imagen1Nos cuesta mucho darnos cuenta de nuestra importancia personal, de como buscamos el que nos vean, acaparar la atención de otros para sentirnos nosotros mismos a través de otros, sentirnos más (o menos) que otros, y este vivir para proyectar una imagen de éxito, de tener más valor por lo que hacemos que por lo que somos. Esto termina convirtiéndose
en nuestro mayor enemigo, al ir alejándonos de lo que somos para vivir en de las apariencias.

A la vez, surge otro problema, nos volvemos más sensibles a los comentarios y somos más proclives a la ofensa, ya sea por lo que dicen o nos hacen los demás, como por lo que dejan de hacer y esperamos que hagan (expectativas).

Por otro lado, empezamos a vivir con pretensiones, ser algo importante (abogado) o alguien (Sr de…), olvidándonos de lo que realmente somos. Vivimos para crear una imagen ideal que concuerde con nosotros o con las propuestas de la sociedad en la que vivimos.

Así vamos conformando al «personaje», pendiente de lo que dicen y hacen los demás, esforzándose por aparentar, pretendiendo cumplir con la imagen de éxito, y que sucumbe con facilidad (se manifieste o no) a la ofensa. Ese personaje o ego, era denominado por Don Juan y Carlos Castaneda como importancia personal.

Camino con Corazón. En este camino la importancia personal nos convierte en presas fáciles,desconectadas de su interior, desorientadas y sin guía alguna, pues el enfoque del «personaje» se orientado hacia la valoración y el reconocimiento ajeno, por lo que hacemos y no por lo que somos (insisto en esto).

Para un guerrero que vive con estrategia, el reducir considerablemente su importancia personal se convierte en algo prioritario y esta tarea le lleva a la impecabilidad. Esto nos lleva al acecho como forma de observarnos para reconocer los modos que utiliza nuestro personaje para sobrevivir, para atraer y engatusar, en definitiva para conseguir lo que necesita (o cree que necesita) y satisfacer sus necesidades (sean reales o condicionadas).
Acecharnos nos permite conocernos, reconocer al personaje y trabajarnos la importancia personal, trabajo que progresivamente nos permitirá saber que cambiar y cómo ir dejando de «utilizar» a nuestro personaje, restarle
recursos y reducir nuestra importancia personal…

imagen2Importancia personal. Hay dos factores que sustentan nuestra importancia personal, una es el «niñón», el adulto mal criado, lleno de antojos y expectativas, quejica, victimista, malhumorado, autocomplaciente, deshonesto, con poco lealtad hacia sí mism@, que tiende a la «pataleta» cuando sus expectativas o demandas no son cumplidas. Es un ser habitualmente muy egoísta: yo, yo y yo. Aunque hay diferentes grados de egoísmo, y todos estamos en ese saco, el «niñón» está muy centrado en si mismo y su prioridad es satisfacer sus necesidades lo más inmediatamente posible

.
El otro factor es nuestra necesidad de sobresalir. Nos han educado para ser los mejores, los número uno, para triunfar y
no todos llegan a eso o tienen esas necesidades, pero siempre hay algo en nosotros que nos impulsa a mostrarnos triunfadores, a no reconocer nuestros defectos ni errores, lo que nos lleva al autoengaño y a engañar a los demás. La consecuencia de esto, es que no nos han educado para ser nosotros mismos.

Ambos factores dejan claro que no hay nada más importante que nosotros mismos (el personaje o ego).

¿Cómo reconocer nuestra importancia personal?.Hay claros indicadores de nuestra importancia personal, hemos visto la actitud inmadura e irresponsable del «niñón» y un tremendo esfuerzo (inconsciente) por mostrar una imagen de éxito que nos hace sentirnos importantes ante los demás. Hay un fondo que nos dice que esto nos va a ayudar a tener más control y dominio sobre nuestro entorno.

El indicador más evidente es la forma en la que nos tomamos las cosas, principalmente cuando nos sentimos ofendidos. Miguel Ruiz en su libro Los Cuatro acuerdos deja claro en el segundo acuerdo: «No te tomes nada personalmente
». Ahora veremos como aparecen en nuestra vida los «toca-huevos» (los pinches tiranos de los que hablaba Don Juan).

Trabajando la importancia personal. Si estás contento contigo mismo es imposible trabajar la importancia personal porque aún no la has identificado, ya que sigues prendado de tu imagen. La desidentificación surge de la autoobservación, del acecho, como hemos visto.

Cuando nos damos cuenta de nuestras «capulladas», de nuestro «niñón», de lo egoísta que somos, entonces, ya sea por observación o por una conflicto que nos sacude del «sueño», caemos en la cuenta de una de las causas de nuestro sufrimiento: nos identificamos con nuestro «personaje», olvidándonos de nuestro Ser. Por tanto, hay un juego en identificar
para desidentificarnos.

Cuando estamos muy identificados no vemos más allá de nuestras narices, estamos más o menos en satisfacer nuestras necesidades, en mantener nuestra área de confort y seguridad, distanciándonos de lo inestable, inseguro, incómodo…

Somos puro egoísmo. Para salir del «egotismo» son necesarias una serie de estrategias que nos ayuden a reducir la importancia personal:

– Disciplina (y perseverar sin rigideces)

– Parar el diálogo interno

– Templanza (control)

– Refrenamiento (la habilidad para escoger el momento oportuno)

– Intento.

– Impecabilidad.

Si no hay sobriedad en el trabajo, entonces los «pinches» son necesarios para fracturar nuestra imagen residual o autoimagen.

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Los Pinches Tiranos. Trabajar con los pinches tiranos es el refinamiento del arte del acecho. Los pinches tiranos son aquellas personas que nos aguijonean en nuestra importancia personal. Es un torturador, alguien que le hace la vida imposible al guerrero y tiene el
poder de acabar con él. Cualquiera puede ser un pinche tirano para nosotros.

Don Juan dice que el guerrero que se encuentra con un pinche tirano es afortunado, y si no lo encuentra, tiene que ir a buscarlo. Cada uno tiene su particular pinche tirano,bien sea persona o situación adversa contraria a la propia voluntad, especialmente aquellas en las que el ego se siente humillado y amenazado.

La vida es una energía neutra, respondiendo a nuestro estado vital, polarizándose a atrayendo situaciones y personas idóneas para que encontremos nuestro equilibrio. Proyectamos nuestros problemas sobre los pinches, los cuales reflejan nuestros propios conflictos.

Clasificación de los pinches tiranos:

1. Los pinches tiranos tienen el poder de acabar con la vida de sus víctimas a capricho.

2. Los pinches tiranitos hostigan e infligen injurias sin llegar a causar la muerte de sus víctimas.

3. Los repinches tiranitos (o pinches tiranitos chiquititos) producen molestias y exasperación sin fin.

Permeable e Impermeable. Hay herramientas que ayudan a reducir nuestra importancia personal, previa desidentificación. Es una actitud para quitar de en medio al personaje y que nada te afecte o te afecte cada vez menos, en la medida que nos quitemos importancia a nosotros mismos (primero) y después a las palabras y hechos que nos puedan «tocar».

Otra forma es tener a mano la actitud permeable-impermeable, que consiste en que digan lo que digan no encuentre en ti resistencia, te atraviesa sin dejar marca o impacto, eres permeable desde tu responsabilidad; y después si algo te roza o «raya» (te sientes arañad@), entonces que te resbale (impermeable). Vamos, una cierta indiferencia, imperturbable (Nada te perturbe, nada te espante todo se pasa… Teresa de jesús-).La templanza ayuda en todo esto.

Egoísmo: Cuando nuestro estado de Conciencia está limitado por nuestro egoísmo, nuestro enfoque está dirigido a la propiedad, a establecer fronteras y límites, a acumular posesiones y dinero, a la satisfacción inmediata, a mantener a toda costa el área de confort, para sentirnos seguros y estables en medio de este caos que es la vida.

El egoísmo es un estado de Conciencia muy limitado (limitado por el propio egoísmo), en el que perdemos grandes cantidades de energía en sustentarlo, a partir de él nacen la importancia personal, el orgullo, la vanidad, la envidia, la soberbia, la lujuria, la gula, la pereza… Toda pasión sustenta al egoísmo y el egoísmo sustenta el sistema del que tanto
nos quejamos pero que día a día mantenemos mientras seguimos colaborando con él, por ejemplo consumiendo de forma irresponsable.Sin estrategia, siempre seremos esclavos del sistema, porque él, a diferencia de nosotros, conoce nuestras debilidades, nuestra pasiones y la forma en la que pretendemos sobrevivir al caos.

1ª Atención: El estado de Conciencia que sustenta la matriz de esta dimensión, es denominado por los Toltecas la Primera Atención. Nosotros mantenemos e influenciamos esta dimensión desde nuestro triple cerebro, pero en vez de usar los 3 cerebros y los hemisferios cerebrales de forma equilibrada, lo que generaría un cambio importante en esta dimensión y en nuestra forma de vivir, hay un predominio del cerebro reptil (cerebelo, tronco cerebral, instinto de supervivencia -> adrenalina) y del hemisferio izquierdo (lógica, análisis,razonamiento), teniendo una visión incompleta de la realidad, lo que nos lleva a vivir con miedo e inseguridad.Somos minusválidos a nivel cerebral y no nos damos cuenta.

Cuando focalizamos nuestra atención sobre algo le damos vida, forma, color, olor, textura, sin ese enfoque no existiría, pues co-creamos al poner nuestra atención sobre un objeto: «el observador influye sobre lo observado».

No será igual la influencia del observador si en esta hay miedo, angustia, ansiedad o preocupación; que si éste está sereno, se siente seguro y estable en sí mismo, aunque el exterior y la vida sean un caos, internamente está desapegado y puede ir «windsurfeando» por la vida (que somos) sin egoísmo ni miedo, sin nada que ganar ni perder.

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