a entrar en conflicto. Somos fácilmente influenciables debido tanto a nuestro estado de inconsciencia, como al condicionamiento que padecimos de pequeños, reforzado por la hipnosis que sufrimos actualmente a través de los medios de información/desinformación. Cuanto miedo a perder las miserias con las que nos hemos conformado y a la vez, cuantas posibilidades a las que estamos dando la espalda por creer que no hay más opciones que las que nos proponen o pensando que otras son utopía.

La Espiritualidad no está fuera, en nuestro exterior está el campo de experiencias para entrenarnos e ir verificando cuando actuamos desde el Ser o desde el personaje, y las consecuencias de ello. Entonces el primer paso para ser más espirituales es Tomar Conciencia.

Es muy difícil salir de las opciones del sistema, cuando éste no te da opciones de salida o amenaza con las consecuencias de intentar hacerlo. Así pues, el para salir de los engranajes del sistema, no es posible hacerlo desde lo que este nos ofrece, pues está trampeado para mantenernos dentro de la Cueva, del área de confort y esta incapacidad, unida a la imposibilidad hace que nos demos por vencidos y aceptemos la esclavitud inconsciente. Quizás Espiritualidad sea romper las cadenas de nuestras dependenciashábitos, enganches y comodidades que sustentan a nuestro personaje egoísta, y siendo menos egoístas nos podamos liberar de nosotros mismos y de los implantes impuestos.

Quizás dejar de colaborar con las propuestas del sistema, como hizo Gandhi (resistencia pasiva) nos puede ayudar a «cortar el grifo» y dejar de permitir que nos inunden inconscientemente con propuestas que van en contra de nosotros mismos (aunque nos gusten) y de la ecología de los ecosistemas. 

También hay una ecología interior que requiere atención, revisar la tendencia a ayudar a los demás desde nuestro egoísmo, desde nuestros miedos y conflictos para afianzar nuestro control sobre los demás (chantaje emocional, victimismo,pobre de mí), o el quedarte con lo malo de los demás y olvidar lo bueno que han hecho por nosotros porque no se han cumplido nuestras expectativas y la frustración ha desvirtuado la realidad. Revisar la ceguera y la sordera de las conveniencias sería un paso a la Espiritualidad. Tendemos a quedarnos con el conflicto y darle la espalda al aprendizaje, que habitualmente nos conduce a responsabilizarnos de nosotros, forma parte de nuestro automatismo egoico

Se nos da por añadidura, esto quiere decir, recogemos lo que sembramos, lo que emitimos a nivel mental, emocional, y a través de nuestras acciones, todo tiene repercusiones y viene de vuelta. Ser lo que cada uno elija ser, no depende de algo impuesto desde fuera, es más bien a partir de una experiencia interna obtenida de la interacción con la existencia misma en la relación que tenemos con nuestro entorno y de los resultados que vamos obteniendo de las experiencias (sabiduría). Por tanto, la vida no es para sufrir, es para aprender, para darnos cuenta de que los opuestos, desde otro ángulo pueden ser complementarios, y que quizás en vez de hacer la guerra para tener paz, podríamos optar por llevar Luz (Conciencia) a la oscuridad (inconsciencia) en vez de seguir con la idea impuesta del enfrentamiento entre las dos fuerzas universales. Siento más Espiritualidad en encontrar el equilibrio de los opuestos a través de complementarlos que de enfrentarlos. 

En el trabajo personal, darnos cuenta desde donde parten nuestras conductas (p.e. miedo, avaricia…) y la forma en la que nos relacionamos (p.e. sin poner límites) y de como terminamos (sin darnos cuenta) convirtiendo las relaciones en conflictos (competir) en vez de en aprendizaje (compartir), que es la base del crecimiento interior. Espiritualidad sería hacernos más responsables de nuestra vida, pues lo que ocurre en ella es consecuencia de nuestros actos, decisiones, pensamientos y emociones. Asumir o no asumir, esa es la cuestión.

Además de los implantes religiosos, sociales, políticos, culturales, familiares, están los que proponene la New Age y toda la parafernalia que la rodea, desde Metafísica 4 en 1, hasta los Maestros Ascendidos, que son la forma espiritual a través de la cual el sistema nos desorienta, haciéndonos poner nuestra devoción y confianza en otros, catalogados como superiores, para que resuelvan nuestra espiritualidad, cuando en realidad ésta depende de nuestro trabajo interior. Por ejemplo, nadie te puede abrir los chakras, pues la apertura de estos está estrechamente relacionada con nuestro desarrollo y a la vez, éste con la forma en la que nos relacionamos con nosotros y con el exterior. Espiritualidad sería hacernos responsables de nuestro desarrollo interior, sin contar con futuras vidas (reencarnación) ni con la ayuda (supuestamente incondicional) de seres que irrumpen en nuestro libre albedrío. Un auténtico Ser Espiritual nunca interfiere en el desarrollo de las «pequeñas Almas». En este contexto, Espiritualidad sería empezar a darnos cuenta de que no tenemos libre albedrío, que confundimos con libertad de elección, de lo que nos propone el sistema, las religiones: poco y de mala calidad o distorsionado, como en política. Espiritualidad sería ser capaz de reconocer lo que es verdad y lo que es mentira, pues la Verdad es lo que nos hace libres y ésta está distorsionada tras las imágenes New Age.

Quizás, sin saberlo, estemos adorando a las mismas fuerzas que se nutren de nosotros, pues estas, al estar fuera del Tao o del Orden Universal (y no del nuevo orden) necesitan parasitarnos a través de esta realidad virtual, viviendo a costa de lo que desprendemos cuando tenemos miedo, desánimo, avaricia, intolerancia, satisfacción inmediata, pretender ser algo o alguien (reverso tenebroso). Si cambiamos la polaridad y recuperamos nuestro valor, encontramos el ánimo, pasamos al compartir, a ser más tolerantes y compasivos, se produce una energía que permite llevar Luz a la oscuridad, y esto es Espiritualidad.

La Espiritualidad puede empezar por reconocer que somos «cosecha» y nutrición de entidades superiores a nosotros, reconociendo también que ser superior no es ser dios ni ser espiritual, y que quizás exista más Luz y poder en nosotros que en los supuestos dioses, siendo precisamente esa Luz y poder mal usado desde nuestro egoísmo su fuente de alimento. Puesto que estos depredadores de la conciencia (como los llamaba Carlos Castaneda) se nutren de nuestra negatividad ¿Qué harían si nos positivamos? ¿De que se nutrirán? Dejaríamos de ser esclavos.

También se está canalizando mucha información que dice pertenecer a la Luz, cuando en realidad surge de la luz pobre, frecuencia de los dioses «parásitos». Todos tenemos capacidad de canalizar información de diferentes dimensiones, es una de las funciones de la pineal e igualmente hay que tener capacidad para reconocer su origen, y esta capacidad hay que trabajarla a través de diferentes técnicas de ajuste, que requieren de un trabajo interno de afinamiento. 

Ten en cuenta que allí donde ponemos nuestra atención, hacia donde focalizamos nuestra conciencia va nuestra energía co-creadora, influyendo sobre ello (el observador influye en lo observado), y si damos de comer a los que nos esclavizan, difícilmente vamos a ser libres. 

¿Cómo empezar la andadura del Camino Espiritual? Tomando conciencia desde la auto observación, para ir diferenciando entre el personaje que creemos ser y con el que nos identificamos, del ser que habita este cuerpo. Aprender a respirar y a focalizar la atención son los primeros pasos para ir deshaciendo los nudos y rompiendo las cadenas, desapegarnos de los innecesario e ir quitándonos las capas que cubren nuestra Luz Interior, permitiendo que se manifieste el Ser. Ser siendo, existir existiendo.

¡Despierta!

Ayuda a tus contactos a tomar conciencia. :)