¿Qué ocurre cuando algo o alguien nos ha sacado de nuestro estado de comodidad?

Que nos alteramos, salimos de un estado de más o menos consciencia a un estado de perturbación, de malestar… A partir de ese desajuste, podemos hacer muchas cosas, desde sentirnos ofendidos y mal, a ofuscarnos y entrar en rabia, hasta caer en tristeza y desánimo…

Sea cual sea tu estado, está claro que está perturbado y toda perturbación produce un desajuste temporal, que te puede llevar a vivir un conflicto o un aprendizaje, siendo tu estado de consciencia el que te va a permitir elegir entre uno y otro.

En los talleres de Sintonía Interior, concretamente en el de Cuencos Tibetanos, siempre propongo que antes de tomar una decisión (en este caso conflicto o aprendizaje), se realice previamente un reajuste que nos permita sintonizar con nuestro interior.

imagen1Reajuste: Este sencillo paso que propongo, permite varios movimientos, siendo el más importante no entrar en identificación, quitarle importancia al evento y a nosotr@s mism@s. Esto reduce considerablemente el daño de la ofensa, el darle vueltas a los acontecimientos (comecoco o hacer suposiciones) y reducir el daño que las emisiones negativas, sean pensamientos o emociones que afecten a nuestra estructura sutil, esto es: chakras, campo electromagnético, canales o meridianos, etc…

Debido a que las técnicas de Sintonía Interior nos permiten alcanzar un estado de sosiego y templanza, el trabajo para limpiar y re- parar las «heridas» existenciales se hace mucho más fácil, puesto que la ruptura electromagnética no llega a ser tan profunda.

Práctica de Reparación:

imagen2Quema sándalo. Ten a mano tu cuenco tibetano. Cuélgate del cuello una Amatista y coloca un Jaspe Rojo debajo de donde estés sentad@. Siéntate cómodamente, sin tensión. Respira lenta y profundamente, de forma cómoda y ensaliva bien la boca mientras estés respiran- do unos minutos. Relájate. Si aparecen en tu mente ideas, imágenes o recuerdos que te incomoden, al exhalar emite el sonido UMMMMM, como cuando comes algo que te gusta.

Coge tu cuenco y golpéalo suavemente a la altura de tu pelvis. Deja que la vibración te inunde. Haz que el cuenco «cante» rozándolo con la baqueta y muévelo entre la pelvis y el plexo solar, durante unos minutos, poniendo tu atención en las frecuencias que vas recibiendo. Después, mientras sigues consciente de tu respiración experimenta unos minutos de silencio, permitiendo que todo se asiente.

cuencos tibetanos

¡Despierta!

Ayuda a tus contactos a tomar conciencia. :)