Paul D. MacLean

imagen1(1.913-2.007) fue un neurocientífico y médico norteamericano que hizo una importante contribución a los campos de la psicología y la psiquiatría, a partir de su teoría evolutiva del cerebro triúnico, en la que propone que el cerebro humano está conformado por tres cerebros: reptiliano, mamífero inferior y mamífero superior. Sus investigaciones sobre la neurología de la emoción se interrumpieron por el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

La investigación de Paul MacLean le lleva a una hipótesis sobre el desarrollo de nuestro cerebro actual a partir de nuestro cerebro más primitivo e instintivo, el cerebro reptil (paleoencéfalo), a partir del cual se han producido dos etapas evolutivas más (desde el reptil a los mamíferos superiores).

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En 1.952 MacLean formula la hipótesis del sistema límbico (limbus: borde) como gestor de las emociones, localizado entre el borde del telencéfalo y el diencéfalo, el hipocampo es responsable de recibir estímulos exteriores (percepción) a través de los sentidos (vista, olfato, oído, tacto y gusto) permitiendo la interacción exterior-interior, considerándose esta integración la base de las experiencias psicoemocionales. La estructura piramidal del hipocampo es como un «teclado de las emociones», desde donde se generan nuestras respuestas de tipo cerebro-visceral.

imagen3MacLean planteó que nuestras emociones, al contrario que nuestros pensamientos, son difíciles de entender precisamente por las diferencias estructurales entre la organización del hipocampo, que es la pieza fundamental del cerebro visceral, y el neocórtex, donde se encuentra el centro del pensamiento: «la estructura celular de la corteza del hipocampo hace que éste sea poco eficaz como analizador, en comparación con el neocórtex».

El cerebro reptil o del instinto, está formado por el cerebelo y el tallo cerebralsiendo la base del desarrollo de los demás cerebros. Sus funciones están relacionadas con la supervivencia (instintos) y la homeostasis (sistema de autorregulación). Es compulsivo, territorial, agresivo y está relacionado con la digestión y la reproducción, así como con la boca

El cerebro mamífero o de las emocionesse forma a partir del sistema límbico, añadiendo la experiencia actual y reciente a los instintos básicos mediados por el cerebro reptil. El sistema límbico permite que los procesos de supervivencia básicos del cerebro reptil interactúen con elementos del mundo externo (relaciones). Por ejemplo, el instinto de reproducción interactuaría con la presencia de un miembro atractivo del sexo opuesto, lo que genera sentimientos de deseo sexual. Este cerebro afectivoes fuente fundamental de nuestros estados de ánimo, emociones, inquietudes, preocupación por nuestros hijos, familia o amigos. Esta es la zona que sufre más cambios morfológicos durante nuestra vida, y aunque la confianza o fuerza bruta se encuentra en la zona Instintiva o baja (reptil), la que otorga verdadera voluntad a la persona es este cerebro emocional: «una madre que ve a su hijo atrapado en un coche, sería capaz de levantarlo hasta liberar a su hijo, cosa que en su estado normal, aun teniendo mucha fuerza, jamás habría conseguido». Es relacional, emocional y sus conexiones estrechas con el hipotálamo generan las expresiones emocionales, tales como el miedo, la cólera, el amor, la alegría, etc… sentimientos que caracterizan situaciones tanto individuales como de grupo. El sistema límbico cumple un papel importante en la fijación de las sensaciones memorizadas, cuyo receptor principal es la nariz (relación olor-recuerdo). 

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La evolución del cerebro paleomamífero (sistema límbico) permite liberar a los animales de la expresión estereotipada de los instintos dictada por el cerebro reptil.

 El descubrimiento del cerebro neomamífero o neocortex, añadió mayor flexibilidad a la conducta emocional, al habilitar a los mamíferos superiores para basar su conducta emocional en procesos interpretativos complejos, así como encontrar la solución de problemas, la planificación a largo plazo o en la expresión de las emociones.

Este cerebro, la corteza cerebral, ha evolucionado hace más de 150.000 años a partir de nuestros antecesores los primates. La evolución ha sido conservadora, de manera que cada nuevo cerebro, se ha ido amoldando e integrando a los anteriores, así los humanos tenemos los tres cerebros; el reptiliano, el mamifero y el humano, mientras que los mamíferos inferiores solo el cerebro límbico y el reptil. Esta corteza que comprende más de los dos tercios de la masa cerebral, es la responsable tanto de la intuición como del análisis crítico. Será aquí donde tendremos las ideas y las inspiraciones, será aquí donde leeremos o escribiremos, será aquí donde hagamos matemáticas o música, ya que la corteza regula nuestras vidas conscientes, siendo una distinción de nuestra especie, el asiento de nuestra humanidad. Arte y ciencia viven aquí. La civilización es un producto de la corteza cerebral. 

En la parte delantera del cerebro humano están los lóbulos frontales, que permiten anticipar eventos o comprender el futuro; y si podemos predecir un futuro desagradable, podemos también intentar evitarlo. Regula emociones específicas basadas en percepciones e interpretaciones del mundo inmediato, facilitando el análisis de cuanto nos ocurre alrededor, con la capacidad de aprender o de conflictuar. Está muy influenciada por los ojos.

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¿QUE NOS IMPIDE SER?

«Lo que nos impide ser, es a la vez lo que nos permite seguir vivos».

Este es un tema recurrente que aporta mucho combustible en conversaciones y discusiones, y que surge de no tener clara la diferencia entre lo que somos (El Ser) de lo que creemos ser, aquello con lo que nos identificamos, ese «personaje» creado por nosotros mismos para sobrevivir en nuestro entorno. 

El «personaje» o personalidad es creado a partir de nuestra esencia, desde donde generamos un programa de supervivencia o ego (muy relacionado con el cerebro reptil), que es la base de nuestros instintos más primarios, orientados a satisfacer nuestras necesidades básicas: comer, beber (instinto de supervivencia) y reproducirnos (instinto de conservación), en definitiva satisfacer hambre y sexo.

Es con este «personaje» con el que terminamos identificándonos, creyendo que somos la forma de relacionarnos (rol), olvidándonos de lo que se relaciona: el Ser. En esto tiene mucho peso la tendencia del «personaje» a sustituir a la esencia para ir por su cuenta (egoismo). 

Hay escuelas que proponen eliminar al ego, exterminando así el egoísmo, cuando es importante considerar que el ego forma parte de nosotros, aunque su tendencia sea separarse. Prestado del griego diabolo (calumniador: el que lanza algo entre dos), la palabra latina diabolus significa lo que separa o desune; podríamos decir que nuestro ego es en sí mismo diabólico: separador y mentiroso (manipulador), con tal de conseguir satisfacer sus necesidades inmediatas (caiga quién caiga). 

Considero que el objetivo principal es sanar al «personaje» e integrarlo con el Ser. En el proceso de autoconocimiento y transformación (Alquimia) están presentes tanto la forma de reconocer los mecanismos o modalidades desde las que nos relacionamos para sobrevivir, como la identificación y el apego que tenemos con el «personaje», responsable de desenfocar nuestra realidad interna… Y desde ese reconocer(se) tender más a desarrollar lo que ya somos (semillas o potencialidades) que aquello que creemos ser (identificación)…

imagen7Así pues, un primer paso para empezar a Ser es reconocer la identificación con el «personaje». Después vendría la desindentificación del ego, teniendo en cuenta que éste cumple con funciones de supervivencia y que por tanto es necesario, siempre colocándolo en su sitio (en una entrada del blog anterior se expuso la metáfora del carruaje y el cochero de Gurdjieff). En un siguiente paso vendría desprogramar los mecanismos egoicos para sanarlos, esto es, hacerlos menos egoistas y más afines con nuestra Esencia, lo que permite el desarrollo de nuestras semillas o talentos internos.

Funciones del Ego

Aunque es responsable de nuestra supervivencia, una de las funciones del ego para que pueda predominar es invalidar la experiencia del Ser. Desvía muchas de nuestras tendencias transpersonales hacia lo puramente personal, hasta el punto que vivimos gran parte de nuestras vidas tomándonos todo como algo personal, sentirnos importantes, pretender ser más que otros, evitar la vulnerabilidad, modular los sentimientos, obviar la realidad a favor de los intereses egoicos e incrementar el amor hacia un@ mism@, distanciándonos de los demás. Todo esto lo hace de forma automática, sin pensar-sentir, pues ya desde que eramos pequeños ha estado elaborando diferentes tipos de estrategias para evitar ser expulsado de la tribu (familia), ser aceptado y reconocido o validado, pues de pequeños (y puede que también en edad adulta) nos sentíamos vulnerables, frágiles e inseguros, y el ego nos ha ayudado a superar estos sentimientos, fuesen reales o imaginarios. Todos somos supervivientes de la infancia, y aún en edad adulta seguimos usando los mismos mecanismos de supervivencia que en la infancia, sin caer en la cuenta (quizás por identificación y hábito), de que disponemos de otros recursos, debido a la experiencia adquirida durante años, la cual se traduce en más conocimiento de la vida, y más confianza por lo vivido, aunque la forma en la que lo hemos vivido siempre se vuelve en contra de nuestro desarrollo interior, porque siempre somos en la medida que vivimos siendo, y precisamente el ego no está por la labor de ser, está por la única opción para él: sobrevivirY si sobrevivir conlleva crear un espacio de seguridad y comodidad (confort) y perder otros espacios y posibilidades debido a la rigidez del ego, pues nuestra vida se torna limitada y pobre, reduciéndose las posibilidades de experimentar otras muchas opciones de la existencia. La vida está en constante movimiento.

Los Tres Cerebros

Cada un@, dependiendo de su desarrollo en la infancia y de las experiencias que ha tenido y como las ha vivido, usa más no de los tres cerebros, potenciándolo más, conformando un «personaje» que puede priorizar la acción sobre el pensamiento o éste sobre el sentimiento, perfilándose el carácter de la persona, así como sus tendencias y necesidades. 

Cada cerebro, dependiendo de la forma en que la persona se relaciona consigo misma y con su entorno, permite o restringe determinadas formas de comportamiento y necesidades, priorizando en base a las posibilidades del entorno. Esto nos permite comprender la relación entre los 3 centros (motor, sentir, pensar), los 3 diafragmas (pélvico, torácico, craneal), los 3 sentidos boca-paladar (comer), nariz-olfato (oler) y ojos-vista (ver)… También este esquema se extrapola a las 3 agrupaciones básicas del Eneagramaprototipos orientados a la acción o inhibición, encuadrados en los eneatipos 1-8-9; prototipos en los que predomina la mente 5-6-7, y 2-3-4 en los que predomina sentir. Aunque lo descrito no es exactamente así, sirve como una introducción al Eneagrama y para ir integrando diferentes conceptos relacionados con el desarrollo personal, como forma de autoconocimiento. 

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Por otra parte la practica de Qi Gong, permite conectar con los diferentes diafragmas, desbloquearlos y liberar la energía, haciéndola fluir a través de la expresión corporal, facilitando la autoregulación del organismo. Es interesante resaltar, como dependiendo del cerebro que tenemos en predominio, vamos secretando diferentes tipos de neurotransmisores y hormonas, que terminan conformando nuestra constitución física (más menos rígidos o tensos, en el caso de la adrenalina) o de nuestro carácter: más menos inseguros, prepotentes, retraídos, extrovertidos, introvertidos, iracundos, nerviosos, flemáticos, orgullosos, vanidosos, miedosos… existiendo una estrecha relación entre nuestra estructura corporal, nuestro carácter y las secreciones endocrinas.

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Cerebro Reptil

Desde el programa de superviviencia alojado en este cerebro primitivo, surgen las personas impulsivas que no se paran a pensar o a sentir, movidas por una compulsión (por un impulso vital e instintivo). En estas personas hay una tendencia a actuar. La emoción que predomina es el miedo y cuando se experimenta produce reacciones como huir (correr), enfrentarse (luchar) o bloquearse (mimetismo o camuflarse-que no me vean). Se relaciona con la adrenalina, cuyo el objetivo fundamental es aportar el combustible para el centro motor y sobrevivir. Relacionado con el centro motorcon el diafragma pélvico, desde donde nos «enraizamos» o conectamos con la tierra plantándonos, siendo desde donde nos impulsamos para salir corriendo o luchar (impulso, determinación).

imagen10Del predominio del cerebro reptil surge la forma en la que percibimos e interpretamos el mundo, sea real o un cuento (fantasia). Hay una tendencia a vivir la vida como una cierta amenaza, y existen rangos que van desde la tensión y el enfrentamiento a la evitación (dar la razón evita el enfrentamiento), siempre orientado a sobrevivir, que es lo que prima en las personas en las que rige en predominio este antiguo cerebro. A su vez, el exceso de adrenalina, cortisol…irá conformando tanto su estructura física (rígida) y mental (desconfiada) adecuadas a su forma de percibir la vida. Así el eneatipo 8 será de estructura amenazante (más endomorfo), mientras que el 9 será de estructura deslizante, evitativa o
redondo (más mesomorfo).

Esta relación entre la morfología y el temperamento, es descrita en la filosofía taoísta (base de la acupuntura) hace 4.000 años, en la relación con los canales de energía maravillosos y el carácter, y posteriormente por Hipócrates (teoría de los humores y el temperamento) y Berger (teoría de la morfología y el carácter).

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