Tocar y escuchar la resonancia de los cuencos tibetanos nos ayuda en muchos aspectos y en diferentes situaciones en nuestro día a día, estrés, ansiedad, cansancio, falta de concentración, etc…

Es fácil de tocar, y a nivel corporal, puede ayudarnos a relajarnos y a eliminar tensiones, llegando incluso a ser beneficioso en molestias articulares si tocamos el cuenco próximo a la zona afectada, pues su vibración es armónica, esto es, armoniza aquello que ha perdido su vibración original.
Tocar y escuchar cuencos tibetanos también nos ayuda a nivel mentalcalmar la mente, pues sus frecuencias reducen el estrés incrementando los niveles de endorfinas, lo que nos ayuda tanto en la relajación, como en la concentración y la creatividad, pues también influye en el equilibrio de los hemisferios cerebrales. La sensación de paz y tranquilidad de produce favorece estados meditativos profundos.

A nivel bio_energético, sus frecuencias, reordenan y alinean los chakras (ver artículos anteriores) equilibrándolos, y ayudando a suavizar los bloqueos energéticos, resultantes de los conflictos psicoemocionales. «Cuenquear» produce un efecto de «baño de resonancias armónicas» que colabora en la restauración del Campo ElectroMagnético o «Aura».
También es útil para limpiar habitaciones que tienen «malas vibraciones», al desplazar las frecuencias de baja vibración, que tienden a «pagarse» en esquinas, marcos de puertas, vigas, etc… según lo descrito en Feng Shui, movilizando la energía estancada.

Así pues, tocar y escuchar cuencos tibetanos es una forma de introducir «buenas vibraciones» en nuestro día a día, frecuencias armónicas que nos ayudan a relajarnos, a estar más centrados y equilibrados en nuestro día a día, al ser un medio para recuperar las frecuencias que resuenan con la salud y el bienestar.

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