«En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios» (Juan 1.1)

El término «Verbo» se refiere al sonido (vibración) que es la Fuerza Divina Creativa y Generadora del Universo, relacionado con el vocablo AUM conocido generalmente como OM-  (la vibración o frecuencia del Cosmos). En la Tradición Hindú se consideraba el sonido impulsor de la formación del Universo (El Big-Bang de nuestros científicos).

El Verbo o el sonido es el inicio de la Creación, todo parte de El. Necesitemos desprendernos de muchas creencias y conceptos occidentales, para poder comprender y apreciar mucho de lo que nos ofrece Oriente, no solo en los ámbitos de la filosofía, la cultura, la salud, las técnicas de meditación o las diversas disciplinas orientadas a la unión e integración del ser humano (en sánscrito yug: yoga -> unir, en latín religare-religio: unir). Entre lo mucho que nos ofrece oriente hay elementos tan simples y a la vez tan gratificantes como pueda ser el sonido de los cuencos tibetanos. Pero si además de oírlos eres capaz de tocarlos ya se establece una relación entre el que escucha y a la vez lo toca, uniéndose el emisor y el receptor en una sola pieza, lo que permite experimentar la unidad, el sosiego, la quietud a través del sonido o de la vibración tan especial que emiten.

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Los cuencos y campanas son oriundos del Tibet, Nepal y Bután, usados en las prácticas meditativas en los rituales budistas y tibetanos,. En el caso particular de los cuencos estos producen lo que se denomina «canto», por lo que también se les llama «cuenco cantor». Su antigüedad se remonta a la época del buddha histórico Shakyamuni (560-480 A.JC). El bodhisattava tibetano Gwalwa Karmaza dice que los cuencos cantores emiten el sonido del vacío, es el sonido del UniVerso manifestándose aquí y ahora, y que ese sonido está relacionado con su aleación.

Originalmente se fabricaban con una aleación de 7 metales que se corresponden a los 7 planetas clásicos y una baqueta o mazo de madera para golpearlo y rozarlo. También existe una relación entre los 7 metales y 7
vibraciones diferentes relacionadas con los chakras, que son centros que abastecen al organismo de energía vital (prana) a través de canales o nadis (los que se usan en acupuntura) nutriendo de vida e informando a las
células sobre sus funciones. En los apuntes del taller encontrarás ampliada esta información. La relación de metales es: Oro -> Sol, Plata -> Luna, Mercurio -> Mercurio, Cobre -> Venus, Hierro -> Marte, Estaño -> Jupiter y Plomo -> Saturno.

Todos los metales unidos en diferentes proporciones producen una armonía Uni y Versal a través del sonido. Cada uno de estos metales produce una frecuencia particular y armónica, y todos juntos generan el «canto del
cuenco». Por ello, es importante al comprar el cuenco saber que tipo de aleación tiene y si resuena contigo, con tu nota, es un sentir, es necesario experimentarlo (-así pasamos de la teoría a la practica-) Con respecto a la experiencia y el sentir, hay claras diferencias entre Occidente y Oriente, aquí lo teorizamos todo, lo analizamos y esperamos comprender científicaMENTE lo que ocurre; sin embargo, en Oriente se experimenta, todo se basa en la experiencia directa. Si quieres un cuenco tienes que experimentardiferentes tipos de cuencos y aleaciones, hasta que encuentres aquella vibración o frecuencia que te centra, que te armoniza, que te hace sentir algo ¿?… Y eso solo puedes saberlo tú, no depende de nadie, es algo muy íntimo que implica una interiorización, una implicación directa, un enfoque de tu conciencia, un abrirte a experimentar.

El organismo humano también vibra constantemente. Cada parte del organismoimagen-2 tiene un coeficiente vibracional definido, y lo mismo pasa con nuestros Chakras (vórtices) y el Aura o Campo ElectroMagnético (C.E.M. o huevo luminoso -cómo lo llamaba Don Juan Matús). Este índice vibratorio lo podemos armonizar y fortalecer con determinados sonidos o vibraciones (siempre acompañado de intención), convirtiendo el cuenco y los sonidos que emite en un instrumento para la sanación y el crecimiento interior. Si un organismo está enfermo, presenta un desequilibrio vibracional en cualquiera de sus partes (células, tejidos, órganos, glándulas, etc), y esta disarmonía afecta al resto del organismo y posiblemente se refleje en su entorno. Si generamos la vibración o sonido adecuado acompañado de voluntad e intención, podremos restituir el índice vibratorio original de la parte enferma (desequilibrada o con caída vibracional). Esto es debido al principio físico de Resonancia, que sostiene que cualquier objeto vibrante produce una frecuencia acompasada en otro objeto con capacidad para vibrar, llegando a igualarse sus índices vibratorios. Sabemos que la voz es capaz de influir más en el nivel fisico, al igual que los armónicos, los cuencos, las campanas, los diapasones o el didjiridoo influyen con más precisión en nuestros niveles electromagnéticos (Chakras, Aura, cuerpos sutiles…). Nuestro estado exterior siempre es un reflejo de nuestro estado interior, es ahí donde debe ser orientado el trabajo, en armonizar nuestro interior. Por cierto, para los trabajos terapeúticos con el cuenco es imprescindible que el borde no esté abultado.

Encuentra la armonía dentro de tí, encuentra la felicidad a partir de tu paz interior, ten presente que fuera de ti solo hay posibilidades de experiencias, pero toda experiencia depende de tu estado interior. Dicen los Sufies: «cada uno de nosotros es una nota en la sinfonía del Universo y que mientras no la encontremos estamos desafinando en nuestra existencia, estando fuera de tono, de lugar.» Cada uno debe encontrar su tono o lo que es lo mismo su frecuencia en el Uni y Verso, y el correcto manejo de los cuencos tibetanos te puede ayudar a encontrar tu sintonía UniVersal.

La Naturaleza de la Creación: Todo surge del Vacío, cuya naturaleza es el Silencio, la Quietud, lo que constituye la Vacuidad. A partir del Vacío, en medio de un silencio profundo surge la Conciencia (OM TAT SAT: Soy todo y todo está en Mi), y ésta se manifiesta y expande a través del sonido, conformando la Creación dentro del Orden UniVersal. Y el Verbo dijo: «Hágase la Luz, y la Luz se hizo.» «Y el Verbo se hizo carne… (El Espíritu se encarnó o- se hizo materia-).

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Hay, en principio dos formas fundamentales de manifestación, una la que genera a partir de ondas (sonido, luz…), que seimagen-4 mide en hercios (ciclos por segundo -Hz), y otra la que es generada en diferentes formas de partículas (el mundo fenoménico o de la manifestación), que es el que conocemos a través del estudio de las moléculas
(la materia).

Por tanto, todo está constituido por esa vibración primaria (OM) y posteriormente de Luz. En física cuántica, se habla de lo observado y del observador, y de como éste influye sobre lo observado. Esto quiere decir que nuestra intención (psique+voluntad) afecta a la materia o plano molecular, alterando el orden las partículas. A modo de experimento, puedes coger un folio y verter un poco de arena seca, colócalo sobre un cuenco y verás como al golpearlo, la arena al estar expuesta a la vibración del cuenco, adopta diferentes formas, que van a depender tanto de la forma y fuerza del golpe, como de tu estado interior. Las ondas afectan a las partículas, o sea, que sonido y luz alteran la matriz que conforma y constituye la materia.

«Todo es vibración, todo vibra»

, la única diferencia entre una piedra y un cuenco es su índice vibratorio, esto es, la piedra vibra muy, muy lentamente (mayor densidad), mientras que el cuenco tiene mayores posibilidades de vibración o de emitir diferentes frecuencias. Lo mismo pasa el ser humano, alguien que está en la frecuencia del miedo, no puede experimentar AMOR y alguien que está en el AMOR no puede experimentar miedo, son dos índices vibratorios diferentes. Podemos influir en la materia a través del sonido y de la luz, que son los generadores de la manifestación, de todo el mundo material, pero esa influencia puede estar respaldada de conciencia o no, podemos golpear el cuenco por golpearlo, como el que patea una piedra o podemos dar un «golpe de gracia» que produzca un efecto armónico (que armoniza). Para que esto pueda acontecer, es necesario que tu estado interior esté en armonía, ya que dicho estado determina todo lo que ocurre en tu exterior, puesto que el exterior siempre es un espejo de tu interior.

Es importante saber que para trabajar con cuencos no es necesaria experiencia ni formación musical, este taller está dirigido a todo tipo de personas que quieran aprender a usar este instrumento a nivel básico, ayudándoles a encontrar y sentir mayor armonía en su vida cotidiana, al ayudar a reducir las tensiones del día a día o acceder a un estado meditativo más profundo.

imagen-5Aprender a tocar el cuenco correctamente, te ayuda a sintonizar con tu interior, ya que el «canto del cuenco» te irá envolviendo poco a poco, produciendo primero una ordenación de tu estructura física o molecular (paso de la frecuencia lenta o densa a una más rápida y sutil), lo que irá produciendo un afinamiento de los diferentes centros energéticos o chakras, generando una cascada de frecuencias que reordenan las diferentes vibraciones de estos centros o chakras, que tiene funciones bio_energéticas y psico_emocionales, permitiendo el encuentro en ésta dimensión de fuerzas y energías de otros planos y dimensiones, al ser centros de transmutación, que dicho sea de paso, nadie te puede «abrir» porque su apertura depende de tu trabajo interno a diferentes niveles.

El trabajo con el cuenco, como todo trabajo interno empieza por un@ mism@, por ajustarte y armonizarte, después podrás acceder a otras «bondades» de este instrumento, como limpiar tu habitación de vibraciones bajas (por ejemplo, tras una discusión), lo que te permite armonizar lugares y espacios físicos. También puedes ayudar a que otros encuentren un estado más armónico y que sientan el bienestar que produce el «canto del cuenco», tocándolo en las zonas donde sienta molestias, tensión e incluso dolor, pero insisto, antes hay que empezar por un@ mism@. Puedes experimentar el poder sanador de los cuencos tibetanos en ti y en tu entorno, además de usarlos como una herramienta terapéutica y de transformación personal.

imagen-6Su práctica diaria ayuda a reestructurar nuestro «océano interior», armonizando el «agua corporal» (somos un 70-80% agua), produciendo un equilibrio entre los planos físico, emocional y energético al influir en los cristales sanguíneos y por ende, en nuestras células y órganos (ver los trabajos de Masaru Emoto). La armonización bio_energética con cuencos reorganiza nuestra estructura sutil dispersa, realineándola, permitiéndonos sintonizar con la Gran Sinfonía Universal, siendo una oportunidad para tener una experiencia transformadora y para conectar con lo más sutil que habita en nuestro interior.

Además de diferentes prácticas para aprender a tocar el cuenco, afinarnos y sintonizar con algo más sutil e interno, tomaremos esencias florales para aperturar la sensibilidad y la intuición, lo que nos permitirá realizar un trabajo más consciente y profundo.

Atrévete a tener una experiencia directa, sencilla y transformadora en un taller dinámico y del que sacarás muchas cosas, pero lo más importante es el aprender a usar una herramienta básica para el trabajo interior.

«Todo es energía, todo es vibración»

Es importante saber que para trabajar con cuencos no es necesaria experiencia ni formación musical, estando dirigido el taller a todo tipo de personas que quieran aprender a usar este instrumento para encontrar y sentir mayor armonía en tu vida cotidiana, ya que ayuda a reducir las tensiones del día a día.

Su práctica diaria ayuda a reestructurar nuestro «oceano interior», armonizando el «agua corporal», produciendo un equilibrio entre los planos físico, emocional y energético al influir en los cristales sanguíneos y por ende, en nuestros tejidos.

Este taller te permitirá aprender a usar los cuencos tibetanos, pero los más relevante es sensibilizarte con la vibración que emiten, así como descubrir las diferentes posibilidades que tiene para limpiar y armonizar a seres y espacios. Igualmente te ayudará a estar más relajad@ y en tu práctica meditativa colaborará a que profundices en tu interior, facilitando el reencuentro interno, permitiéndote encontrar con más facilidad la armonía interna. Un cuerpo relajado tiene más capacidad de respuesta inmunológica que un cuerpo en estado de estrés. Básicamente, es un taller de sintonización interior, ofreciéndote recursos para tu relajación y equilibrio interno, lo que se traduce en salud y mayor capacidad para armonizar tu entorno y la los seres con los que convivesA mayor armonía interna, mayor felicidad.

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<<Una primera lección: la elección>>

Empecé a tocar el cuenco tibetano hace unos 23 años, me recuerdo en Anatma, lo sostuve con suavidad y empecé a tocarlo, fue como recordar algo que había olvidado, no me sorprendí, simplemente recordé. La experiencia lo es todo.

Aprender a tocar el cuenco tibetano es fácil, pero para mi además de enseñar a tocarlo lo que más me apasiona es llevar al alumno a la experiencia de la sintonía interior. Es una estrategia que forma parte de todos los talleres y cursos que imparto, porque lo relevante es «despertar al durmiente».

La elección: Es importante a la hora de comprar tu primer cuenco sentirlo, porque va a ser tu compañero en el viaje de vuelta, el retorno a tu interior, a tu esencia. Hay alumnos que cuando van a por su cuenco quieren el mismo que uso en las charlas o en otros talleres, haciendo caso omiso a la sugerencia de sentir el cuenco antes de comprarlo, no es una cuestión de dimensiones, aleaciones o de querer el mismo que uso, es sentirlo. Quizás la primera lección esté implícita en la sugerencia de sentir el cuenco. Además el cuenco que uso ya no se fabrica tiene más de 15 años y en este caso son muchos años resonando mutuamente, el cuenco se ha ido afinando al afinarme a mí, y a la vez mi afinamiento resuena en el cuenco. Por tanto, la elección del cuenco no consiste en encontrar el mismo modelo que uso, ni es (repito) cuestión de volumen, aunque influye al igual que la aleación, pero lo relevante es el «sentir», sentirlo y que te llegue su vibración desde dentro hacia fuera. la mente siempre ofrece resistencia a la experiencia porque pueden surgir cosas que no controla, precisamente ese es el primer paso en toda técnica orientada al crecimiento interior: transcender la mente.

imagen-8Lo habitual en el estado de adormecimiento es copiar o imitar, porque es lo que hemos hecho desde pequeños, no nos han enseñado a implicarnos en el sentir, y ese «esfuerzo» (que no lo es en realidad) al no ser algo que llevamos a cabo en nuestro día a día lo desechamos, porque para nuestra personalidad es más sencillo «imitar» que quitar mente y sentir. Por tanto, la primera lección es aprender a sentir, implicarte en el sentir, abrirte a la experiencia y ser capaz de hacerle caso a tu sentir por encima de tu razón. Atrévete a sentir.

El atrevimiento y la curiosidad, el experimentar forman parte de nuestra naturaleza interior, por tanto a más usemos los recursos internos (los talentos), más posibilidades tenemos de sintonizar con nuestra auténtica naturaleza. Por tanto, cuando hablo de sentir, propongo precisamente experimentar sin influencias, sin prejuicios, sin creencias, porque para validar algo debe ser experimentado y la suma de experiencias da lugar a la sabiduría. Además, el atrevimiento (ser osados) forma parte de las estrategias para recuperar el recuerdo de sí.

Cualquiera que sepa te puede enseñar a tocar el cuenco, es fácil, pero la idea no es solo aprender a tocarlo, siempre debe haber un «intento» transcendente detrás de toda acción consciente, nadie te puede enseñar a sentir, a sintonizar internamente, pero en mi caso, ese intento siempre está presente, porque hagas lo que hagas, pienses lo que pienses, siempre debe haber una orientación hacia el despertar interno, al ser necesario empezar a despertar del sueño para afrontar los cambios que están ocurriendo a nivel planetario, y la sintonía interior te puede ayudar a que uses la crisis (por ejemplo) como una oportunidad para iniciar el cambio y despertar del sueño.

« EL INTENTO»

A la hora de hacer cualquier cosa, podemos hacerla con o sin consciencia, siendo esta diferencia determinante en los resultados de aquello que estamos haciendo, porque aunque siempre se cumple la ley de causa y efecto (siembras papas, pues recoges papas), en el nivel profundo e íntimo cuando hacemos las cosas con consciencia podemos pasar de lo concreto a lo abstracto o desde lo material_molécular (un cuenco) influir en otros planos de tipo vibracional_ondas (meridianos, chakras…). En este artículo veremos la relación intento-voluntad.

En esta dimensión interactúan otras dimensiones, y aunque 3D (ancho, profundo y alto) es de marcada tendencia molécular o material, confluyen aquí y ahora otras «fuerzas» que siguen patrones y matrices concretas según las leyes UniVersales (ver Kybalion). El mundo científico, que toco techo con los planteamientos cartesianos (vectoriales, lineales), rompió ese «molde» con el enfoque de Einstein y otros científicos más próximos al paradigma de la relatividad (esférico), aceptando que en una dimensión puedan convivir y manifestarse otras dimensiones.

Los científicos quieren encontrar con instrumentos de 3D pruebas de la existencia de otras dimensiones, esto es imposible porque no se puede acceder con algo creado en 3D a, por ejemplo 4D o 5D… Sin embargo, desde 4D o 5D si se puede controlar e influenciar 3D, porque existen un Orden Jerárquico de Correspondencia. Por ejemplo, un cirujano disecciona el cuerpo físico para localizar los canales descritos en la tradición Hindú (nadis) o los meridianos de acupuntura (tsubo) y no los encontrarán, al igual que los cuerpos emocional, mental o etérico, ya que estas estructuras sutiles pertenecen a otras dimensiones y solo se pueden detectar con el «aparataje» correspondiente de esa dimensión o de una superior. Están y existen en el plano onda o vibracional, pero no
están localizables en el plano molecular.

imagen-10La máquina biológica o cuerpo físico es un instrumento de transformación. Transforma los nutrientes que comemos (proteínas, hidratos de carbono, grasas…), transforma el oxígeno e incluso es capaz de transformar las impresiones que percibimos a través de los sentidos: esta transformación es un proceso alquímico en diferentes niveles, abarcando los estados molecular y onda. Igualmente, cada chakra o vórtice, transforma diferentes tipos de energía, siendo susceptibles de nuestro estado psico_emocional. Una persona «desajustada» a este nivel reduce considerablemente las posibilidades de transformar energías densas (materiales, malos pensamientos, desánimo) en energías sutiles (espirituales, actitud positiva, buen ánimo). Los medios de comunicación y las creencias se encargan a diario de desajustarnos para mantenernos en un estado denso o no espiritual, dificultando así nuestra evolución.

El Intento es la Fuerza Consciente que interprenetra todas las dimensiones, porque es la Fuerza de la Creación, y nosotros, hechos a imagen y semejanza, tenemos acceso a esa Fuerza cuando estamos centrados internamente (pienso <-> siento -> hago) y alineados con la Fuente. Esto se consigue mediante la práctica de la Contemplación. Debido a que habitualmente estamos alienados, nuestro estado es de desconexión con la Fuente y perdemos la capacidad de manejar el Intento.

Los acupuntores sabemos que cuando hay dolor, se debe a un «bloqueo de Qi», a un estancamiento de la energía, y aplicando agujas en los puntos correspondientes, movilizando esa fuerza vital, ya sea por una contrariedad, un disgusto, una discusión, un exceso o déficit dietético, cambios bruscos de temperatura, edad, pérdida de líquidos orgánicos (sangre, orina, sudor, vómitos, diarrea…).

Vamos a ver algo práctico y que sea útil, que sirva para algo. Atenderemos a la persona afectada (receptor) en una camilla o en la cama boca arriba, y le pedimos que respire profundo, suave y lento, sin forzar, que sea una respiración cómoda… A las 20 respiraciones aproximadamente, le pedimos que ensalive bien la boca mientras sigue respirando conscientemente. Nos ajustamos y centramos nuestra voluntad en armonizar a la persona dentro de sus posibilidades. Nos colocamos próximos a su cabeza y empezamos a rozar el cuenco hasta que éste emita su canto.

Mantener un ritmo de roce suave, para acomodar la frecuencia al estado del receptor. Después, desplazamos el cuenco al lugar donde tiene el dolor, emitiendo desde nuestra voluntad al cuencomover la energía estancada. Acompañamos al receptor, sin apego al resultado manteniendo la consciencia de a través de la vibración del cuenco y nuestro «intento» de armonizar le llegue a la zona con dolor o a cualquier otro tipo de padecimiento. Esto con el cuenco de cuarzo es más efectivo al estar afinado según los chakras y las notas musicales.

Dependiendo de la intensidad del dolor, estaremos más o menos tiempo, recordando de vez en cuando al receptor que mantenga la respiración consciente y la boca ensalivada. Cuando observemos en el rostro cierta relajación, es que los efectos de nuestro trabajo están dando resultados. Entonces, nos colocamos a la altura de la cabeza del receptor y seguimos tocando desde cabeza a pies, unas 10 vueltas por chakra. Al terminar, pulverizamos spray aúreo y agradecemos la oportunidad de haber podido hacer un servicio. Y todo esto es posible porque has actuado desde tu Sintonía Interior.

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« TRAS EL SILENCIO»

En el trabajo de la Sintonía Interior se le da tanto valor a los sonidos, como a su ausencia: el silencio.

imagen-13El instrumento es siempre un medio para provocar algo, ya sea relajación o tensión, dependiendo tanto del instrumento como del ritmo, aunque hay instrumentos más específicos para determinados trabajos que otros, pero siempre entre el instrumento, el sonido y la nota que emite, y el ritmo con el que se toca hay algo fundamental: la ausencia del sonido, del movimiento, del ritmo, es como un parar, un respiro, un previo antes de algo más intenso o suave o simplemente que hemos finalizado el trabajo. En la Tradición Hindú, se dice que el Silencio es el sonido primario, el sonido previo al AUM OMMMM), que dio origen a la Creación.

Silencio está en la frecuencia del vacío, de la quietud, de la interiorización. Es muy importante, a la hora de tocar un instrumento tener muy en cuenta los tiempos de sonido y de silencio, porque cuando los aprendemos a conjugar correctamente, facilitamos el trabajo de sintonizar con nuestro interior, al ayudarnos a soltar, a dejarnos caer, en la ausencia, en el vacío interior, donde subyace el Ser, aquello que habita el cuerpo y que está más allá de éste y de la mente que creemos ser, y con lo que nos identificamos.

En el caso del cuenco tibetano (esto es igualmente aplicable a otros instrumentos), siempre es conveniente dejar que la vibración pare o lo que es lo mismo, el cuenco deje de sonar, entonces, hay un tiempo de inactividad, de ausencia que debemos prologar el tiempo necesario según queramos incrementar la frecuencia y el movimiento vibracional o para reducirlos.

imagen-12El silencio permite que todo el movimiento se asiente, pero también facilita la adaptación de los diferentes cuerpos que nos constituyen al cambio de frecuencias, notas y octavas. Aprender a valorar el silencio nos ayuda a interiorizarnos en el vacío, en la trama sin hilos, a conectar con nuestra esencia, con nuestra auténtica naturaleza. Siempre digo lo mismo en los talleres, cualquiera puede tocar un cuenco y hacer ruido o emitir sonidos armoniosos, en unos casos se agradece más el silencio que en otros, pero este es siempre imprescindible para experimentar la ausencia de mente y pensamientos, o del cuerpo y la tensión, porque el silencio, la quietud y el vacío forman parte de nuestra auténtica naturaleza. Precisamente, el silencio y la quietud son la base de la contemplación: quietud + silencio = vacío (Sunyata: la experiencia del Vacío).


Partimos del Silencio y la Quietud de la NO_Existencia, nacemos del Vacío (como el cuenco) y nos expandimos por el Uni y Verso para llevar la Luz de la Conciencia allí donde todavía hay oscuridad, donde aún no ha llegado la Sintonía Interior. AUM (OMMMM)

¡Despierta!

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